lunes, 21 de abril de 2014

Señalan al capitán del barco como principal responsable de la tragedia registrada en Corea del Sur

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El Mundo
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El peso de la responsabilidad de la tragedia del barco Sewol, que se hundió en Corea del Sur, frente a la isla Byungpoong y que hasta el momento ha ocasionado 64 muertos y 238 desaparecidos, está cada vez más recayendo sobre el capitán de dicha embarcación y dos miembros de la tripulación.

El capitán Lee Jun-seok, de 69 años, enfrenta cinco cargos, incluidos negligencia y violación de las leyes marítimas. Está detenido para «evitar que se fugue» o trate de «destruir pruebas».

Se le atribuye el haber tardado 40 minutos en dar la orden de evacuación.

Además de las acusaciones de las autoridades se le sumaron hoy las críticas lanzadas en su contra por parte de la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, quien calificó su actuación  de «acto de asesinato«.

Concretamente dijo la presidenta: «La conducta del capitán y algunos miembros de la tripulación es incomprensible desde el sentido común» y «una especie de acto de asesinato que no puede ni debe ser tolerado», según la información de EFE.

Ciertamente la vieja tradición que «el capitán es el último que abandona el barco«, está desapareciendo aceleradamente.

Aparte del incidente que acaba de protagonizar Lee Jun-seok, se recuerda al famoso capitán Francesco Schettino, quien fue uno de los primeros en abandonar el Costa Concordia, cuando empezó a hundirse frente a las costas de la isla italiana de Giglio.

Un poco más atrás, cuando el 3 de agosto de 1991 se produjo una explosión en la sala de máquinas del crucero griego “Oceanos” y el barco con cientos de personas a bordo empezó a inclinarse, ya gran parte de la tripulación había ocupado los primeros botes salvavidas, entre ellos el capitán Yiannis Avaranas.

Al parecer el hecho que el capitán sea el último en abandonar el barco, es sólo una tradición y no lo establece explícitamente los códigos de navegación. La tradición también se aplica a la tripulación o a gran parte de ella.

Más allá de la tradición, como dice la presidenta surcoreana, es «de sentido común». ¿Quién va dirigir la evacuación? ¿Quién va dar las órdenes?. En un barco es como en un ejército, hay una jerarquía de mando.

Se compara con el hecho que un padre abandone a su familia en pleno peligro.

Tal vez ha llegado la hora de plantearse una revisión de las leyes marinas, dado los frecuentes accidentes y las magnitudes de las embarcaciones, que algunas de ellas pueden albergar miles de personas.

Mientras tanto, en el caso del barco Sewol la cifra de los muertos recuperados se elevó a 64, tras la recuperación de los cuerpos de otros cinco pasajeros. Los desaparecidos suman 238 personas, que como se sabe, la mayoría son adolescentes que realizaban un viaje de vacaciones escolares.

Las operaciones de rescate aún continúan, cuando el barco ya se ha hundido plenamente.

Foto: Captura de pantalla – RT / Youtube