domingo, 20 de julio de 2014

Vicepresidente procesado a cargo del poder ejecutivo en la Argentina

Publicado en:
Blogs
Por:
Temas:

Amado Boudou Argentina Corrupción

Finalmente, esta semana, Amado Boudou, vicepresidente de la Argentina, procesado por la Justicia por haberse quedado con la empresa que imprime los billetes, las patentes de los autos y las boletas electorales, asumió interinamente la primera magistratura de la nación sudamericana ante un viaje relámpago de Cristina Kirchner a Brasilia.

Hasta el momento, desde que estalló el escándalo de corrupción en torno de Boudou, el segundo en la línea de sucesión presidencial argentina fue corrido de la escena nacional y destinado a cuestiones protocolares en el exterior. Entre otros, asistió al funeral de Nelson Mandela, al del español Adolfo Suárez, a la coronación del rey de Holanda y a la asunción de varios mandatarios latinoamericanos.

En Buenos Aires, mientras tanto, las reuniones del Senado Nacional, órgano que tutela, se fueron posponiendo hasta que Gerardo Zamora, presidente provisional de ese cuerpo -y también cuestionado por parte de la oposición-, comenzó a conducirlas.

Boudou pasa hoy los días encerrado en su despacho, demorando presentaciones judiciales o en los lugares más remotos del planeta.

No obstante, nada de lo que se le endosa al vicepresidente argentino pudo haber sido ignorado por el expresidente Néstor Kirchner ni por su sucesora, Cristina. Es más, sin el aval de ambos, difícilmente Boudou habría llegado hasta donde, finalmente, arribó.

Convengamos que este affaire comenzó cuando Kirchner aún vivía y Boudou ni siquiera era vicepresidente sino ministro de Economía y lo poco o mucho que hizo debió contar con la aprobación del matrimonio presidencial.

El fallecimiento de Néstor Kirchner podría haber enterrado el posterior procesamiento de Amado Boudou. Sin embargo, Cristina Kirchner lo escogió para que la acompañara en su segundo mandato presidencial. Así, fortaleció en él ese sentimiento que abraza a la mayoría de los políticos de su país: en la Argentina nadie va preso, sólo los ladrones de gallinas.

La oposición intentó, en vano, iniciarle un juicio político al vicepresidente. Ahora, sólo resta que la Justicia actúe de manera certera y acelerada para, de una vez por todas, mostrar a los ciudadanos que en el país, el que comete un delito debe cumplir una condena. Algo de lo que lograron zafar Carlos Menem, Fernando de la Rúa y varios legisladores y funcionarios desde 1983 a la fecha.

Twitter: @HernanHaines

Foto: Captura de pantalla / YouTube