domingo, 30 de marzo de 2014

Salomón, de Handel, en la Maison Symphonique: ¡experiencia inefable!

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Violons du Roy Montreal 2014

La orquesta de cámara Les Violons du Roy  y el coro La Chapelle de Québec se unieron para presentar a su público, el pasado sábado, en la Maison Symphonique, un oratorio poco común: Salomón, de Handel.  La obra no se presentaba en Montreal desde 1962.  De modo que esta representación fue  una oportunidad única para conocer en vivo una obra tan importante y tan bella de este famosísimo compositor alemán, de los siglos XVI y XVII, residenciado en Inglaterra, durante la mayor parte de su gloriosa carrera, como compositor de música sinfónica, coral y operística. En el podio, el  fundador y director de ambas entidades, el laureado maestro Bernard Labadie.

Desde el comienzo, la Obertura anuncia que se trata de una interpretación erudita y purista, como son siempre las de Labadie, uno de los mayores expertos mundiales en la ejecución de oratorios de tal período.

De inmediato escuchamos el primer coro, muy propio de Handel. Al barítono Philippe Sly, en el papel del levita, le corresponde la siguiente entrada. La ejecuta con actitud heráldica. Aquí ya resalta el original y efectivo diseño de la acción «teatral», en la entrada de los solistas,  de manera discreta y digna, y en sus movimientos y su expresión, que eran destacados con el efecto de las luces, muy bien manejadas.  No sabemos quién estuvo a cargo de las orientaciones en cuanto a la parte escénica, pero el resultado fue el requerido.

En el papel de Salomón, escuchamos a la premiadísima contralto quebequense Marie-Nicole Lemieux. Veterana en nuestro mundo lírico y de voz cada vez más madura, parte de un magnífico timbre y reconocida “escuela”, y se apoya, por añadidura, en su innato histrionismo. Fuerte y segura, siempre se luce.

Violons du Roy Montreal 2014Posteriormente, entra Zadok, el experimentado tenor James Gilchrist. Médico de profesión y cantante de gran prestigio, cuenta con una impresionante trayectoria en el exterior.  Despliega  múltiples actividades curriculares. En su actuación, presenta perfecto equilibrio entre su timbre y el manejo que le da a su voz, lo cual denota una seguridad altamente profesional. De allí también se deriva la fortaleza con que acentúa sus inflexiones expresivas. Sus difíciles escalas y sus gorjeos resultan formidables.

Apreciamos, a continuación, la impecable técnica de la soprano Shannon Mercer, en el papel de reina.  Con un timbre notablemente brillante, y con una técnica un poco extraña que resulta en un cambio de timbre cuando pasa de notas medias a las notas más altas. Es capaz de espectaculares gorjeos, con fabulosa potencia de voz.

El segundo acto, en el que se recrea la historia en la cual el rey Salomón hubo de decidir el caso de dos mujeres que se disputaban la maternidad de un niño, se desarrolla de la misma manera consistente y erudita, con excelente desempeño de solistas y coros; y con vertical aplomo y horizontal atención al detalle por parte del director.

En este acto, descuella el desempeño de la reconocida soprano quebequense Karina Gauvin, como una de las mujeres que intervienen en el juicio.  Gauvin hace gala de un timbre límpido y potente y maneja con perfecta disciplina los difíciles trinos y escalas de su papel.   Además se viste con elegancia teatral.

Kisztina Szabó, la mezzosoprano que hace el papel de la otra de las mujeres litigantes, también muestra una poderosa voz y muy buena escuela.   Los tríos de Salomón y las dos mujeres se escuchan muy sonoros y rítmicos

Violons du Roy Montreal 2014
Y el tercer acto no podía ser menos bueno que los anteriores. Avanzan perfectamente las arias, los recitativos y los diálogos, que se escuchan con bella voz y mucho sentimiento.

En cada coro, La Chapelle de Québec muestra su magnífica preparación, buen ritmo y bella sonoridad. Y la orquesta está manejada con preciosismo y sabiduría. Muy handelianos los tutti, con el brillo de los vientos, en especial los cornos, pero también los fagots y las maderas.

Este concierto es uno de los más extraordinarios que hemos escuchado en esta temporada, como podía preverse al leer las reseñas biográficas del director y los solistas y al conocer tan bien la excelencia de la orquesta y del coro, sumados a la magnífica elección de la obra.  Nos preguntamos cómo es posible que algunas personas seamos tan afortunadas como para poder ser testigos de prodigios musicales de esta categoría.

Fotos: Cortesía Keith Hooper