lunes, 14 de julio de 2014

Dawn of the Planet of the Apes

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Reflexiones en 35 mm
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Dawn of the Planet of the Apes crítica reseña

(2014) Dir. Matt Reeves

El director Matt Reeves, quien es miembro de la tropa de J.J. Abrams desde los días de la serie de TV, Felicity, toma ventaja del inesperado éxito de Rise of the Planet of the Apes (2011) para crear una secuela que capitaliza en esta franquicia de ciencia ficción y entrega como resultado final un filme que es mitad Blockbuster de verano y mitad reflexión sobre la naturaleza agresiva de la civilización.

El Planeta de los Simios no es para nada una novedad en Hollywood. El concepto original, como casi todo en Hollywood, viene del mundo de la literatura. El 1963 la novela de ciencia ficción La Planète des singes, escrita por Pierre Boulle, es publicada en Francia, inmediatamente es también publicada en otros países incluyendo los Estados Unidos. La novela es principalmente una reflexión sobre la civilización humana y su despotismo frente al resto de los seres vivos. La historia en resumen es la de un humano que llega a un planeta donde los roles han sido invertidos, los simios son inteligentes mientras que los humanos son considerados animales. La novela juega a ser un espejo de la sociedad contemporánea.

En 1968, Twentieth Century Fox estrena Planet of the Apes, una súper producción de aventura y ciencia ficción basada en la novela de Boulle. El filme se convierte en éxito inmediato y en un clásico con el pasar del tiempo. Destacan la actuación de Charlton Heston, en la cúspide de su carrera, como el humano protagonista de la historia, el superavanzado maquillaje prostético de los simios (ganador de un Oscar honorífico en 1969 para su creador, John Chambers) y uno de los inesperados twists clásicos al final de una película. El metamensaje de la película puede ser más cercano al tema de la Guerra Fría y la paranoia nuclear, que el original tema del libro sobre la barbarie de la civilización.

El éxito del filme inspiró cuatro secuelas (sí, esto no es novedad en el mundo del cine), una serie de televisión, una serie animada de televisión, un seriado de comics y miles de piezas de mercancía, desde relojes hasta juguetes. Para mediados de los años setenta el furor había pasado y las cintas pasaron al limbo de la repetición infinita en televisión.

En el 2001 la franquicia es revisitada bajo muchísima publicidad por el director norteamericano Tim Burton. El filme resultante protagonizado por Mark Wahlberg y Helena Bonham Carter fue destruido por la crítica, siendo quizás el único valor de esta película que fue durante el rodaje del filme cuando nació la relación entre Burton y Bonham Carter.

Diez años más tarde Twentieth Century Fox decide intentar relanzar la franquicia una vez más. Posiblemente como consecuencia del desastre de la cinta de Burton, Rise of the Planet of the Apes (2011), como se titula este nuevo intento, es poco promocionada. Dirigida por el desconocido Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco, Freida Pinto, John Lithgow y Andy Serkis como el simio Caesar, la cinta se convirtió en un inesperado éxito de taquilla y de la crítica. Según la página web especializada Box Office Mojo, el filme llegó a recaudar más de 160 millones de dólares a nivel mundial. El relanzamiento de la franquicia había sido un éxito.

Gran parte de este éxito se debe al aporte de Andy Serkis. Este actor inglés entrenado en teatro y televisión, ha creado bajo un sistema llamado Motion Capture, en el que actores usan sensores para registrar movimientos, acciones y expresiones que son convertidos a digital y re-creados en personajes que son en parte animación digital y en parte la actuación obtenida del actor, tres personajes que han sido claves en el desarrollo de la cultura pop contemporánea: Caesar en la serie de Planet of the Apes, King Kong, en el filme de Peter Jackson y Gollum en la serie del Señor de los Anillos. Su trabajo en estos filmes ha trascendido de solo una referencia para animación en computadores y se ha convertido en lo que muchos consideran real trabajo actoral.

Serkis ha creado los movimientos, expresiones y en el caso de Gollum, incluso la voz de estos personajes. El impecable aporte del actor a estos filmes ha disparado una discusión sobre hasta qué punto se puede considerar el resultado de la colaboración de efectos especiales y actores como un trabajo de actuación o no. En el caso de Serkis se han escrito páginas y páginas sobre cómo su trabajo debería ser reconocido por los grandes premios de la crítica y la industria, a lo que muchas otras páginas han respondido que los límites entre tecnología y actuación no son claros y que el resultado de esta colaboración no debería ser considerado como actuación.

Este tema fue también discutido en 2009 cuando Avatar fue un éxito en crítica y taquilla pero Zoe Saldana, quién utilizando Motion Capture da vida a Neytiri, fue poco reconocida por sus aportes a la cinta. Esta discusión seguirá latente mientras esta tecnología siga en uso y desarrollo, mientras tanto Andy Serkis goza de una popularidad increíble para un actor del que solo vemos sus expresiones y movimientos.

Dawn of the Planet of the Apes comienza explicando que la población humana ha sido devastada por un virus que es creado en Rise of the Planet of the Apes. Mientras tanto los simios inteligentes han vivido en paz por 10 años desarrollando una comunidad civilizada que de alguna u otra manera se podría asemejar a la de humanos primitivos. Caesar, el simio protagonista, ahora con familia, rige la comunidad de manera sabia y equilibrada. Los simios se comunican principalmente bajo un lenguaje de señas y solo hablan en ciertas ocasiones. Este aspecto demuestra la valentía de un guion que se toma la libertad de dedicar un buen porcentaje de un filme de acción a simios hablando en señas con subtítulos para que nosotros los humanos los entendamos. Además de pasar el tiempo cazando y estudiando, los simios también se dedican a especular si los humanos habrán sobrevivido al virus. Si algo tenemos los humanos es que somos difíciles de eliminar, y al cabo de un rato un grupo de nosotros aparece cerca de la comunidad de simios. El grupo de sobrevivientes está en la búsqueda de una represa y su sistema generador de energía que si es restaurada promete devolver la electricidad a la ciudad de San Francisco, donde se desarrollan las acciones del filme.

Como es de esperarse, la interacción genera tensión entre simios y humanos. Cada grupo duda si debe confiar en el otro. Después de mucha negociación los líderes de ambos bandos deciden colaborar. Caesar es impulsado por el amor y respeto que aún siente por los humanos que lo criaron, mientras que el líder de los humanos, Malcom (Jason Clarke), es impulsado por la necesidad de sobrevivir y darle una mejor vida a su hijo y, como es de esperarse, en el camino aprende sobre la sofisticada civilización de simios y se da cuenta que tienen un gran corazón y se parecen más a los humanos de lo que parece a primera vista. Pero no fuese una película si no hubiese conflicto, así que mientras ambos líderes colaboran, sus manos derechas conspiran para desafiar al bando contrario. Es en este punto de la película, cuando el nombre Caesar tiene sentido. Como el César romano, el líder de los simios es víctima de un levantamiento interno, sus allegados políticos conspiran para asesinarlo al mejor estilo clásico, y es este juego político, el que por una parte genera tensión psicológica, y por otra, es el punto de partida para las explosiones y las impresionantes peleas épicas en topes de rascacielos que abundan en la parte final del filme.

Probablemente la audiencia pasará la primera mitad del filme impresionada por el magnífico nivel, sofisticación y avance de los efectos especiales, especialmente los ojos y las miradas de los simios, la segunda mitad completamente concentrado en la trama y la acción, y al salir del cine se quedará pensando sobre el mensaje de la película: el costo que conlleva ser “civilizados”.