lunes, 7 de abril de 2014

Saúl Polo, de origen colombiano, llega como diputado a la Asamblea Nacional de Quebec

Publicado en:
Canadá
Por:
Temas:

Saul-Polo-PLQ

Ocho años de militancia política, enormes esfuerzos, crecimiento personal y profesional. Se dice fácil, pero ha sido una trayectoria larga para este joven de origen colombiano. Saúl Polo hace hoy historia al resultar elegido a la Asamblea Nacional de Quebec por la circunscripción de Laval-des-rapides, considerada como una de las vedettes de la provincia, debido a su prominencia.

Léo Bureau-Blouin, otro joven, fue su contrincante por el Parti Québécois, a cuyas filas ingresó luego de ser uno de los líderes del movimiento estudiantil que sacudió esta región de Canadá en 2012 y que dio paso a la llamada «printemps d’érable». 

Pero Saúl Polo hace historia, no sólo por el hecho de ser el primer colombiano en llegar al Parlamento québécois, sino porque se trata de su primera candidatura. Su lanzamiento fue uno de los últimos en anunciarse, pero esto no restó horas de trabajo a Polo que, según sus amigos, cercanos y voluntarios de campaña, ha dormido poco y ha trabajado mucho.

Polo, muy activo en redes sociales, fue narrando en éstas sus actividades con el electorado de su circunscripción e incluso se le vio en un par de fotos con su contrincante, Bureau-Blouin, siempre con palabras cordiales para con el joven.

Muchos representantes de la comunidad latinoamericana, árabe y haitiana trabajaron también durante los 33 días de campaña de Polo, quien en su discurso de lanzamiento, con lágrimas en sus ojos y una voz quebrada, aseguró que quería de Quebec una provincia diversa, para todos. «De eso se trata Quebec».

Polo, quien también es presidente de  la Cámara de Comercio Latinomericana de Quebec, es el actual presidente del Partido Liberal de Quebec, cargo que ocupa desde octubre de 2012.

A continuación compartimos una «Crónica de Inmigrantes» que publicamos en NM en 2012:

De Barranquilla a Parc Extension: Pequeño relato de la vida de Saúl Polo

Cuando lo escuché por primera vez hablando español, por teléfono, su acento colombiano me hizo pensar que tenía poco tiempo en Canadá. Cuando lo escuché por primera vez hablando en francés mientras daba un discurso en el Congreso número 31  del Parti Libéral du Québec, pensé: “no, no… debe tener mucho tiempo en Montreal», mientras me preguntaba “¿cuándo llegaré a hablar francés así?”.

Saúl Polo, en efecto, tiene muchos años en la ciudad. Llegó, junto con su familia, cuando tenía 6 años. Su padre había trabajado en la Montreal que crecía gracias a la organización de los Juegos Olímpicos del 76. Luego de la experiencia y como muchos de los que estamos acá, en algún momento sintió que era «el momento de salir de su país”.

Comenzaron entonces a ahorrar. Había que tener un buen capital para poder trasladar a esposa y a dos (de tres) hijos.  Y así fue. En 1982, finalmente, la familia Polo deja Barranquilla para comenzar un nuevo capítulo en Canadá. Destino: Parc-Extension, Montreal.

“Los primeros años fueron difíciles. Mi padre llegó como obrero. Trabajó haciendo limpieza”.

Saúl comenzó entonces su proceso de integración. Debió aprender el idioma como todo hijo de inmigrante  y fue naturalmente adaptándose, no solo a las costumbres de la nueva ciudad, sino a la escena pluricultural propia de Montreal, que se intensifica a expresiones máximas en urbanizaciones como  Parc-Extension y Jean Talon, donde la familia Polo vivió parte de la infancia de sus hijos.

“Pero luego mis padres lograron ahorrar unos pesitos y nos mudamos a Brossard. Por allá en el 89. Allí pasé mi adolescencia. Estudié en el cégep, hice mis amigos, hice mi vida”.

Transcurrieron poco más de 10 años, en los que los estudios, la diversión propia del adolescente y el trabajo fuerte de los padres, marcaron la vida de los Polo en Montreal. Sin muchas novedades, el propio Saul se detiene en su historia en el año 2001: la tierra llamó.

“En 2001, mis padres vendieron la casa de Brossard y se regresaron a Colombia. Su idea era comenzar nuevamente a invertir en su país y así emprendieron un negocio en el ramo textil. Mientras crecíamos nos decían (a Saul y su hermano) ‘algún día vamos a regresar’. Pero nosotros sabíamos que no era una opción. Soy más quebequense que colombiano”. Evidentemente, los hermanos permanecieron en la ciudad que los vio crecer.

