domingo, 3 de agosto de 2014

Michael Moore: El “anticapitalista” es sólo un capitalista más

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Entre Fronteras
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Michael Moore

La noticia no pasó desapercibida. Casi todos los medios de comunicación del mundo entero lo reseñaron: El documentalista, escritor y “anticapitalista”, Michael Moore, no es más que un capitalista, como el más conspicuo.

Vive en una propiedad frente al lago Torch en Michigan, valorada en 2 millones de dólares; y posee nueve propiedades inmobiliarias en Michigan y Nueva York. Su fortuna, junto a su esposa (o tal vez ya,  exesposa), alcanza los 50 millones de dólares.

Ciertamente, Michael Moore no figurará en la lista Forbes de los más ricos del mundo, pero sus 50 millones de dólares por lo menos lo ubican en ese 10% de la población mundial que detenta el 85 % del PIB global.

Incluso Moore podría estar en ese 1% de la población rica que tanto criticó cuando visitó en septiembre del 2011 a los “ocupa de Wall Street“, para ofrecerles su solidaridad y apoyo. No les dijo que, a pocos metros de allí, se encontraban algunas de sus propiedades.

– ¿Que Moore es un cínico, que se aprovecha del sistema al cual pretende despreciar?.

Muchos afirman que sí. Incluso el reportero de CNN, Wolf Blitzer, lo llamó “hipócrita” en una transmisión en directo.

En efecto, Moore, debe haber sabido que la dualidad de su vida tenía que tener un impacto en su discurso anticapitalista y entre los miembros de la comunidad que comulgan con sus ideas y lo tienen como su líder.

Sus seguidores no son pocos. Uno de ellos, tomado al azar, dice de él los siguiente:

“Michel Moore es un activista de izquierda, que a lo largo de más de una década ha ido desenmascarando a los farsantes, corruptos y explotadores de Estados Unidos… “. Luego agrega: “Recomiendo que os compréis su libro que acaba de ser publicado: Estúpidos Hombres Blancos“, mjhideout.com.

Michael Moore nunca dijo nada sobre su fortuna. Lo ocultó. Hasta que se hizo público recientemente, a propósito de su divorcio de Kathy Glynn, tras 22 años de matrimonio, y tras el pleito por el reparto de las propiedades. A estas alturas tal vez Moore ya sólo le queden 25 millones, si el reparto ha sido igual.

II.

Que Moore sea rico ¿qué importancia podría tener?.

No debería ser un hecho censurable, ¿verdad?. Pero resulta que él mismo se encargó de criticarlo como negativo. Él mismo incitó a sus seguidores a señalar con el dedo a los ricos y poderosos, productos del sistema capitalista.

Moore cayó en su propia trampa.

III.

La riqueza en sí misma no tiene porque ser mala, todo lo contrario.  La humanidad está obligada a crearla y recrearla, día a día, sin cesar.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que la pobreza no es más que la ausencia de riqueza. El reconocimiento de este hecho, en apariencia banal, nos permitiría probablemente enfocar su solución de una forma más constructiva, distinta a como lo están enfocando gente como Moore.

El propio progenitor de los comunistas, Carlos Marx, defendió la creación de la riqueza: El comunismo, afirmaba, sólo es concebible en base a un alto desarrollo de las fuerzas productivas, vale decir una alta creación de bienes y servicios, que es, en suma, “la riqueza”.

Apoyado en esta idea, Marx pensó que el primer país destinado a ser comunista sería Inglaterra, ya que para su tiempo era la pujanza económica mundial.

La historia, sin embargo, se desarrolló de otra manera. Sus seguidores no lo entendieron. Los experimentos de nuevos modelos -“comunistas”, o socialistas de corte marxista-, que se produjeron en el mundo, fueron en sociedades con escaso o nulo desarrollo industrial, casi medievales, como la Rusia de los Zares; la China campesina; y la Cuba, igualmente rural y artesanal. Todos ellos, mataron desde el comienzo a la gallina de los huevos de oro, al final sólo repartieron pobreza.

Es evidente que el capitalismo tiene muchas fallas. Marx y Lenin igualmente ya lo señalaron. Pero al mismo tiempo tiene muchas virtudes. Su capacidad para crear riqueza es una de sus virtudes; y su falla es la distribución de la misma. Este último fenómeno se ha visto exacerbado, debido al volumen de la riqueza; porque la distribución ha sido siempre desigual, desde que el hombre puebla este mundo.

De tal manera que mientras se siga enfocando la lucha contra el capitalismo de la manera que Moore lo hace, va seguir cayendo en su propia trampa y va seguir destruyendo su propio genio profesional.

El enfoque, basado en la escasez, es lo que nos hace hoy juzgar a Moore; más allá del hecho que él mismo, con su discurso, nos desnuda su hipocresía, debido a que pregona lo que no practica.

Pero qué pasaría si, por el contrario, todos fuéramos Michael Moore, que todos tuviéramos nueve propiedades. ¿Dónde estaría el delito?

Foto: Flickr / Bridgette Blair (Public Citizen) (CC)