domingo, 10 de agosto de 2014

La sobriedad no está en la agenda de Cristina Kirchner

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Cristina Fernandez argentina

La austeridad de los presidentes José Mujica y Michelle Bachelet es ampliamente reconocida. El primero vive en una humilde chacra en Montevideo y se suele trasladar en una moto. La segunda, en tanto, reside en una casa de su propiedad ubicada en Santiago, Chile, y concurre al Palacio de la Moneda en auto.

Muy por el contrario, el despliegue de la primera mandataria argentina, Cristina Kirchner, es sorprendente. Durante la semana, habita en la residencia presidencial, cuya extensión ronda las 20 hectáreas. Ubicada en Olivos, en las afueras de la ciudad de Buenos Aires, allí conviven varias viviendas, además del chalet presidencial. Entre otros, alberga una pileta de natación, una cancha de golf y una capilla.

En Olivos también hay un helipuerto. La señora de Kirchner se traslada únicamente en helicóptero ya sea para ir a la Casa Rosada, al aeroparque metropolitano Jorge Newbery –en donde suele estar estacionado el avión presidencial Tango 01- y a los actos en Buenos Aires y sus alrededores. Cuando se requiere su presencia a una distancia mayor, primero se sube al helicóptero, después al avión presidencial y luego, nuevamente, a un helicóptero que la estará aguardando en el destino en cuestión para llevarla al punto de reunión.

La presidenta argentina sólo transita por vía terrestre cuando es imposible acceder por vía aérea.

Como si fuera poco, los fines de semana viaja en el avión presidencial a la provincia de Santa Cruz, en el sur del país. Allí suele alojarse en las ciudades de Río Gallegos, en donde vive su hijo Máximo, y en El Calafate, en donde posee una lujosísima mansión y numerosos emprendimientos hoteleros de cinco estrellas. Ambas ciudades se encuentran a más de 2500 kilómetros de distancia de la quinta de Olivos.

Por orden de la misma Cristina Kirchner, cada vez que ella arriba o parte del aeropuerto de Río Gallegos, los periodistas tienen vedado el acceso a la terminal aérea.

Mientras transcurre sus horas en el sur, otro avión presidencial cruza los cielos australes con los periódicos del día para que lleguen a horario para el desayuno de la mandataria. Es harto conocido que a la jefa del Ejecutivo le gusta leer los diarios en papel cuando se levanta de la cama.

No hace falta aclarar que todos los gastos en traslados, que desde que asumió la jefatura de Estado ya suman varios millones de dólares, son cubiertos por el erario argentino, cuyos contribuyentes hacen equilibrio para llegar a fin de mes.

Twitter: @hernanhaines

Foto: YouTube – TV Pública Argentina