El negocio de los Polo en Barranquilla no prosperó. No solo perdieron el entusiasmo, sino perdieron capital y la opción fue entonces regresar al que siempre fue el plan B: Canadá.

Allí comenzó un nuevo capítulo, pero para los padres. Saul venía, desde hace tiempo, escribiendo su propia historia.

El estudiante y financiero

Su opción de carrera fueron las finanzas. Es uno de los campos que le apasiona (unos párrafos más adelante conocerán el otro). Decidió entonces comenzar por la Universidad de Montreal/ HEC Montréal, de donde obtuvo una licenciatura en Comercio. Pasó luego a McGill (aquí fue el momento de fajarse a trabajar con el inglés), donde obtuvo dos certificados: en Tesorería y en Comercio Internacional.

Una vez avanzados los estudios y estando en sus  “20” comenzó a aplicar con sus hojas de vida en diferentes puestos de empleo. Ingresó finalmente al mercado laboral en una empresa que maneja fondos de inversiones.  En la compañía ocupó diversos cargos, pasando desde el departamento de ventas y de servicio a la clientela, hasta la asesoría financiera, promocionando productos. Una vida llena de números y finanzas que se extendió por cinco años en esa empresa.

Retoma algunas actividades y descubre una nueva pasión

De Barranquilla a Parc Extension: La historia de Saúl PoloSin dejar a un lado el mundo financiero y retomando algo que ya había ensayado durante los últimos nueve años,  Saúl dedica actualmente parte de su tiempo a la Cámara de Comercio Latinoamericana de Quebec, donde llegó a ocupar la presidencia. Esta cámara fue, de hecho, la evolución de la Asociación de Profesionales Colombianos de Quebec, organización en la que ingresó en 2003 y que presidió, poco tiempo después, hasta el año 2007.

Trabajando bajo la figura de voluntario, promocionando el fin de la Cámara (el impulso e integración del empresariado latino que hace vida en Quebec) llegó adonde se encuentra hoy día: administrador y miembro de la junta directiva de la CCLAQ.

Pero Saúl también tuvo (y de forma paralela) una nueva “espinita”, de esas que salen de la nada. “Nunca tuve interés en la política. Nunca estuve implicado en asociaciones.  Me gustaba mucho más el deporte. Pero William Aguilar (abogado) me fue endulzando la oreja y creyó que tenía un buen perfil para adentrarme en ese mundo”.

Fue precisamente la dificultad que veía que tenían los inmigrantes a la hora de una real integración que lo llevó a reunirse y a llevar una voz a los partidos políticos tradicionales de Quebec. “No quería solo pedir, quería también contribuir con ideas y estrategias”.

Ingresó entonces al Parti Libéral du Québec (el partido del Premier de la provincia, Jean Charest), en donde también ha ido escalando y donde, por cierto, su español fue herramienta clave para servir de enlace entre los requerimientos de los inmigrantes latinos y los hacedores de políticas.  Actualmente se desempeña como presidente del Comité Ejecutivo de la Asociación de la Circunscripción de Westmount-St. Louis y como presidente de la Comisión Política Nacional de la tolda política.

Comida árabe, mucho hip-hop y el vallenato en la sangre

Saúl está casado. Su esposa, de padres sirios, le ha transmitido parte de su cultura al punto que una de sus comidas favoritas es la árabe (también come hamburguesas y los demás platos típicos de Norteamérica). Su hijo conserva la parte latina: se llama Javier.

Es un fiel amante de la cultura hip-hop. La conoce y la disfruta.  Jay-Z y Kanye West están entre sus favoritos, aunque lamentó la muerte de un no-tan-comercial Heavy D. Reconoce que cuando escucha un vallenato, le llega al corazón y puede bailar con Shakira y Carlos Vives.

Da cinco consejos claves que, a su juicio, no pueden faltar en todos los que quieran realmente integrarse a la cultura québécois:

  • Aprenda el idioma.
  • Conozca realmente la cultura.
  • Tenga grupos de amigos, no necesariamente solo latinos.
  • Si tiene la oportunidad de estudiar, no lo dude.
  • Haga mucho networking.

Saúl navega entre tres culturas actualmente. Aunque confiesa sentirse más québécois que latino, reconoce que la sangre le llama y que de nuestras latitudes conserva, de forma ferviente, lo más importante: los valores y el respeto por todos.

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM