lunes, 23 de junio de 2014

How to Train Your Dragon 2

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Reflexiones en 35 mm
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how to train your dragon 2 review spanish español(2014) Dir. Dean DeBlois

El director franco-canadiense, Dean DeBlois, quien también escribió el guion de la cinta para Dreamworks Animation, hace entrega de una de las películas más inteligentes, sensibles y emocionantes de la temporada, How to Train Your Dragon 2. Quien siga pensando que las películas animadas son solo para niños, se está perdiendo de las mejores cintas en oferta en las salas de cine a nivel mundial.

El arte de la animación es tan antiguo como el cine. El principio de ambas técnicas es el mismo, para ponerlo de una manera simple: se trata de un número de cuadros que contienen imágenes que al ser proyectados generan en la retina la ilusión de movimiento. La única diferencia es que en el cine convencional estos cuadros son fotografías de acciones reales, mientras que  en el cine animado convencional son fotografías de pinturas.

La primera edad de oro de la animación a mano o tradicional va desde el comienzo del cine a principios del Siglo XX hasta los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Durante este periodo la animación se entendió como el medio de lo imposible y se usó para los mismos fines para los que aún se usa hoy día: como efectos especiales y como herramienta para contar historias que van más allá de nuestra realidad y se asemejan más a sueños y fantasías. Del primer uso,  las películas de Georges Méliès son un gran ejemplo. Del segundo, pues el tema se hace más complejo y podríamos llenar libros al respecto, pero digamos que es Walt Disney su más conocido exponente.

Después de la guerra la animación migró en su mayoría a la televisión y para comienzos de los años ochenta las películas usando esta técnica estaban en franca decadencia. Tres aspectos traerían de regreso este género a su segunda era de oro. En primer lugar el renacer de las películas animadas de Walt Disney Studios. Muchos hablan de The Little Mermaid (1989) como la película responsable del renacer de Disney, pero si bien es cierto que este film es el primero en adoptar el formato que se usaría brillantemente por la próxima década en las películas animadas de Disney -musicales estilo Broadway cargados de aventuras y basados en clásicos literarios- es una película previa la que marca el comienzo del renacer y la segunda edad de oro de las películas animadas. En 1998, Disney estrena Who Framed Roger Rabbit, esta cinta rinde homenaje a la primera edad de oro del cine animado y se lleva el mérito de usar efectos computarizados que luego serían la base para la evolución de las películas animadas en computadores. Este filme también cuenta con la coproducción de Steven Spielberg bajo su compañía productora Amblin Entertainment. Hay que notar que con el pasar de los años Amblin Entertainment evolucionaría para pasar a ser DreamWorks Animation, compañía responsable de How to Train Your Dragon 2 y una de las tres productoras de películas animadas más importantes en la actualidad.

El segundo elemento que se puede considerar responsable por el renacer de las películas animadas es el lanzamiento de Toy Story por Pixar Animation Studios en 1995. Con este filme Pixar demuestra las infinitas posibilidades de la animación computarizada y genera un clásico inmediato.

El tercer elemento es el éxito de las cintas nombradas anteriormente. Las salas de cine se llenan nuevamente para ver películas animadas. Solo dos años después del lanzamiento de The Little Mermaid (1989), Beauty and the Beast se convirtió en la primera película animada nominada a Mejor Película en los Premios de la Academia. Toy Story recibió en 1996 un reconocimiento especial en la entrega de los premios Oscars.

La demanda de películas animadas y la rápida evolución de las técnicas de animación digital llevaron a la proliferación y renacer de esta técnica, al punto que para el año 2001 los Premios de la Academia abrieron una categoría especial para reconocer al cine animado. La primera película que ganara el Oscar a mejor película animada fue Shrek (2001) producida por DreamWorks.

Cuatro grandes casas productoras de películas animadas se reparten el juego de quizás las películas más rentables en la actualidad: Walt Disney, quien acaba de lograr uno de sus mayores éxitos con Frozen (2013); Pixar Animation Studios, que ha sido criticada recientemente por concentrarse en secuelas de sus clásicos; Blue Sky que ha explotado su franquicia Ice Age (2002) y que se prepara para relanzar otra franquicia Peanuts, este año; y DreamWorks Animation que completa 29 filmes con How to Train Your 2.

How to Train Your Dragon 2 expande el universo creado en la primera cinta How to Train Your Dragon (2010), no solamente- literalmente- ofreciendo una visión amplia del mundo en el que habitan los personajes más allá de la isla donde se desarrollan la mayoría de las acciones del primer filme e introduciendo nuevas especies de dragones y nuevos personajes, esta película también explora las emociones y relaciones entre los personajes de una manera más profunda y sofisticada.

Si la primera cinta es acerca de sobrepasar las diferencias y los miedos para poder lograr la armonía, y lo que significa ser un adolescente, la segunda parte de How to Train Your Dragon ofrece un abanico de temas que van desde las relaciones familiares, enmarcados en la familia del personaje principal Hiccup (voz del actor canadiense Jay Baruchel), hasta la importancia de la armonía de las especies. El mundo de los dragones crece no solamente en cantidad, sino también desde el punto de vista de la zoología, por decirlo de alguna manera. En este filme aprendemos cómo se comportan estas criaturas en su entorno natural y como se interrelacionan. Este punto de vista es fascinante y nos sumerge en la “realidad” de este universo de fantasía.

El guion no solo ofrece estos inteligentes acercamientos, también está lleno de conflictos clásicos. El bien y el mal se debaten en cómo usar a los dragones. Dragon (voz de Djimon Hounson), movido por el odio y la sed de venganza, cree en esclavizar y humillar a estas nobles criaturas para construir una armada y dominar a sus enemigos a través del control de estos animales, mientras que Hiccup, su familia y amigos,  han aprendido a convivir en armonía con los dragones y están dispuestos a todo para liberar a sus amigos y colaboradores. Hay espacio para el amor pero no es el punto focal de la película, es más bien el punto cómico de la cinta construyendo un cuadrado romántico entre los personajes secundarios, un acercamiento bastante original.

La historia también crece en magnitud, con una visión más épica que culmina en lo que puede dar paso a un planeado tercer episodio lleno de sorpresas. Un punto interesante es que la cinta considera el crecimiento en edad de los personajes en tiempo real. Cuando encontramos a los personajes que eran adolescentes en la primera cinta, ya estos están en sus tempranos veintes, el guion usa este aspecto de manera aguda reflexionando sobre las responsabilidades que conlleva crecer y también de manera graciosa haciendo chistes como, por ejemplo , dejarse crecer la barba para impresionar a las chicas. Este aspecto destaca considerando que la mayoría de las cintas animadas con personajes humanos tienden a no dejarlos crecer, en cualquier caso prefieren explorar la infancia antes que verlos adultos. Este filme no solo corre este riesgo sino que se apoya en él para construir la historia.

En cuanto al dragón principal, Toothless, sigue también creciendo en dimensiones insospechadas, incluso para él mismo.

Si esta franquicia sigue el camino que ha tomado hasta ahora se puede convertir en la primera trilogía animada que respeta el crecimiento de sus personajes y no explota los elementos populares de la primera entrega sino que los enriquece tomando riesgos que se traducen en resultados más que satisfactorios. How to Train Your Dragon 2 es, sin duda, uno de los mejores filmes, animados o no, que se han visto en la gran pantalla este año.

Foto:  DreamWorks Animation