martes, 10 de junio de 2014

Tiroteo en colegio de Oregón: Dos muertos, uno de ellos es el agresor

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El Mundo
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Un nuevo tiroteo se registró hoy en una escuela de los Estados Unidos. Esta vez fue el Reynolds High School, de Troutdale, Oregón. El autor de los disparos fue un hombre, que tras la llegada de la policía, fue abatido.

Pero el tirador provocó la muerte de un estudiante e hirió seriamente a un profesor.

Los equipos SWAT llegaron rápidamente y un total de 100 policías acordonaron la escuela e iniciaron una evacuación de los alumnos, al tiempo que ponían a raya al atacante.

Una joven estudiante, 17 años, Rachel Coffey, relató -según el diario local The Oregonian– que al comienzo pensaba que se trataba de una broma. Precisamente, el otoño pasado, se corrió la falsa alarma sobre un hombre armado. Pero esta vez era en serio. Por el intercomunicador de la escuela se confirmó: “Esto no es un simulacro” y se pidió que en las aulas se apagaran las luces y que la gente se colocara  fuera de la vista exterior.

Coffey dijo que se trasladó a los niños a una iglesia cercana, donde eran recogidos por sus padres, quienes ya habían empezado a llegar al colegio.

Más dramático fue el relato de Rocky Bensone, también reseñado por The Oregonian.

La señora Bensone se dirigía a trabajar la mañana de hoy, cuando comenzaron a pasar cerca de ella  carros de la policía, con sus luces parpadeando, a toda velocidad y se enfilaron por el Cherry Park Road. La hija de Bensone, una estudiante de 16 años, ya había tomado el autobús a Reynolds High School.

Bensone comenzó a repetirse: “por favor que no sea el instituto… por favor no dejes que sea el instituto”, al tiempo que seguía a los carros policiales, los que en efecto llegaron al mismo Reynolds High School. Allí, en el parking del colegio vio al tirador, en tanto la policía ya empuñaba sus armas.

Ella se estacionó en plena vía. bajó del carro y se quedó parada. Entonces escuchó unos 5 disparos.

– Eran lentos, como BOOM-BOOM … BOOM-BOOM-BOOM

“Disparos, grité y mis piernas se doblaron y caí de rodillas. Alguien me ayudó  a levantarse y la policía me indicó que cruzara la calle, para esperar en la iglesia”, prosiguió.

“Unos 30 minutos después -continúa Bensone- vi aparecer a los estudiantes que eran sacados desde la escuela con las manos al aire, hacia la iglesia. Al llegar a la iglesia eran registrados y les dijeron que dejaran sus mochilas en el césped de la iglesia”.

Hasta entonces, Bensone no sabía nada de su hija. Por fin como a las 9 recibió un mensaje de texto de ella. Estaba viva, estaba a salvo.

Foto:  Captura de pantalla / El País.com