domingo, 9 de febrero de 2014

Venezuela celebra su primer Goya con «Azul y no tan rosa» de Miguel Ferrari

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Miguel Ferrari entrevista azul y no tan rosa

Momento emotivo para Venezuela. Gana su primer Goya de la mano del actor y director Miguel Ferrari, quien con parte del elenco de la película, celebró emocionado -y con lágrimas en su ojos- el reconocimiento.

Como parte de su discurso Ferrari aseveró: «Este es el primer Goya para Venezuela… Desde las nominaciones, esto en Venezuela se está viviendo como si fuera la final de un mundial de fútbol…Gracias a mis actores valientes que decidieron ponerle voz a los personajes...Viva el cine. Viva Venezuela. Las dificultades se superan».

A continuación reproducimos una entrevista realizada por nuestro crítico de arte, Sergio Esteban Vélez, a Miguel Ferrari, previa a los premios.

Venezuela rumbo al Goya

Azul y no tan rosa es una de las películas de la que más se habla en Venezuela por estos días.  Y no precisamente por los temas polémicos que aborda, como el de las familias homoparentales: después de haber sido la cinta venezolana más taquillera en el año 2012, es una de las cuatro finalistas al Goya a la Mejor Película Iberoamericana.  Desde hacía 15 años, una producción venezolana no competía por ese, el que es considerado como el Óscar de Iberoamérica.

El próximo 9 de febrero se conocerá el nombre de la obra ganadora.  De llevarse el premio, Azul y no tan rosa sería la segunda película de temática homosexual en ser laureada con esta distinción, luego de la cubana Fresa y Chocolate,  vencedora en 1994.

Y este no es el primer honor que recibe esta producción cinematográfica.   El año pasado, recibió cuatro premios en el  Festival del Cine de Mérida y casi se alza con el Premio Buñuel y el Premio Ariel, otros de los más prestigiosos galardones del cine en español.

Su orgulloso director, Miguel Ferrari,  tuvo tiempo para conversar con nosotros:

– A pesar de tocar un tema tan tabú como el del homosexualismo,  Azul y no tan rosa ha batido récords de cartelera en un país católico como Venezuela.  ¿Cómo ha sido la reacción de la gente?

– Ha sido algo algo extraordinario.  Gracias a las redes sociales, he podido saber qué era lo que pasaba, a nivel nacional, luego de las proyecciones de la película.  La estrené en 26 salas de Venezuela, y me pude dar cuenta de la emoción de la gente, porque tuiteaban, publicaban entradas en Facebook o enviaban mensajes a la página de la película.   Y me llegaron mensajes con historias maravillosas, como las de familias que estaban rotas y que se reencontraron y se reconciliaron, porque mi película trata sobre el amor y el respeto a lo diferente.

La gente acogió muy bien la película y eso corrobora lo que yo pensaba, que el país está ávido de hablar  de cosas y de personajes de los que nunca se trata por el prejuicio y el tabú.

– ¿Ha sido, entonces, su intención la de poner a la gente a pensar acerca del prejuicio?

– Sí.  Mi intención era que la gente asistiera al cine y que, al final de la película, saliera con una pequeña reflexión.  Pero sin olvidarme de que el cine nunca debe dejar de ser entretenimiento.  Un ciudadano de a pie que compra la entrada para ir al cine merece todo el respeto y es importante contarle historias y mostrarle personajes con los que él pueda identificarse o conectarse emocionalmente, que lo hagan reír o conmover.

No estoy por hacer historias complejas de entender, sino recuentos sencillos, emotivos, que le lleguen al corazón a la gente.

Y creo que mi intención se logró y que, de alguna manera, se dio un grano de arena para que en Venezuela, en los medios de comunicación, se comenzara a hablar de cosas, como el matrimonio igualitario, la tolerancia y la igualdad de todos los seres humanos.

Azul y no tan rosa Miguel Ferrari– ¿Cuál es la representación de la familia que se da en Azul y no tan rosa?

– Esta es una película sobre el amor y, sobre todo, sobre la familia.  Y el concepto de familia ha evolucionado: ahora las familias puedes ser monoparentales y pueden también ser compuestas por dos hombres o dos mujeres con hijos.

Yo considero que lo que necesita un niño, en el núcleo familiar, es amor y ser criado bajo valores como el de la honestidad, la solidaridad, el amor al trabajo y el respeto a las diferencias.  Los niños necesitan amor, así este venga de dos padres o dos madres.

– Usted es también el guionista de la película…

Azul y no tan rosa es una película escrita, producida y dirigida por mí.  Me interesa contar historias y, las historias que dirijo, prefiero que sean contadas por mí.

¿Le gusta que su película se presente en festivales de cine sobre la diversidad sexual, o cree que esto puede encasillarla?

-Yo no me cierro a la posibilidad de ir a festivales de temática gay, pero lo que siempre digo en mis entrevistas es que no considero que la mía sea una película gay, sino una película como cualquier otra que habla del amor en sus diferentes formas.  Y así como no existen películas de temática heterosexual, considero que tampoco debería existir eso de películas de temática gay. Me parece que es algo excluyente.

Sin embargo, como los colectivos LGTB han sufrido tanta discriminación, una de las formas de visibilizar el problema es hacer esta clasede festivales o eventos.

Usted ha sido actor durante muchos años.  ¿Cree que el director debe haber sido actor para comprender mejor el desarrollo de los personajes?

– Esa es una de las cosas que siempre he dicho.  Que un actor talvez no necesite saber lo que ocurre detrás de cámara, pero que un director sí debe tener por lo menos conocimientos de actuación para entender de alguna manera cuál es el mecanismo que utilizan los actores para lograr una emoción determinada y así conseguir lo que se necesita en una escena.

Azul y no tan rosa Miguel Ferrari entrevista Goya ¿Para usted, a la hora de la dirección, que tan trascendental es la escogencia de los actores?

– Es trascendental, porque, para mí, lo más importante en una película son los actores, porque son los que finalmente cuentan la historia.  No se puede hacer una buena película sin buenos actores.  Por eso, lo que yo más cuido son los actores, que son el instrumento a través del cual voy a conectarme con el espectador.

– ¿Ha pensado en convertirse en uno de esos directores que se especializan en temáticas relacionadas con las sexualidades alternativas?

-No creo.  Tengo muchas historias que contar.  Esta era una de ellas.  Pero, de lo que sí puedes estar seguro es de que mis historias siempre van a hablar de los conflictos de los seres humanos y de sus sentimientos. Creo que lo importante es que uno se arriesgue a plantear historias.  Todavía hay infinidad de historias por contar.  Solamente, hace falta un poco de valentía para romper esquemas y hablar de esas cosas de las que nunca se habla.

De un lado y otro de la cámara

El venezolano Miguel Ferrari es licenciado en Teatro, especializado en Dirección Cinematográfica, en Madrid, España.   Como actor, director y guionista, ha sido galardonado con los premios más prestigiosos que se otorgan en Venezuela, como el Premio Marco Antonio Ettedgui, el Premio Municipal de Cine, el Premio Municipal de Teatro, el Premio Nacional del Artista, el Premio Celcit, el Premio Juana Sujo y el Premio del IV Festival de Cine Venezolano de Mérida al mejor Actor.

Su filme Todo lo que sube (2008), presentado en importantes festivales del mundo, ganó el premio especial del Jurado del Festival de Cine de Margarita y el Premio Municipal de Cine, de Caracas. 

Hoy, con Azul y no tan rosa, la película venezolana más taquillera del año 2012, se ha convertido en uno de los cineastas más reconocidos de Venezuela.

Fotos: Cortesía producción Azul y no tan Rosa