jueves, 3 de abril de 2014

Sobre los inmigrantes, la defensa del francés y la independencia de Quebec

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Bandera de Quebec

¿Cómo puede beneficiar a la protección de la cultura francófona que Quebec se convierta en un país?

En los últimos días, en medio de una campaña electoral centrada en la independencia, referéndum, Constitución e identidad, me he hecho esta pregunta en numerosas ocasiones, siempre terminando con la misma respuesta: la independencia de Quebec, por un lado, y la protección de su cultura y su idioma dominante, por el otro, son dos conceptos que van en sentidos opuestos.

De entrada hay que aclarar algo. El concepto de soberanía no se puede satanizar por mucho que sea la visión de una minoría en la actualidad. Criticar sus formas, sí. Respeto el nacionalismo -al igual que el federalismo– mientras se enmarque en formas y posturas que tengan como base los principios democráticos, la justicia y que no sean radicales.

Pero volviendo al punto. Por meses he escuchado a ministros, voceros y militantes repetir lo mismo. La sociedad francófona de Quebec es «una pequeña isla en un mar anglófono» que es Norteamérica.

Estadísticamente no hay manera de refutar este postulado.

El pero está en la solución. «J’ai de la misère», como decimos en bon québécois para creer que la mejor protección de una cultura sea levantar barreras y encerrarnos en un espacio geográfico con límites.

Los primeros análisis ya se han hecho al respecto. Los anglófonos y alófonos serían los que primero tomarían acciones. Muchos, como lo ha demostrado un estudio, se irían de la provincia si en algún momento ésta se convierte en país.

Eso significa que cientos de miles de embajadores de la lengua francesa (la gran mayoría de los anglófonos y de los alófonos hablan francés), se irían miles de niños de la ley 101, quienes crecieron en un ambiente en el que el francés era predominante.

El Parti Québécois ha hablado sobre la necesidad de defender «el derecho de trabajar y vivir en francés» (ver sobre el proyecto de ley 14), han criticado los «bonjour/hi» que se escuchan en los comercios del centro de Montreal y más recientemente se han enfrentado a los liberales por su postura en favor del bilingüismo -que para nada significa eliminar el carácter francófono de Quebec-.

La pregunta del millón: ¿realmente creen que estos «problemas» desaparecerán con sólo hacer de Quebec un país? ¿Acaso no se necesitará el inglés para hacer negocios? ¿Acaso Montreal no tendrá que mantener muchos de sus servicios en la lengua de Shakespeare para seguir siendo un faro turístico de la región?

¿Acaso el trabajador que hable dos o tres idiomas no tendrá una ventaja sobre el que hable sólo uno? ¿Acaso los adolescentes dejarán de sentirse atraídos por la música o la cultura «anglo«?

Por el contrario, si el matrimonio entre Canadá y Quebec termina en divorcio la cultura francófona podría verse arrinconada y encerrada en un espacio geográfico de casi tres veces el tamaño de Francia, pero con apenas poco más del 10% de su población.

De darse la independencia, el tan temido ROC (Rest Of Canada) no tendría la obligación de mantener los vínculos con uno de sus pueblos fundadores. Los servicios bilingües no serían prioridad, ni tampoco que sus mandatarios dominen las dos lenguas. De igual forma, para las miles de familias francófonas que viven fuera de la Belle Province el camino parecería desviarse hacia una asimilación dentro del mundo anglo, algo tan temido por los militantes soberanistas.

Bajo ese panorama las palabras de Maria Mourani, la antigua diputada del Bloc Québécois que cruzó la barda del movimiento independentista hacia el federalismo, parecen cada vez más realistas: quizá la mejor opción para proteger la cultura de Quebec es la federación canadiense.

Proteger la cultura significa también promoverla, expandir los terrenos que toca y buscar que cada vez más gente la hagan suya. Pienso en eso y pienso en una de las primeras ruedas de prensa que dio la actual ministra de Inmigración provincial, que coincidió con la publicación de un reporte sobre el aumento de personas estudiando francés fuera de Quebec. ¿Su respuesta ante la pregunta sobre qué opinaba? «En cuanto al bilingüismo a nivel canadiense, dejó a los canadienses que comenten al respecto, yo comento sobre la tendencia de Quebec”.

Twitter: @PabloJinko – pablo@noticiasmontreal.com

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM