domingo, 20 de abril de 2014

El miedo se instaló en la Argentina y en otros países de la región

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Buenos-Aires-Obelisco-Argentina

Desde hace varios años, millones de ciudadanos argentinos viven con miedo. Lo mismo ocurre en naciones como Venezuela. 

Sienten miedo a transitar por la calle y ser atropellados por un automovilista; a que casual o premeditadamente sean secuestrados o a recibir un ataque y un posterior robo. 

Miedo a no poder enfrentar las obligaciones económicas cotidianas; a padecer una enfermedad y no contar con los recursos para hacerle frente, y a no poder cumplir con las necesidades de sus hijos. 

Miedo a abordar un bus de larga distancia que será manejado por un conductor alcoholizado o será embestido por otro.

Miedo a programar un viaje y que ese día haya un paro de pilotos o de choferes.

En ciudades como Buenos Aires y La Plata –en la Argentina-, es frecuente el miedo a que llueva y todo se inunde. Hace un año, por caso, hubo casi un centenar de víctimas fatales. 

Miedo a hacer una denuncia policial y encontrar en la seccional al ladrón conversando amigablemente con el agente de turno; miedo a acudir a la Justicia y saber de antemano que tras años de caminar por los pasillos de los tribunales la causa será archivada. 

Miedo a los paros docentes que dejarán sin educación a futuras generaciones. Miedo a funcionarios que lo único que harán será enriquecerse a la vista de todo el mundo y sin ningún pudor ni condena.

Miedo a la desnutrición en países capaz de alimentar a cientos de millones de personas. Miedo a que falte gas en el invierno y que escasee la luz en el verano, situaciones muy habituales en el país austral.

Miedo a que no se dicte sentencia firme cuando corresponde; miedo a las barras bravas en los partidos de fútbol; miedo a ingerir alimentos en mal estado o que han perdido la cadena de frío. Miedo a los medicamentos falsificados.

Miedo a adquirir un bien, que éste no funcione como corresponde, que la garantía no lo cubra y que nadie se haga cargo. Miedo a que el banco se quede con los ahorros y por eso la gente guarda su dinero bajo el colchón sabiendo que puede ser asaltada. 

Miedo frente a la pobreza que aumenta, la drogadicción que mata, el salario que no alcanza. Miedo a llegar a viejo y tener una jubilación miserable. 

En fin, miedo a que el tiempo pase y todo siga igual, que nada cambie en naciones en donde todos buscan un cambio.

Twitter: @HernanHaines

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM (Buenos Aires, Argentina – Archivo)