domingo, 18 de mayo de 2014

Heroica la Orquesta I Musici, en sus treinta años de fundación

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Jean-Marie-ZeitouniPara celebrar los 30 años de su fundación, la Orquesta de Cámara I Musici de Montreal organizó, el pasado jueves, una gran velada de concierto, en la Maison Symphonique. El programa, en conjunto, fue un “tour de force” para el director titular de la orquesta,  Jean-Marie Zeitouni, desde el momento en que debió disponerse a preparar la orquesta, hasta el final de la dirección de tres obras grandes y complejas, para una misma noche. Se lució realmente. I Musici, cada día, mejora. ¡Fue una gran noche!

La primera obra interpretada fue la “Ballade”, que el quebequense Denis Gougeon compuso especialmente para la ocasión.  Al igual que el público, quedamos intensamente sorprendidos de su dimensión y su calidad superior. Y el director,  serio, maduro, esmerado, acucioso y detallista, demostró, una vez más, en esta première, un conocimiento absoluto de su oficio y de las obras que dirige (a pesar de su juventud) y, aún más importante, una energía mental de gran fortaleza que se impone en su podio. El maestro Zeitouni describe con sus brazos la silueta de cada melodía; está configurando sus formas en el aire, mientras los instrumentos las producen en simultáneo.  Tan fabulosa dirección y recreación de esta música nueva merecía este estreno en tan significativa celebración.  Ojalá, la obra se siga presentando, para que los amantes de la música clásica conozcan mejor el punto de refinamiento que están alcanzando los compositores del Quebec. 

Siguió el concierto con la “Serenata para cuerdas”, deTchaikovski. Esta difícil y sólida obra del mayor de los compositores rusos nos fue entregada con la técnica depurada que le hemos conocido al maestro Zeitouni desde que asumió la dirección de I Musici. Con total madurez, parece que le importa y pesa en gran medida la nobleza de los grandes temas de Tchaikovski, la vida que palpita en sus obras y la belleza de sus composiciones. Esta vez escuchamos una superposición de lo perfecto y lo intenso, una ejecución de máxima exactitud, pero desarrollada a lo largo de gran expresión emocional. 

Tras el intermedio, la tercera sinfonía de Beethoven (Eroica), con la cual se coronó la festiva noche.  En toda la obra el lucimiento magistral del director resulta fascinante. El maestro Zeitouni amarra la intervención de cada instrumento con su sola mirada. Segundos antes de dar cada entrada, mira oportunamente a la sección de las violas, al fagot solista o al instrumento protagonista. El maestro logra varias veces una limpia economía de gestos, pero sin perder un detalle ni ahorrarse esfuerzos físicos cuando los ritmos cavalcantes y los tutti. 

Las maderas y las flautas estuvieron sonoras y expresivas, sobre todo al comienzo del segundo movimiento en la Marcha Fúnebre. Entre tanto, los contrabajos imprimieron un profundo dolor existencial a sus pasajes fúnebres. Exquisitos los dúos y diálogos entre primeros y segundos violines, y entre el concertino y los cornos. Estos logran frases brillantes rematadas con suaves diminuendos, hasta pianísimos extremos difíciles de lograr, a manera de un eco que se aleja. Enseguida, uno de esos tutti con los cuales Beethoven rompe con la humanidad y con las tradiciones musicales.

Repentinamente, un golpe súbito de todos los integrantes de la orquesta, con un solo sonido, compacto, cortante y seco, pone punto final a este aquelarre exuberante de genialidad y precisión. ¡Que una orquesta de cámara sea capaz de producir un sonido tan afiladamente exacto de un solo tajo, es una proeza, tanto de la orquesta, como de su director!

Los melómanos de Montreal han disfrutado desde hace treinta años de magníficos conciertos, gracias a la Orquesta de Cámara I Musici de Montreal.  A través de estos lustros, la ciudad ha sido testigo del gran progreso de cada uno de los músicos, y de la orquesta en conjunto, lo cual ha ido permitiendo la escogencia de obras cada vez superiores, de grandes dificultades y de mucha complejidad, las cuales son, por lo general de mayor interés y fascinación.

Montreal debe agradecer y honrar el esfuerzo del maestro fundador Yuli Turovsky, del actual director, Jean-Marie Zeitouni y de sus asesores y colaboradores por las importantes selecciones musicales que han regalado a nuestro público en estos treinta años.

En resumen:  ¡todo un despliegue profuso y maravilloso para una digna celebración de los treinta años de I Musici!

Foto:  Cortesía Communications Lise Raymond /  Director de I Musici, Jean-Marie Zeitouni