jueves, 27 de febrero de 2014

Espectaculares las “Soirées Classiques” de Montréal en Lumière

Publicado en:
Ciudad
Por:
Temas:

 Joshua Bell Montreal en Lumiere 2014

En esta edición del 2014, el festival Montréal en Lumière se ha lucido, no sólo con la programación en general de los conciertos y actividades culturales y gastronómicas que han forjado la reputación y cariño de los que goza en el Quebec, sino, muy especialmente, por la categoría de los artistas invitados este año a su serie de “Soirées Classiques”, el maravilloso apartado del festival, consagrado a lo mejor de la música académica actual.

Gracias a los organizadores de esta serie, el público de Montreal ha podido gozar en estos días de conciertos de verdaderas “estrellas clásicas”, como son Barbara Hendricks, las hermanas Labèque, un quinteto de la Filarmónica de Berlín y el recientemente coronado copresidente de honor del Festival, Joshua Bell.  Noticias Montreal tuvo el placer de estar presente en los conciertos de este último, el pasado 25 de febrero, y de la gran Bárbara Hendricks, el 21, ambos en la Maison Symphonique.

Barbara Hendricks, una de las más destacadas cantantes de categoría internacional, es una leyenda viviente.  Comenzó su carrera en los Estados Unidos, de donde es oriunda, y, desde los años setenta, ya se destacaba con mucha proyección internacional, hasta ser aclamada en los mayores escenarios de Europa y de Norteamérica y catapultarse como la mayor soprano negra de la historia, sólo equiparable a Jessye Norman. 

Barbara Hendricks, Montreal en LumiereBarbara Hendricks, esa hermosa mujer de raza negra que siempre tiene una sonrisa en el rostro, es, sobre todo, una mujer de coraje.  Largo camino de constantes luchas se dio para formar su destino. Ella nunca dudó, nunca se dio por vencida, siempre continuó fiel a su vocación y al descubrimiento de su propia capacidad y de su gran talento. Y con su energía y con fortaleza incansable escaló, por su propio mérito, hasta el lugar que hoy ocupa, como una de las más grandes representantes del canto lírico mundial.  El público culto ha sido  testigo del milagro que es ella misma, la ha visto perseverar y trabajar sin descanso hasta alcanzar la excelencia y el merecido reconocimiento.  Hoy, cuando los más grandes directores e intérpretes de todas las naciones son sus admiradores, es invaluable el hecho de tenerla en Montreal cantando como regalo para las personas conocedoras o melómanas de esta ciudad. En esta ocasión, la gloria de su canto estuvo enfocada en “lieder” de Brahms, canciones de Fauré y de Barber y otras, más animadas, de Schönberg y de Weill.

A sus devotos de siempre, al igual que a los nuevos, que pudimos verla en el concierto nos impresionó profundamente la noble y cordial personalidad que la han hecho famosa, y que confirmamos luego del concierto, en el “hall” del teatro, cuando, generosamente, la gran estrella se sentó, delante de todos, abierta a saludar a sus “fans”.  Más de un centenar de  personas nos congregamos a su derredor para pedirle su autógrafo. ¡Con cada uno mantuvo una breve conversación! ¡Que cordialidad, qué calidez, cuánto interés amistoso! ¡Y,  además, todo potenciado con su discreta y modesta actitud!  ¡Qué hermosa lección de música y de humanidad!

Barbara-Hendricks-Montreal-en-Lumiere

Por su parte, Joshua Bell también es una gloria de la música mundial.   Esta es la tercera vez que Bell se presenta en esta sala.  Las dos primeras fueron en septiembre del 2011, justamente una semana después de la inauguración de este auditorio, una de las casas de conciertos más modernas del mundo.   Hemos estado presentes en los tres conciertos, y en los tres hemos podido apreciar con toda concentración y detalle su insuperable técnica violinística.

Este prodigio del violín (hijo de psicoanalistas), que hizo su debut a los cuatro años de edad, es apuesto, virtuoso y parece mucho más joven de lo que es. Es uno de los pocos intérpretes de música culta que gozan de estatus de “super star” de todos los públicos.   Lleno de talento, es el violinista vivo oriundo de Norteamérica que más vertiginosamente ha escalado la fama internacional.  Desde los catorce años de edad (cuando ya tocaba con la Sinfónica de Philadelphia, bajo la dirección del maestro Riccardo Muti), le han llovido las invitaciones a presentarse en las más importantes salas, con las mejores orquestas del mundo. Ha tocado bajo la dirección de los más famosos maestros.  Sus giras lo han llevado a los cinco continentes. Ha grabado más de veinte discos, que lo han hecho merecedor de un Grammy, entre otros reconocimientos.  Desde su atril de solista, ha logrado, además, el alcance internacional que da el cine.  Inolvidables son sus intervenciones musicales en películas como “El violín rojo” (que le mereció el Óscar por Banda Sonora a John Corigliano),  “Defiance” y “Ángeles y demonios”.  Canales de televisión internacional han presentado documentales sobre su trabajo, y estrellas, como Sting, lo han invitado a ofrecer conciertos juntos.

En esta ocasión, con su Stradivarius de más de trescientos años, que cuesta más de cuatro millones de dólares, deslumbró al público de la Maison Symphonique, con un programa que incluyó obras de Tartini, Beethoven, Stravinsky y Rimski-Korsakov.   Atender la ejecución de semejante galaxia sonora, no sólo con el sentido del oído, sino también con el del alma, fue un viaje a una serie de mundos casi siempre inasibles, que en esta noche pudimos, no sólo atrapar, sino además ¡penetrar!  ¡Las voces de los dioses!

¡Qué importante que Montréal en Lumière esté haciendo esfuerzos como estos para traer lo mejor del mundo a Montreal!

Fotos: Sergio Esteban Vélez

Joshuea Bell  Montreal en Lumiere 2014