jueves, 27 de marzo de 2014

Saúl Polo: Necesitamos un gobierno por la economía

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Quebec Decide
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En esta elección, el verdadero desafío para el Partido Québécois (Partido Quebequense) es cada vez más claro: obtener una mayoría para desencadenar un proceso de referéndum. El libro blanco que prometió el PQ será la oportunidad de utilizar los fondos públicos para promocionar la soberanía. Nuestra economía tiene una avería y Pauline Marois propone añadir, a la incertidumbre económica, la incertidumbre política.

Estas elecciones nos permitirán hacer un balance y preguntarnos si el PQ es capaz de hacer una contribución positiva a la revitalización de la economía y del empleo.

La respuesta corta es no. Veamos esto en detalle.

Antes que nada, aclaremos una cosa: Nunca nadie ha logrado, en Quebec o en otro lugar, dotarse de una economía fuerte por medio de inversiones públicas que están financiadas al mismo tiempo por el dinero prestado a nuestros hijos. En 2013, bajo el gobierno del Partido Québécois, Québec perdió 37.600 empleos privados, los cuales fueron remplazarlos por 47.600 empleos en el sector público. Ese es el balance del que se felicita la Sra. Marois. Desde luego, el gobierno debe destinar sumas para los servicios públicos y para mantener las infraestructuras colectivas. Pero el apoyo financiero a las empresas, la herramienta privilegiada del PQ, es un callejón sin salida. Desde hace 30 años, Quebec le destina, en promedio, dos veces más de recursos que su vecino ontariano, pero la disparidad con la productividad no deja de ahondarse.

El gobierno puede obrar útilmente y comprender que las verdaderas fuentes de ingresos para el nivel de vida de los quebequenses son la innovación y el mejoramiento de las prácticas en el sector privado. Su papel es el de asegurar que todos los que se arriesgan en negocios no sean desanimados por culpa de una burocracia demasiado lenta, una fiscalidad pretenciosa, o simplemente por la hostilidad sorda para con los empresarios que han tenido éxito. Su papel es el de velar para que nuestras empresas puedan contar con trabajadores bien preparados, capaces de transformar las nuevas tecnologías en nuevas fuentes de ingresos. Un buen entorno para las inversiones, adaptación de las competencias de la mano de obra a las verdaderas necesidades de los empleadores, apoyo para la innovación y las infraestructuras de calidad. Esos son los verdaderos motores de la economía.

Desde su llegada al poder, el gobierno de Marois ha roto el impulso económico de Quebec. No es sorprendente ver que, según un sondeo de la Fédération canadienne de l’entreprise indépendante (Federación Canadiense de la Industria Independiente), solo el 5 % de los emprendedores quebequenses consideran que la primera ministra comprende la realidad de la gestión de una empresa. Todo comenzó con el primer presupuesto, con sus promesas de instaurar impuestos sancionadores y retroactivos sobre los ingresos de los emprendedores e inversores. Luego, el PQ mutiló el Plan Quebequense de Infraestructuras confiando en que Quebec pudiera subsanar su déficit de mantenimiento y completar su red. La primera ministra demostró una falta de juicio nombrando una ministra antidesarrollo a la cabeza del Ministerio de Recursos Naturales. ¿El resultado? ¡El Plan Norte se convirtió en el Plan Muerto! En menos de dos años, el gobierno pequista ha destruido 20 años de esfuerzos tratando de hacer de Quebec una tierra hospitalaria para la inversión minera y al origen de miles de nuevos empleos bien remunerados.

Durante este tiempo, el gobierno ha descuidado la formación profesional, cortando en los fondos de investigación en salud y perdiendo el control de las finanzas públicas; abandonando su promesa de retomar sin demora y sin reservas al déficit cero. ¡Todo ese trabajo de demolición! ¡En tan solo 18 meses! ¡Con un gobierno minoritario! ¡Y sin amenazas de un referéndum! ¡Imagínese lo que haría con todo el campo libre y cuatro años por delante!

¡Afortunadamente existe una alternativa! Aquella de apoyar a un equipo reconocido y que posee la experiencia para arrancar todos esos motores, con las buenas ideas para alcanzarlas, y que además son su prioridad. El 7 de abril, los quebequenses podrán darse un gobierno que se ocupará de los verdaderos asuntos.