domingo, 1 de junio de 2014

Para fanáticos del dulce de leche y del jarabe de arce

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Dulce de leche Argentina

Es imposible visitar Canadá y no enamorarse del maple syrup o sirop d’érable, conocido en español como jarabe de arce, un líquido espeso azucarado sin el cual el desayuno pierde su encanto. De la savia del arce, un árbol cuyas hojas cambian de color a medida que transcurren las estaciones del año, se obtiene este exquisito producto. Dicho sea de paso, la bandera canadiense tiene una hoja de arce en su centro.

Algo similar sucede con el dulce de leche en los países del extremo sur del continente americano, aunque también se lo encuentra en otras regiones. Chile, la Argentina y Uruguay se disputan su origen. Incluso Paraguay y Brasil.

Se han escrito ríos de tinta sobre la procedencia y la invención del dulce de leche.

La versión argentina se lo atribuye a la empleada doméstica de Juan Manuel de Rosas -militar y político, gobernador de la provincia de Buenos Aires-, que en el año 1829 olvidó durante un largo tiempo sobre el fuego un cuenco con leche y azúcar. Al regresar encontró una sustancia espesa, de color marrón y sabor dulce que agradó mucho a su patrón. Sin embargo, este origen accidental es refutado por quienes sostienen que para obtener el dulce de leche hay que batir la leche con frecuencia.

Otros, en cambio, afirman que todo comenzó en Chile, en donde se lo conoce como “manjar”, y que fue José de San Martín el responsable de que luego se dispersara por América latina.

Lo cierto es que en la actualidad empresas norteamericanas que lograron hacer pie en esta parte del hemisferio tuvieron que adaptar sus productos al gusto local. Primero ocurrió con los helados Häagen-Dazs y su sabor caramel –como se lo conoce en los Estados Unidos-, y, más tarde, con Starbucks y sus caramel frappuccinos.

Es más, el sabor caramel de los helados de Häagen-Dazs ha tenido una enorme repercusión a nivel mundial.

El dulce de leche tiene múltiples usos y se lo puede ingerir solo o acompañado, untado en galletas, tostadas, waffles, como relleno de alfajores, panqueques, tortas, también como caramelos duros y, por supuesto, como helado, entre muchos más. Algo similar a lo que ocurre con el jarabe de arce.

Foto: Flickr / Megan (CC)