martes, 30 de septiembre de 2014

La responsabilidad civil en Quebec (Parte I: nociones generales)

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Lente jurídico Portada
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Responsabilidad Civil en Quebec Oscar Rodríguez

Foto: Clappstar (CC)

 

El principio de la responsabilidad civil es conocido universalmente: todos tienen la obligación de no dañar a los demás y quien falte a ese deber tendrá que reparar el perjuicio causado.

En esta entrega abordaremos las reglas generales que rigen la responsabilidad civil en derecho quebequense. En próximos artículos trataremos casos particulares de aplicación de estos principios.

De manera general, existen dos tipos de responsabilidad civil: la que se produce cuando existe un contrato entre las partes implicadas (responsabilidad contractual) y la que existe cuando el autor del daño y la víctima no están vinculadas por contrato (responsabilidad extracontractual).

Por ejemplo, si el vecino le quiebra la ventana con un pelotazo de beisbol, deberá pagar la reparación. Otro ejemplo sería si usted se olvida de despejar el hielo y la nieve de la escalera exterior de su casa y el cartero se resbala y se cae. En ese caso usted podría quedar obligado a pagarle los salarios dejados de percibir durante el reposo ordenado por el médico. Si su perro muerde a alguien, lo mismo: usted podría tener que pagarle los medicamentos y quizás hasta una compensación moral por el susto. Los anteriores son ejemplos de responsabilidad extracontractual.

En el ámbito contractual, si usted está obligado por ejemplo a pagar el alquiler en determinada fecha y no lo hace, deberá pagar intereses. O bien si usted se compromete a comprarle una casa a alguien y luego se niega a firmar la venta o se decide por otro inmueble, el vendedor frustrado podrá por ejemplo vender la propiedad a precio de remate y reclamarle la diferencia entre el precio recibido y el que tenía convenido con usted.

Para que una persona pueda ser declarada responsable civilmente, deben por lo general cumplirse tres condiciones:

  1. La persona debe haber cometido una falta, es decir haber hecho algo indebido;
  2. La víctima de dicha falta debe haber sufrido efectivamente un daño; y
  3. El daño debe ser verdaderamente consecuencia de la falta. Veamos por separado cada uno de estos requisitos.

La falta

De manera general, la falta es un comportamiento contrario a la conducta que cabría esperar de una persona razonable de acuerdo con las circunstancias, la costumbre o la ley.

Así, la falta puede consistir en una acción o una omisión, y su existencia depende de una noción abstracta: lo que haría una persona razonable en las mismas circunstancias.

Una persona razonable es aquella que se comporta de manera prudente y diligente, es decir con sensatez, apego a las leyes y prontitud.

Las circunstancias en que ocurrió el comportamiento reprochado son muy importantes a la hora de determinar si el mismo se ajusta a lo que habría hecho una persona razonable. Ante un niño herido, el comportamiento de una niñera no es igual al que se espera de un médico. Asimismo, no puede exigirse que un niño de 10 años actúe con la misma sensatez que un adulto. En una situación de urgencia, la gente suele ser menos prudente que en circunstancias normales.

Evidentemente, la noción de persona razonable depende de las costumbres y del contexto cultural y legal locales. En otras palabras, la percepción que puede tener un juez quebequense sobre lo que debería hacer una persona razonable puede diferir de lo que sería aceptable en otras culturas.

Por otra parte, puede suceder que varias personas participen en la comisión de una misma falta, en cuyo caso la responsabilidad podrá ser compartida.

El daño

Una persona puede cometer una falta pero sin causarle daños a nadie. En ese caso no será responsable.

Para que pueda comprometerse la responsabilidad civil de una persona, hace falta que alguien haya sufrido un daño.

El daño puede ser de tipo personal o material (financiero).

Los daños personales pueden ser físicos o morales. Una herida, una enfermedad, el estrés, el dolor, una cicatriz, una mutilación o un trauma psicológico son ejemplos de daños personales. También son daños personales los daños a la reputación, a la dignidad o al honor, así como las violaciones de privacidad.

Los daños materiales incluyen la destrucción o daños causados a bienes, la pérdida de ingresos empresariales o salariales, la disminución del valor de un inmueble, el costo del dinero (intereses), la pérdida de oportunidades, etc.

En el caso de la responsabilidad extracontractual, sólo puede reclamarse compensación de los daños que son consecuencia directa de la falta.

Si el daño resulta de un incumplimiento contractual, sólo podrá reclamarse compensación de los daños que pudieron preverse al momento en que se concluyó el contrato.

La relación de causalidad

En tercer lugar, para que la responsabilidad civil puede comprometerse, hace falta que el daño sea efectivamente la consecuencia directa de la falta.

En otras palabras, es necesario probar que en ausencia de la falta, el daño no se habría producido.

Muchas veces esta prueba es fácil de lograr, pues es obvio que el daño resulta de la conducta reprochada. El pelotazo que rompe la ventana es un ejemplo de estos casos claros.

En otros casos, por ejemplo, cuando el daño aparece mucho después de la falta, o cuando varias cosas pueden ser la causa de un daño, la situación puede ser más compleja. Imaginemos que una persona con problemas en las rodillas se resbala y cae en un centro comercial, y meses más tarde se cae de una bicicleta. ¿Cómo saber si el dolor que sufre ahora en las piernas se debe a la caída en el centro comercial?

Excepciones

La ley establece varios regímenes de responsabilidad excepcionales, en los que las reglas generales anteriores no se aplican.

Por ejemplo, existen casos en que una persona puede ser responsable por la falta de otra. Este es el caso de los padres o guardianes por las faltas o hechos dañosos de los niños, o de los patronos o supervisores por las faltas de los empleados o subordinados.

Otras veces la responsabilidad puede comprometerse sin necesidad de falta. Este es el caso de la responsabilidad del dueño de un animal por los daños causados por éste (una mordida de perro, por ejemplo). Lo mismo sucede en el caso de daños causados por cosas (un matero se cae de un balcón hiriendo a un peatón, por ejemplo), por los que responderá la persona que tenga la cosa bajo su guarda.

Más adelante comentaremos con más detalle sobre algunos de estos casos de responsabilidad civil. Por supuesto, sus ideas y sugerencias son bienvenidas.

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