jueves, 20 de marzo de 2014

Saúl Polo: La hipótesis del referéndum nos va a hipotecar

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Quebec Decide
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¡Aquí vamos de nuevo! El Partido Québécois (PQ) se dispone a destinar su próximo mandato al psicodrama del referéndum, sin tener en cuenta ni la cohesión social ni la economía.

La entrada de Pierre-Karl Péladeau al escenario político no hace sino confirmar ante los ojos de todos, lo que ya dudábamos desde hace un tiempo: si el PQ gana por mayoría piensa desatar el proceso que nos llevará a un tercer referéndum. Como para el PQ no hay otro proyecto más importante que la soberanía, todas las otras tareas y prioridades sufrirán. Si la soberanía es el remedio milagroso para la economía ¿por qué no ocuparse de ella desde ya? Si la soberanía dará a todos los ciudadanos, como por arte de magia, el acceso a un médico de familia ¿por qué buscar soluciones antes del referéndum?

Es una situación que Quebec ya conoce, y por la cual nuestra economía ha padecido mucho. Al menos, la última vez, Jacques Parizeau tuvo la decencia de prometernos un referéndum en los siguientes 12 meses de su llegada al poder. Esta vez, la incertidumbre podrá traernos sus efectos nefastos por una duración indeterminada.

No seamos ingenuos: la incertidumbre política sigue siendo el mejor medio conocido para frenar la inversión privada, que en Quebec ya es la más baja del resto del país. Ahora bien, la inversión privada es la fuente de la creación de empleos, de beneficios de productividad, de la conquista de nuevos mercados… En resumen, de todo lo que Quebec necesita para crear riqueza, afrontar la transición demográfica y retomar el control de su deuda pública.

La Sra. Marois lo sabe muy bien. Ella ya había declarado públicamente que la independencia estaría acompañada de cinco años de turbulencias económicas. Entonces, el escenario que tenemos ante nosotros no son solamente cinco años de marasmo después de la separación, sino cinco años de marasmo antes del referéndum.

¿Quebec tiene los medios de malgastar un decenio, precisamente cuando los baby-boomers se están jubilando y la deuda pública se acelera? ¿Cuál será la generación sacrificada?

Desde hace mucho tiempo los electores de Quebec no habían sido confrontados a una elección tan discordante que la del próximo 7 de abril. Es la elección entre la ruptura, tanto la de Canadá como la de la cohesión social en Quebec, o la recuperación, la del empleo, del Plan Norte, de la productividad de nuestras empresas. Es la oportunidad que tiene Quebec para poner en orden su casa o para comenzar un arduo camino hacia la separación.

Al siguiente día del 7 de abril, espero que todos juntos podamos comenzar a ocuparnos de los verdaderos asuntos.