lunes, 12 de mayo de 2014

Reflexiones en 35 mm: Neighbors

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Reflexiones en 35 mm
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(2014) Dir. Nicholas Stoller

Neighbors Cine CríticasEl humor, de entre todos los géneros cinematográficos es quizás el más difícil de llevar a cabo. La razón es sencilla, el humor, a pesar de ser innato en los seres humanos, es aprendido y depende de la inteligencia de cada individuo y la cultura que rodea a la persona o personas en cuestión.

De todos los animales, somos los humanos los únicos que reímos, pero les aseguro que el mismo chiste no hace reír a todo el mundo. El científico y autor inglés Desmond Morris establece en su libro El Mono Desnudo que la risa evolucionó de la acción agresiva de mostrar los dientes y hacer sonidos, y significa algo así como, estoy mostrando mis dientes pero todo está bien, somos amigos. Desde el punto de vista biológico la risa genera paz, seguridad y una buena cantidad de hormonas que afectan a nuestro organismo de manera positiva. No es casualidad que una de las primeras cosas que aprende a hacer un bebé es a sonreír, es un sistema de defensa en caso de que alguien lo quiera atacar, si eso llegara a ocurrir nuestro cerebro reacciona a la sonrisa del pequeño de manera positiva calmando así la agresividad. Si bien estos elementos son compartidos por todos nosotros, cuando hay que generar la risa, los humanos nos encontramos con un problema, el bagaje cultural y el lenguaje deben corresponder para poder entender la broma o el chiste, y he allí el problema a la hora de hacer comedia.

Hay chistes universales, y tienen que ver con la relación peligro versus calma. El ejemplo más claro es cuando alguien se cae. Al observar a alguien en peligro (alguien se cae), nuestro cerebro genera expectativa y se prepara para reaccionar, si nada extremo ocurre al afrontar este peligro, el cerebro dice, todo está bien, se relaja y eso se refleja en reírse. Esta reacción es universal y no es casualidad que haya sido la escogida en los comienzos del cine como la manera de reír más efectiva. Sin sonido el juego peligro-calma era la manera más universal de hacer reír, que lo digan Charles Chaplin y Buster Keaton, quienes llevaron este juego a su máximo nivel de sofisticación. Pero con la llegada del sonido todo se complica. Los chistes generalmente son una forma de sorpresa, una evolución de la relación peligro-calma. La mayoría de las situaciones graciosas comienzan con la construcción de una situación complicada que termina de manera inesperada generando catarsis y por lo tanto risa. El problema está en que los sujetos y las situaciones que generan la situación peculiar y su solución son relativas a la cultura. Una broma sobre las partes íntimas de las personas puede generar carcajadas en Latinoamérica pero de seguro generará malestar en culturas islámicas, por poner un ejemplo.

Cuando el cine se llenó de sonido, el humor universal desapareció. Cada cultura tiene su propia forma de reírse y caerse ya no era suficiente. Junto a este fenómeno de desuniversalización de la comedia se genera otro en paralelo, el reino infinito de los Estados Unidos como el primer generador de películas del mundo exportando así su particular sentido del humor. La comedia norteamericana, entendida como el sentido del humor de los Estados Unidos y Canadá, ha reinado en las salas de cine desde entonces, a veces con éxito, a veces no.

En la historia reciente el cine norteamericano ha tenido sus altas y sus bajas, siendo los años noventa una de sus grandes bajas. Después de dos décadas de comedias brillantes, en su mayoría comedias intelectuales, salidas de las cabezas de genios como Woody Allen y Mel Brooks y de las filas de Saturday Night Live y las páginas de National Lampoon, donde se aprovecha el sentido crítico de los setenta y ochenta para generar sátira fina y elegante, nos encontramos con el humor burdo, de mal gusto y simple, más bien infantil que reinó en los años noventa. Los líderes de este movimiento de comedia fueron sin duda el canadiense Jim Carrey y el estadounidense Adam Sandler. Lo más irónico es que el humor que las películas de estos comediantes utiliza es un humor instintivo y universal que tiene que ver con el despertar sexual de los preadolescentes y con probar hasta qué punto puede uno quebrar las reglas sociales de comportamiento impuestas por la cultura. El hecho es que en los noventa el cine de comedia norteamericano pierde su sofisticación para dar paso al humor infantil de mal gusto generando algunas de las comedias más tontas de la historia del cine, el mejor ejemplo es quizás Jim Carrey en Dumb & Dumber (1994) cuya traducción es algo así como Tonto y retonto, mejor título imposible.

