jueves, 10 de abril de 2014

«Debemos apoyar que la solución se dé entre venezolanos», asegura el canciller panameño desde Canadá

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El Mundo
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Francisco Álvarez de Soto Canciller Panamá en Canadá crisis en Venezuela

El ministro de Relaciones Exteriores de Panamá se encuentra en Canadá para realizar una revisión de la agenda sobre los temas que involucran los intereses comunes del hemisferio y repotenciar las relaciones bilaterales entre ambas naciones.

La primera reunión que realizó Francisco Álvarez de Soto en Ottawa fue con una representación de los  diputados canadienses, entre ellos, Dean Allison (Conservador), Randy Hoback (Conservador) y Hélène Laverdière (Nuevo Partido Democrático). Los temas: la crisis en Venezuela y el rol de la Organización de Estados Americanos, entre otros.

Justo hoy, día en el que se prevé se realice la primera reunión entre el gobierno venezolano y la oposición, los parlamentarios canadienses conversaron con el canciller panameño para debatir sobre lo que pudieran haber sido posibles soluciones al conflicto político y social que vive Venezuela y los planteamientos que se puedan hacer a futuro para que se llegue a una solución real, entre venezolanos.

“La expectativa del diálogo de parte de Panamá es que la iniciativa pueda generar resultados rápidos, de mediano y largo plazo”, aseguró en entrevista exclusiva con Noticias Montreal, el canciller Álvarez de Soto, quien agregó que en Venezuela “urge que comiencen gestos tangibles de lado y lado”.

Aunque Álvarez aseveró que discutió con los parlamentarios canadienses sobre las ideas planteadas en el pasado reciente para colaborar con la situación al conflicto que se da en Venezuela, indicó que “debemos apoyar que la solución se dé entre venezolanos” y que “la comunidad internacional debe respetarlo”.

Para el canciller panameño el diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y los representantes de la oposición venezolana, centrados en torno a la Mesa de la Unidad (MUD), tiene que ser legítimo: «debe asegurar y pedir a ambas partes que haya un intercambio abarcador».

Pero Álvarez de Soto considera al mismo tiempo que las autoridades del país petrolero deben atender el llamado internacional -que no sólo ha sido expresado por Panamá y Canadá– para que “por ejemplo, haya un uso comedido de la fuerza pública; que se trate el tema de los presos políticos, los reportes de violaciones a los Derechos Humanos y la libertad de expresión”. Para el canciller panameño, se trata de condiciones que pide la sociedad civil venezolana y que encuentran eco en la comunidad internacional.

Precisamente Panamá y Canadá han sido dos de los dos países más activos a la hora de condenar las acciones del gobierno venezolano y, además, en dar espacios a los representantes de la oposición para que éstos puedan tener voz en escenarios internacionales.

Cabe recordar que fue Panamá el país que cedió su lugar en una sesión de la OEA para que María Corina Machado, diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela, tuviera un derecho de palabra.  Ese viernes (21 de marzo de 2014), después de una votación, se determinó que la reunión se celebraría de forma privada (22 países votaron porque así fuera y 11 lo contrario, entre ellos Panamá y Canadá).

Por la acción, el gobierno venezolano destituyó de su cargo de parlamentaria a Machado, medida que fue oficializada a través de una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Sobre este tema en particular también se conversó esta mañana en Ottawa. El canciller panameño recordó que éste fue un planteamiento que realizó su país sobre la base de circunstancias similares. “Hay que recordar que Venezuela hizo lo mismo con Honduras más recientemente (…) Junto con los diputados canadienses lamentamos que no hubiera podido materializarse”.

Álvarez de Soto aprovechó este punto para desmentir la versión del gobierno venezolano cuando aseveró que Panamá “salió a buscar votos para inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela”.

“Esto es falso”, reiteró, agregando que Panamá ha actuado sobre la base de principios.

El gobierno venezolano, por su parte, no sólo ha dicho que Panamá buscaba aquellos votos para inmiscuirse en los asuntos del país petrolero. Luego de que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, pidiera una reunión al consejo de la OEA para discutir sobre la violencia que vive Venezuela, Nicolás Maduro acusó a la nación centroamericana de “conspirar con Estados Unidos para facilitar una intervención en Venezuela”.

Acto seguido, a inicios del mes pasado, el canciller del país suramericano, Elías Jaua, anunció que tanto el embajador de Panamá en Venezuela, Pedro Roberto Pereira, como otros tres diplomáticos, debían salir del territorio venezolano, debido “al discurso y las acciones injerencistas de su gobierno”.

Tras la ruptura de las relaciones Panamá-Venezuela, quedó «en el aire» el pago de una deuda por parte de importadores venezolanos que oscila entre 1.000 y 1.200 millones de dólares, según estimaciones oficiales. En ese entonces, el presidente panameño indicó que «no quisiera pensar que esto (la ruptura de relaciones) es una excusa para no pagar y no quisiera pensar que el Estado venezolano es mala paga».

Canadá, por su parte, ha realizado dos pronunciamientos a través del ministro de Relaciones Exteriores, John Baird, los cuales han estado en línea con las exigencias de Panamá. Los diputados canadienses también se pronunciaron a través de una moción que fue aprobada en el Parlamento a finales del mes de febrero.

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La crisis en Venezuela ha dejado -en casi dos meses- 40 fallecidos, más de 2.000 arrestados, cientos de heridos y no menos de 40 denuncias sobre torturas y violaciones graves a los Derechos Humanos. El país petrolero vive, además, una fuerte crisis económica que se percibe en supermercados y farmacias con una elevada escasez de alimentos y medicinas. En tiempos de transición al socialismo, el país ha experimentado variaciones de precios de dos dígitos. En 2013, la inflación fue de 56,2%.

Venezuela vive, además de una grave polarización, un escenario de inseguridad nunca antes visto en su territorio. Este mismo jueves, la Organización de Naciones Unidas (ONU), informó que el país suramericano es el segundo país en el continente americano con más homicidios, con una tasa de asesinatos de 53,7 por cada 100.000 habitantes.

@GAbAguzzi / gaguzzi@noticiasmontreal.com

Foto: Twitter / Canciller panameño Francisco Álvarez de Soto (@FAlvarezDeSoto)

Mañana publicaremos la segunda parte de la entrevista al canciller panameño.