miércoles, 2 de abril de 2014

Barreras de idioma en sistema de salud de Ontario pueden afectar a los pacientes, según estudio

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Canadá
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Un estudio presentado en los últimos días señala que las diferencias lingüísticas pueden tener un impacto negativo en el tratamiento de pacientes de Ontario.

El Centre for Research on Inner City Health hizo un análisis demográfico de la población de Ontario en materia de lengua y la comparó con el perfil de los doctores que hacen parte del sistema de salud provincial.

Para 2006 el 2,24% de la población de Ontario no hablaba ninguno de los idiomas oficiales de Canadá –inglés y francés- por lo cual sus cuidados médicos podrían verse afectados si no logran comunicarse de manera eficiente con su doctor.

Por el otro lado, el estudio revela que el 18% de los más de 20.000 profesionales del sector de salud primaria declararon “poder llevar una conversación” en un idioma distinto al inglés o francés. Pero sólo 3,7% de ellos habla una de las lenguas no oficiales más populares de Ontario y de todo Canadá: chino (mandarín o cantonés), italiano, punjabi, portugués y español.

En cifras más concretas: los investigadores señalan que en Ontario existen 488 médicos que pueden comunicarse en alguno de los idiomas chinos, más que en cualquier otra lengua no oficial. Le siguen 156 que hablan español, 149 italiano, 98 punjabi y 36 portugués.

En líneas generales, esto daría una proporción casi suficiente para satisfacer al porcentaje de los 12 millones de habitantes que Ontario tiene que no hablan francés o inglés. El problema es que la repartición geográfica resulta en regiones con alta densidad de una comunidad lingüística específica pero sin ningún doctor que maneje este idioma.

Un ejemplo es Waterloo, donde existen 1.470 ciudadanos que únicamente hablan portugués. En esta región de la provincia no existe ni un solo médico que hable este idioma.

En Greater Sudbury el caso es similar, pero con una falta de galenos que manejen el italiano, mientras que en Cochrane hacen falta especialistas con conocimiento del español y las lenguas chinas.

¿Qué hacer?

Si bien la primera solución siempre será motivar a los inmigrantes a aprender uno de los dos idiomas oficiales del país, el estudio del CRICH señala que las autoridades deben tomar en cuenta esta realidad y aplicar la medidas posibles para solucionarla, tomando en cuenta que la falta de comunicación entre un paciente y su médico puede traer problemas, desde malos diagnósticos hasta pruebas innecesarias.

Una opción es hacer pública la lista de médicos con capacidad de hablar otro idioma, así un paciente específico podría incluso tomar la decisión de viajar si esto le permite tratarse con un especialista que hable su lengua.

Por otro lado se debería, según el estudio, motivar a la inscripción de estudiantes de medicina que tengan manejo de otro idioma, así como también abrirle las puertas a los estudiantes internacionales, muchos de los cuales llegan con una lengua materna distinta al inglés o el francés.

“A medida que aumenta la inmigración, podemos encontrar que las necesidades lingüísticas de la población inmigrante divergen de las capacidades lingüísticas de los médicos de atención primaria de Ontario”, señala el reporte. “Se necesita más investigación sobre la discordancia de lenguaje en Ontario para reducir el riesgo de discordancias lingüísticas clínicas y sus posibles resultados negativos en materia de salud”.

Foto: Flickr – Yozz! (CC)