domingo, 2 de marzo de 2014

Colombianos de Montreal toman posición sobre representación de la diáspora en el Congreso

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El arca de Enoïn
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Colombianos Montreal

La Comunidad Colombiana de Montreal (CCM) es una de la decena de organizaciones comunitarias y de amigos, que existen en el panorama comunitario colombiano de la ciudad de Montreal. Fundada en 2010, esta organización comunitaria sin ánimo de lucro se dedica, a través de un trabajo que hace con las uñas, a tres cosas: la investigación científica sobre temas de interés para su comunidad; el lobby ante los organismos oficiales colombianos y canadienses para hacer avanzar las causas de interés para los colombianos; y la movilización social de los actores representativos de la comunidad, con el objeto de mejorar la suerte de los 17.160 colombianos residentes en la metrópolis quebequense.     

Con ocasión de las elecciones al Congreso de la Republica de Colombia, que se llevarán a cabo el 9 de marzo de 2014, la CCM ha puesto a circular una ‘‘Carta abierta a los candidatos de partidos y movimientos políticos colombianos que aspiran a la cámara de representantes por la Circunscripción colombianos en el exterior’’. En la comunicación ese sector de la dirigencia comunitaria colombiana montrealesa pone, grosso modo, sobre el tapete el poco servicio que hasta la fecha ha prestado a los colombianos residentes fuera de su país la curul, que a su nombre fue creada en la Cámara de Representantes a través  de la Ley 649 de 2001.

Con esta circunscripción, que fue reglamentada por el Ministerio del Interior de Colombia a través del Decreto 0011 del ocho de enero de 2014, el Estado colombiano busca impulsar la participación en la vida pública nacional de los colombianos residentes en el exterior, que según diversas fuentes oscilan entre tres y seis millones. Sobre el propósito que condujo a la creación de dicha circunscripción, en el portal de la Registraduría nacional del Estado civil, se afirma que la misma busca garantizar ‘‘para más de 3.000.000 de colombianos [que viven fuera del territorio nacional] una representación política dentro del país que vele por sus derechos y participación’’.

En las elecciones de marzo de 2014 serán dos los representantes escogidos a nombre de los colombianos en el exterior. Esto se debe a una reforma que, mediante un Acto Legislativo del artículo 176 de la Constitución, el Congreso de la República de Colombia llevó a cabo. La reforma trasladó una curul de la circunscripción minorías políticas a la circunscripción de los colombianos que habitan en otros países. Según el diario El Colombiano de Medellín, para las elecciones del ocho de marzo de 2014 se inscribieron 8 listas, que cuentan 21 candidatos, que aspiran a ganar el derecho a representar a los colombianos en el exterior.

Sin embargo, dicha representación no convence del todo a los colombianos que residen fuera de las fronteras nacionales. El tema ha salido a flote en la playa de la  virtualidad. En la página web de la W Radio, luego de una denuncia instaurada por María Angélica Vera sobre un supuesto favoritismo de algunos miembros del cuerpo diplomático colombiano en el área de Nueva York, New Jersey y Connecticut a favor de la campaña del actual representante, los comentarios de un gran número de oyentes dejaron flotando en el ambiente una problemática concreta: el cargo de representante en nombre de los colombianos en el exterior ha servido para montar una red de burocracia, con la que se pagan favores políticos. Según los que piensan de esa manera, dicha red gravita en torno a los consulados del área triestatal que converge en la ciudad de Nueva York.

Luego del careo en la radio entre el representante Jaime Buenahora y la denunciante, varios oyentes pusieron en tela de juicio la neutralidad de los funcionarios diplomáticos en esta campaña al congreso en la región de Nueva York. Un comentarista que escribió bajo el nombre de Humberto Mesa, sostuvo que ‘‘los colombianos residentes en el exterior hemos sido desconocidos en la cámara de representantes y en la legislación colombiana y somos víctimas de los partidos políticos, que nos han utilizado y nos han abandonado y maltratado enviándonos candidatos poco serios, para votar por ellos’’. Según Gustavo Restrepo, otro oyente de dicha emisora, el actual representante ‘‘en cuatro años no hizo nada’’ por los colombianos que se encuentran fuera del territorio nacional.  

En una nota publicada en La Silla Vacía, en la que se ventilan los pormenores de la actividad política en el seno de la comunidad colombiana en Nueva York, un comentarista que publica bajo el seudónimo de dleon99 reafirma lo acotado por Restrepo. Para dleon99 del actual representante ‘‘es poco lo que se puede decir porque es poco lo que ha hecho’’. Según su modo de ver las cosas, el comportamiento del congresista y del cuerpo diplomático es preocupante, pues ‘‘es real: están usando lo que debe ser un trabajo (y muy bien pago) para la comunidad, como campo de campaña’’.

