viernes, 27 de junio de 2014

¿Purga en el chavismo venezolano?

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El Mundo
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– «No crean que porque tenemos nuestros discrepancias, ustedes van a volver al poder…».

Así se expresaba un partidario chavista en las redes sociales, el lugar donde mejor se expresan las discrepancias políticas en la controlada Venezuela de hoy en día.

Sin embargo, es también allí, el mejor lugar para la desinformación. Allí pululan las más increíbles conjeturas.

El comentario del aludido chavista, apuntaba en dirección de los opositores al régimen, a los verdaderos, no a los «disidentes». Tal vez con razón, ya que la oposición pocas veces ha podido atravesar las rendijas abiertas en las filas del gobierno. De sus debilidades y desavenencias el mismo régimen ha sabido levantarse. No en vano, continúan  gobernando Venezuela con brazo férreo, desde hace más de 15 años.

De lo que se habla ahora es de una «disidencia», en las propias filas del chavismo. Se habla también de su antídoto, una especie de «purga» en dichas filas: Los «maduristas» contra los «radicales» del proceso.

Sin embargo, en esta pelea, como lo dice un comentario de El País.com, Maduro luce como un auténtico José Stalin.

Conservando, ciertamente, las distancias históricas y de proporciones, la «purga» más cruel de la historia del comunismo -en cuyas filas este procedimiento forma parte de su hábitat- fue precisamente la purga realizada por Stalin, en la Unión Soviética, entre los años 1934 al 1936, a través de su brazo ejecutor Nikolái Ivánovich Yezhov, el comisario del Pueblo.

Durante esos años aciagos, cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, «anarquistas», socialistas y opositores al líder dentro de sus filas, fueron ejecutados, y millones enviados a los campos de concentración donde también murieron. Todos ellos acusados de «saboteadores» y «disidentes«.

El propio comisario Yezhov, luego de haber consumado servilmente las órdenes del jefe supremo, fue también pasado por las armas.

La supuesta «purga» en la Venezuela actual, empezó cuando uno de los mentores políticos de Hugo Chávez, y exministro de Planificación, Jorge Giordani, fue separado de su cargo por el presidente Maduro. Giordani no contento por este hecho dirigió una carta al medio de comunicación chavista Aporrea, en donde lanzaba una serie de denuncias contra el régimen de Maduro.

Luego se solidarizó con él, Héctor Navarro, quien ha sido varias veces ministro y miembro actual de la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido del chavismo y del gobierno. Tan luego se pronunció Navarro, su compañero de equipo, Ramón Rodríguez Chacín, fue a su encuentro para increparle su conducta y notificarle su pase al Tribunal Disciplinario del partido, que no es otra cosa que su posible expulsión.

También Ana Elisa Osorio, exministra y diputada ante el Parlatino, disintió de las decisiones del régimen y ahora exige que la Asamblea Nacional vuelva a discutir la Ley contra la Corrupción, una ley que fue aprobada en primera discusión en ese recinto, pero posteriormente enviada a la Procuraduría general,  entonces al mando de Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, y quien «engavetó» la mencionada ley.

Otro exministro de Chávez, Víctor Álvarez se solidarizó también con Navarro.

Y habría otros más. Según el periódico Tal Cual, estarían en esa lista de disidentes otros miembros del PSUV como Rodrigo Cabezas, Fernando Soto Rojas y el polémico Freddy Bernal, todos ellos relegados por la administración Maduro.

El panorama aún no está muy claro; y pueda ser que sea más la bulla que la cabuya, como dice el refrán.

Foto: Captura de pantalla Youtube