domingo, 3 de agosto de 2014

La Argentina entró en default, pero Cristina Kirchner lo niega

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Cristina Fernández y los fondos buitres

Tras la crisis que azotó a la Argentina en diciembre de 2001 y que terminó con el mandato del expresidente Fernando de la Rúa, el país cayó, días más tarde, en default.

Desde entonces, y luego de que Adolfo Rodríguez Saá, que permaneció algunas horas al frente del poder ejecutivo, decretara el no pago de la deuda externa, la nación latinoamericana arrastra una disputa con los bonistas que luego no aceptaron los canjes de deuda efectuados en 2005 y en 2010.

En septiembre de 2003, el entonces presidente Néstor Kirchner propuso reestructurar la deuda externa con una quita del 75 %, oferta rechazada por los acreedores. Meses más tarde, planteó que ésta fuera de entre 63 % y 45 %.

Finalmente, en enero de 2005, se lanzó la operación del primer canje de la deuda en default, que tuvo una adhesión del 76 % de los bonistas.

En enero de 2006, el país saldó, con un pago anticipado, su deuda con el FMI. Kirchner no quería ningún tipo de control por parte de ese organismo internacional.

En abril de 2010, durante el gobierno de su esposa, Cristina Fernández, se lanzó un segundo canje de deuda, esta vez con una quita de entre 66,3 % y 50 %. Así, el gobierno argentino logró acordar con el 92,4 % de los bonistas de 2001-2002.

Ahora bien, en octubre de 2012, la Justicia de Nueva York dictaminó que la Argentina discriminó a los que no participaron en ambos canjes, es decir, al 7,6 % de los tenedores. Y, en noviembre de 2012, el juez Thomas Griesa determinó que el país debía pagarles el 100 % de la deuda.

Desde entonces y hasta la fecha, la Argentina fue y vino en todas las instancias judiciales en los Estados Unidos hasta esta última semana, cuando venció un pago a los bonistas que sí canjearon sus bonos, pero como el dinero para pagarles se encuentra embargado por el mismo Griesa, el país ingresó en default.

Hasta aquí, un resumen de todo lo sucedido a lo largo de los últimos 13 años.

Como en la Argentina los funcionarios tienen la costumbre de burlarse de los jueces y de ampararse en sus fueros para realizar actos por los cuales podrían cumplir una condena en prisión, en febrero de 2013, el vicepresidente, Amado Boudou, y el exministro de Economía, Hernán Lorenzino, viajaron a Nueva York para gritar a los cuatro vientos que el país no les pagaría a quienes ellos denominan “fondos buitre”. Allí, se fotografiaron y afirmaron una y otra vez que no cumplirían con el fallo judicial.

Meses más tarde, tras un papelón en la TV griega, Lorenzino se vio en la obligación de dejar el cargo –hoy es embajador ante la Unión Europea y en Bélgica- y fue sucedido por Axel Kicillof, un joven con ideas ortodoxas que goza de la estima de Cristina Kirchner.

El flamante titular de la cartera de Hacienda siguió arrojando leña al fuego y enfureció aún más al juez norteamericano y a la Justicia de ese país.

Nuevamente, por impericia y por capricho de sus funcionarios, la Argentina entró en default y su situación es demasiado complicada, aunque según Cristina Kirchner, no pasó nada y “el mundo sigue andando”.

Twitter: @hernanhaines

Foto: Captura de pantalla / YouTube