Sobre la inutilidad de la representación, un colombiano residente en Montreal, que omitió su nombre, manifestó no saber de la existencia de esas dos curules en el congreso colombiano. Según él, si ellas existen allí no se ‘‘ventilan los temas que interesan a los colombianos residentes en estas lejanías’’. El entrevistado manifestó no conocer el nombre del actual representante a la cámara por los colombianos en el exterior, ni mucho menos sus ejecutorias. ‘‘En todo caso –dijo- de lo que sí estoy seguro es que ese tipo debe tener un sueldo envidiable y está construyendo una pensión fabulosa por irse a sentar al congreso a calentar banco, en nombre una población a la que no representa ni conoce. Son ese tipo de cosas las que lo llevan a uno a perder la confianza en las instituciones democráticas colombianas’’.

El entrevistado sostuvo que en estas elecciones no piensa votar, porque ‘‘el congreso colombiano es un antro de corrupción, que da vergüenza por los escándalos en que se ve envuelto a cada rato. Votar al congreso es patrocinar la sinvergüencería’’, sostuvo el hombre en tono frustrado. Al final dijo que si de pronto se animaba a votar no descartaba hacerlo en blanco, porque al final no conoce el nombre ni las propuestas de ningún candidato, entre aquellos que buscan representarlo en la Cámara.

La comunidad colombiana de Montreal se invita al debate electoral

Según la misiva CCM, abrir el debate sobre el rol inoficioso, que hasta hoy ha cumplido la curul por los colombianos en el exterior en la Cámara de representantes, ‘‘representa una oportunidad’’ para todos los actores sociales interesados en la materia. Por un lado obliga a los candidatos a ‘‘exponer sus programas’’ con claridad. Por el otro, le da la oportunidad a las diferentes organizaciones de colombianos, que trabajan por sus compatriotas en aquellos lugares donde hay comunidades colombianas, de ‘‘fortalecer los procesos de participación ciudadana en el seno de la diáspora’’. Para los signatarios de la comunicación, estos procesos deben ser impulsados ‘‘desde el parlamento colombiano’’, escenario donde los elegidos por los colombianos en el exterior deben cumplir el rol de mediadores entre los emigrados y el Estado colombiano.

La inconformidad de la dirigencia comunitaria colombiana de Montreal con los políticos, que la han representado luego de la creación del escaño para los colombianos en el exterior, se hace evidente a lo largo de toda la epístola. En uno de los apartes de ésta se puede leer: ‘‘si analizamos cuidadosamente el papel que ha jugado hasta el día de hoy en el Congreso de la Republica el representante de los colombianos en el exterior, una amarga constatación sale a flote: la curul otorgada a los colombianos que nos encontramos fuera del país en la Cámara de Representantes, es UN ESPACIO QUE NO HA ARROJADO NINGÚN FRUTO’’.

Sobre este aspecto se sostiene en la nota que ‘‘desde la creación de la circunscripción especial para los colombianos en el exterior han ocupado la curul personas, de las cuales no se ha llegado a conocer su nombre, ni mucho menos sus realizaciones, porque nunca han rendido cuentas a nadie, ni se han preocupado por conocer los problemas que afectan a los colombianos residentes’’ fuera del país.

Medardo Pérez (pseudónimo), un activista comunitario, considera que ‘‘en realidad de esa representación los colombianos de Montreal no debemos esperar mucho, porque: 1) para la clase dirigente del país parece que al exterior de Colombia solo hay colombianos en Nueva York y en la Florida; y 2) los políticos elegidos asumen que ellos van al congreso a representar a sus partidos, a servir a sus amigos y a montar un aparato burocrático que les permita hacerse reelegir en la próxima reelección. Es lo mismo que en Colombia: nunca consultan a sus comunidades y creer que representar a la gente consiste en hacer lo que a ellos se les da la gana’’.

Por su lado los dirigentes de la Comunidad Colombiana de Montreal creen que la ‘‘falta de pro-actividad e interacción de aquellos que han ocupado esta curul ha llevado al Estado colombiano y al Congreso de la República a desaprovechar todas las posibilidades, que un espacio de esta naturaleza brinda para integrar a la vida nacional a una de las comunidades más dinámicas del país, que contribuye con su trabajo a que la situación al interior de éste sea menos difícil’’.

