domingo, 13 de abril de 2014

La Sinfónica de Toronto en la Maison Symphonique: Oundjian se agiganta

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Orquesta Sinfonica Toronto Montreal

El pasado martes, en la Maison Symphonique, el público montrealés tuvo el placer de escuchar a una de las mejores orquestas del continente: la Sinfónica de Toronto, invitada de honor de la Orquesta Sinfónica de Montreal, en el marco de su programación anual.  A la batuta, el director titular de la orquesta invitada, el canadiense Peter Oundjian, quien se posiciona cada vez mejor en la nómina de los directores más apreciados de su generación.

Para comenzar el concierto, una obra canadiense, “Aqua“, de la compositora Vivian Fung, originaria de Edmonton.  Desde el comienzo, reconocemos que se trata de una obra magnífica y extraordinaria aún en el mundo ultramoderno. Energética y perfecta la dirección del maestro Oundjian.  Tras el final, la compositora ascendió al proscenio y recibió una avalancha de aplausos de admiración de una efusiva sala.

A continuación, la obra principal de la noche, que  fue el concierto para piano número 17 de Mozart, con la ejecución del extraordinario pianista y ganador del Grammy Richard Goode.  El maestro Goode tan ágil y prodigioso con sus manos como siempre,  está en plena madurez en su interpretación y en su actitud. Sus trinos son únicos en el mundo de los solistas de piano, porque tienen una perfección maestra con idéntica presión en cada dedo. Su delicadeza, tan mozartiana, fue miel al paladar auditivo.

La orquesta, estupenda.  El público, joven o no habituado a conciertos, que asistió esta noche, no conoce el protocolo de costumbre y aplaudió al final del primer movimiento.

En el segundo movimiento, Andante, muy conocido, escuchamos la interpretación de Goode cantábile y expectante. El solista impone un ritmo muy propio, con un pausado deletreo y con inflexiones un poco distintas de lo trillado. El efecto es exquisito. En una palabra, Richard Goode, como solista, estuvo magistral.

El tercer movimiento, Allegretto,  con el sin síncope característico, el impulso, la alegría picaresca, “crocante” de los conciertos de Mozart.

Oundjian dirige con amplia expresión corporal, de tal manera que muestra, explica, describe el nivel y el modo de interpretación anímica que tanto el solista como cada sección de la orquesta deben desplegar. Está pendiente de cada minucia en los distintos instrumentos.  El resultado: un Mozart memorable.

Para completar esta noche con una obra de gran envergadura, se programó “Ein Heldenleben” (“Una vida de héroe”), de Richard Strauss. Como es sabido,  esta es una obra descriptiva biográfica, y aunque se considera que los temas principales se exponen en forma narrativa, a nuestro modo de ver, se desarrollan en forma interrogativa, con respuestas contundentes, la mayoría de las veces en las notas más bajas. En contraste, está el violín concertino, con sus profusas y prolongadas intervenciones, melodramáticas y a veces también humorísticas. Jonathan Crow ocupa este atril y se luce con sus solos tipo cadenza (como de concertista). Mantiene un  refulgente vibrato a lo largo de su dificilísima exposición.  La orquesta le responde en pleno con comentarios cortos y unánimes.

Las arpas ponen su acento oportuno, y las flautas su filigrana de comentarios femeniles. Los chelos mantienen una plataforma de soporte en las notas bajas, de donde va surgiendo un apoteósico tutti, hacia la cumbre de la percusión, en alternancia con pequeños oasis de romanticismo.

Y aquí el maestro Oundjian se agiganta, junto con la orquesta en pleno, galopando en el coral instrumental que Strauss proyecta, salido de su compleja fantasía, de su conspicua inteligencia musical, y de la historia intensa de su propia vida.

Una obra grandiosa en manos de un gran director, y en los instrumentos de una gran orquesta, cuya dimensión no se acorta en ningún instante.

Con entusiasmo y generosidad, el maestro Oundjian, director musical de la orquesta, llama a venias a cada sección instrumental para recibir la merecida ovación del público.  Como decíamos: ¡memorable!

Foto: Twitter – @zygcello