Para fines de los noventa la comedia norteamericana vuelve a dar un giro, esta vez el humor adolescente de alguna manera se funde con la sofisticación de la comedia de los setenta y ochenta y nos ofrece un híbrido que estalla en el año 1998 con tres clásicos que marcarían el curso del cine de humor del nuevo milenio. Estas cintas son There´s Something About Mary, The Wedding Singer y The Big Lebowski. Lo que hace única a estas tres cintas es que son sátiras sociales llenas de chistes adolescentes pero cuyo tema es la adultez y sobre todo que contienen un gran corazón, una combinación única hasta ese momento. El Siglo XXI continúa esta tendencia con las cintas Zoolander (2001) y Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (2004), pero la nueva comedia norteamericana no alcanza su esplendor hasta el año 2005 cuando se estrena The 40-Year-Old Virgin, cinta que transforma a su protagonista y coescritor, Steve Carrell, en una súperestrella y a su director, productor y coescritor, Judd Apatow, en el responsable de una nueva edad de oro de la comedia norteamericana. Apatow, quién había producido Anchorman, ha generado desde entonces un trabajo en equipo, fenómeno no muy común en un mundo de egos como el de Hollywood, que ha permitido que actores, directores, productores y escritores intercambien roles y sean libres creadores de este estilo de comedia de gases sofisticada. El trabajo de Apatow ha permitido éxitos que van desde la mencionada Anchorman, pasando por Knocked Up, Superbad, Bridesmaid hasta llegar a Neighbors.

Neighbors es definida entonces como una comedia adolescente sofisticada con corazón. Su director, Nicholas Stoller, hizo su debut de la mano de Apatow con la incómodamente graciosa comedia romántica Forgetting Sarah Marshall (2008). Le siguieron una serie de comedias que pasaron sin pena ni gloria siendo quizás su mayor éxito hasta ahora su papel como productor de la cinta The Muppets (2011). Pero como el que persevera triunfa, Stoller, vuelve a brillar con Neighbors.

Neighbors Cine CríticasEsta cinta relata, sin mucho aspaviento de producción, lo que ocurre cuando, una pareja con una bebé de meses de nacida, que decide mudarse a los suburbios para seguir el patrón requerido por la sociedad norteamericana, se lleva la sorpresa de recibir de vecinos a una fraternidad universitaria completa. El factor sorpresa en esta cinta es el que genera las risas y donde se encuentra su corazón. La pareja recién casada en un principio no rechaza la llegada de los jóvenes llenos de hormonas como sería de esperar, por el contario, el truco está en que Mac (Seth Rogen) y Kelly (Rose Byrne) no se resignan a dejar atrás su vida de fiesteros y se debaten entre la envidia que les genera la comunidad juvenil que tienen de vecinos y sus responsabilidades adultas de ser padres y dejar la diversión atrás para finalmente madurar. A pesar de que esta premisa suena trillada, el guion, los actores y el director, la plantean con la sinceridad y honestidad que se merece. Estos adultos son inmaduros y están en negación, están en una transición que pocos comentan pero que muchas parejas pasan al ser padres. El comentario se hace de la manera frontal y poco elegante a la que ya estamos acostumbrados en estilo de comedias. Por ejemplo, y sin hablar mucho de la película, la primera escena presenta a Mac y a Kelly tratando de hacer el amor de manera espontánea obviando el hecho de que su hija está en el mismo cuarto, subido de tono e irreverente pero súper gracioso.

Neighbors cine críticasEl elemento que enriquece aún más la cinta es la fraternidad liderada por Teddy, interpretado por el robacorazones y exestrella de Disney, Zac Efron. Esta casa de locos no solo sirve como un espejo en el que la pareja protagonista refleja su salida del juego de la fiesta y su entrada definitiva a la adultez dejando de ser cool, también sirve para dar un vistazo a otro periodo de transición al que debemos enfrentarnos a la adultez, cuando nos graduamos de la universidad y enfrentamos nuestros primeros trabajos y responsabilidades.

Estos temas existenciales son tratados con un guion lleno de chistes subidos de tono que incluyen una subasta de reproducciones de penes, el robo de e instalación sorpresa de air bags que pueden estallar en cualquier parte, erecciones que toman segundos, homenajes a National Lampoon’s Animal House y mucha, pero mucha marihuana. La combinación entre humor y la interacción y evolución de los personajes es tan sutil que los temas principales parecen pasar desapercibidos, pero si prestamos un poco de atención notamos como la película trata elementos como el trabajo en equipo en una pareja y lo difícil que es dejar ir los que parecen ser los mejores años de nuestras vidas y cómo esto ocurre varias veces.

Seth Rogen y Rose Byrne hacen una pareja con mucha química, de esas que provoca ser amigo. Rose Byrne quién brilló en la serie de TV Damages y en la cinta Bridesmaids aparece por primera vez con su nativo acento australiano lo que da oportunidad para chistes sobre las diferencias idiomáticas y culturales entre la cultura norteamericana y australiana. Estén atentos a cómo su personaje maneja la relación con la Decana de la Universidad a la que pertenece la fraternidad, genial. Un comentario aparte merece Zac Efron quien desde sus días como estrella de musicales de Disney no ha parado de esforzarse en lograr una carrera como un actor respetado.  Irónicamente, esta comedia le permite mostrar una diversidad dramática no vista previamente en él. Efron despliega un manojo de emociones que van desde su encanto natural hasta frustración pasando por acción y comedia, toda una revelación.

Neighbors presenta una vez más lo que define a esta nueva etapa en el cine de comedia norteamericana: lo difícil que es ser adulto en una sociedad que rinde culto a la juventud y a su belleza, y lo hace de una manera que es tan grotesca como encantadora. Una película que no tiene pérdida.