Según el secretario de dicho organismo, ‘‘la falta de preocupación del Estado colombiano y del Congreso de la República frente a los colombianos residentes en el exterior se puso de manifiesto, a través del abandono de la acción legislativa encaminada a reglamentar la ley que creó el Sistema Nacional de Migraciones’’.

Por su parte Victoria Vega sostuvo que ‘‘la falta de interés del Estado colombiano con respecto a sus ciudadanos en el extranjero no se condice con la contribución que hacen estas personas a la buena marcha del país. Si usted revisa las cifras económicas se dará cuenta que en el  último decenio, al mismo tiempo que decenas de miles de colombianos dejaban al país cada año, la economía de Colombia se beneficiaba por la entrada de varios miles de millones de dólares por concepto de remesas enviadas por los emigrantes a sus familias. Ese rio creciente de divisas le ha permitido al Estado percibir por la vía del impuesto 4X1000 una buena cantidad de recursos. Por eso resulta frustrante que nadie informe, ni mucho menos consultó desde los estamentos del gobierno ni desde el Congreso de la República a las comunidades de compatriotas residentes en el exterior sobre el desarrollo de las leyes que los afectan’’.

En la carta de la CCM se sostiene que el abandono de la política contenida en la ley del Sistema nacional de migraciones representa para los cinco millones de colombianos dispersos por el mundo, una enorme pérdida, pues los sectores más vulnerables de la emigración advierten que cuentan poco para su país de origen, que a través de la falta de interés por ellos le resta importancia a su participación en los temas de la vida nacional, minimiza sus derechos y desaprovecha el potencial que ellos representan para Colombia’’.

En otros de sus apartes la carta dice: ‘‘creemos que la coyuntura [electoral] se presta para sacar a relucir algunas verdades incómodas. Para nadie es un secreto que la gran mayoría de los candidatos que buscan representar en el parlamento a los colombianos residentes en el exterior, incluyendo al actual Representante a la Cámara (del cual la Comunidad Colombiana de Montreal nunca tuvo noticias), tienen muy poco que mostrar en materia de gestión en torno los intereses de  la diáspora. Sobre el titular de la curul sólo basta decir que nunca consultó a sus representados, no difundió las leyes que conciernen sus intereses y no promovió la participación de los colombianos en el exterior en su proceso de reglamentación, ni mucho menos se interesó en la adopción de una política pública encaminada a beneficiar a la comunidad que representa’’.

Las propuestas

La dirigencia colombiana de Montreal hace a los candidatos que buscan representarla en el congreso cuatro propuestas para que (así lo resalta la carta) ‘‘las curules que se han creado en la Cámara de Representantes a nombre de los colombianos en el exterior no se conviertan en un canto a la bandera, un monumento a la improductividad, un oneroso elefante blanco para los contribuyentes’’.

Las propuestas son:

  • Establecer canales institucionales, que faciliten la participación efectiva de la diáspora en los debates políticos relacionados con los temas que la conciernen.
  • Crear mecanismos adecuados y eficientes para que las víctimas del conflicto armado residentes en el exterior puedan participar, de manera efectiva, en los procesos de reparación a víctimas y de restitución de tierras.
  • Crear mecanismos transparentes para seleccionar a los funcionarios, que sirven en las embajadas y consulados colombianos  en los diferentes países del mundo, pues según los dirigentes colombianos de Montreal a estos cargos llega regularmente gente poco idónea, que no tiene la más mínima idea de cómo servir a la comunidad. Al respecto proponen tener en cuenta a los miembros de la comunidad a la hora de seleccionar la planta de personal de consulados y embajadas.
  • Organizar en Bogotá el día internacional del migrante en 2015, la primera Conferencia de la diáspora colombiana residente en los cinco continentes, para ventilar con ella las problemáticas que la afectan e idear soluciones adecuadas.

La carta hace un llamando a quien salga elegido para que no se aleje ‘‘de las comunidades colombianas una vez se cierren las urnas’’. Según los promotores de la carta, ‘‘actuar de ese modo conlleva al desmedro de la democracia y profundiza esa tradición política –tan colombiana-, que consiste en acordarse del elector solo durante el periodo electoral’’.

En la carta se hacen votos para ‘‘que  los candidatos elegidos sean aquellos que presenten el mejor programa’’ y que sean capaces de ‘‘ofrecerles a los miembros de las comunidades de colombianos en el exterior la posibilidad de participar activamente en la construcción de políticas relacionadas con su realidad’’.

Consideran los firmantes ‘‘que ningún programa político, por sincero que parezca, tendrá aplicación práctica si, tal como ocurrió en la legislatura que termina, los miembros del congreso no actúan de la mano con las comunidades de colombianos de la diáspora’’.

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM