domingo, 16 de marzo de 2014

Merentes admite que hay crisis en Venezuela: ¿no de magnitudes tan profundas?

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Happy Square Face
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Nelson Merentes

El gobierno venezolano admite que hay una crisis en Venezuela, pero al -tratar de- explicar lo que pasa en Venezuela en plena Revolución Bolivariana expone también sus grandes carencias, sus promesas lejanas y el tema de los alimentos es un buen ejemplo de ello.

Nelson Merentes, presidente del Banco Central de Venezuela, opta por esconder la magnitud de la crisis pero reconoce cosas interesantes:

1) “Tenemos meses (de falta) de ciertos productos (…) apuntando como solución importar rápido y bien”. ¿Importar rápido y bien? El cumplimiento de la promesa de “soberanía alimentaria” parece estar cada vez más lejos con aseveraciones como ésta de Merentes y mientras tanto, luego de una inflación de 56,2% en 2013, una escasez de 28% en enero de este año y una gran interrogante sobre el índice de escasez en el mes de febrero (el BCV optó por no publicar el indicador, aunque expertos como Henkel García aseveran que éste pudo haber aumentado entre 2 o 3 puntos porcentuales), las filas para comprar alimentos se convierten en el pan nuestro de cada día en todo el país. 

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2) “Aumentar la producción nacional”. El Estado controla 50% del mercado de alimentos en Venezuela y tiene en sus manos empresas productoras que han sido expropiadas a lo largo de los años de “transición al socialismo”, pero éstas no producen o no producen a la capacidad que tenían cuando estaban en manos de privados. La empresa privada que sigue produciendo está cercada con control de precios, falta de divisas que se traduce en falta de materia prima, entre muchos otros factores que incluyen también reglas laborales. La meta gubernamental, además, es aumentar a 70% la participación del Estado en el mercado de alimentos. Y en todo este escenario, no se puede dejar de mencionar la “tarjeta de abastecimiento seguro”, vista por los especialistas como un mecanismo de racionamiento, que no hace más sino adelantar las propias proyecciones del gobierno sobre la escasez.

3)  Merentes habla del Sicad 2, de que en el país no hay devaluación, del dólar paralelo -que se despenalizó después de abrogar una disposición absurda que pretendió tapar el sol con un dedo-. Se pierde en eufemismos que bien son conocidos ya, pero lo cierto es que en Venezuela van 11 años de control de cambio que pretendió, en una primera instancia, evitar la fuga de capitales. La realidad es que la fuga de capitales alcanza cifras récord cada año y el mismo gobierno ha reconocido que el mecanismo ha sido un foco de corrupción, aunque aún no hemos visto las caras de los grandes empresarios que le “han sacado el jugo” al sistema. 

4) Ante los pequeños escenarios expuestos (por lo breve, no por su relevancia), Merentes insiste en que “hay condiciones para invertir”. Todo esto mientras los venezolanos están pasando horas frente a Internet para conseguir un vuelo a cualquier destino, por el wait and see que están haciendo las aerolíneas internacionales. Recuerdo las palabras del presidente de una empresa automotriz que alguna vez entrevisté: “En Venezuela las distorsiones son tan grandes que los riesgos garantizan grandes ganancias, por eso permanecemos en el país”. Claro, eso fue en pleno boom de consumo impulsado por el propio gobierno socialista, en un modelo que siempre se supo no sería sostenible y cuyas consecuencias padecen todos los venezolanos.

Hoy los titulares sobre las empresas que paralizan su producción en Venezuela ocupan espacios en los diarios locales y latinoamericanos. Otras han optado por irse del país. El caso de las líneas aéreas es conocido y, mientras Merentes invita al capital extranjero a apostar por el país, el presidente Nicolás Maduro ha advertido, sólo en el caso de las líneas aéreas, que “la que se va no vuelve”. 

Twitter: @GAbAguzzi / gaguzzi@noticiasmontreal.com

Foto: Nelson Merentes, captura de pantalla / YouTube