domingo, 12 de octubre de 2014

El celular y el volante: El caso en que dos vehículos juntos te pueden matar

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Entre Fronteras Portada
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Accidente de transito y uso de celulares en Canada

Foto: Captura de pantalla / YouTube

Érase una vez que, en un tiempo no muy lejano, la gente se comunicaba por medio de cartas; las cuales eran llevadas a sus destinatarios por seres humanos.

Hoy esa costumbre pareciera un vetusto recuerdo del pasado. Los carteros están perdiendo sus empleos, desplazados por la comunicación electrónica.

Dicha modernidad ha atrapado a la población, al punto que amenaza con cambiar la morfología  del cuerpo humano. Podríamos, convertirnos en una especie de Johnny Depp, en el rol de El joven manos de tijeras, ¿acaso con los pulgares alargados, ligeramente encorvados, y muy fuertes?. Es una posibilidad.

Pero podría haber otros cambios, tan o más dramáticos que el anterior. Por ejemplo, la desaparición de la ancestral costumbre llamada el trato personal, la comunicación tú a tú.

La nueva tecnología está cambiando la dinámica en los grupos humanos. Se observa que éstos reunidos en torno a una mesa, digamos para comer, cada individuo se arrellana en su asiento y luego de un gesto ostensiblemente individual, se sumerge en el mundo virtual de su portable, el cual todo el tiempo blandía en una de sus manos, como si se tratara de un apéndice más de su propia estructura (y he aquí, otro cambio fisiológico). El hombre o la mujer, ríe sola, hace muecas, se agita, mientras sus pulgares no dejan de pulsar las teclas del teléfono. Es el momento sublime de la nueva comunicación, está enviando un mensaje texto justamente a la persona que tiene delante suyo.

Los que venimos del ayer, si por casualidad nos encontramos en ese grupo, no nos atreveríamos a romper la magia del entorno, la concentración absoluta del ambiente. Si por casualidad lo hacemos, corremos el riesgo de ser totalmente ignorados o quizá recibamos una muy tardía respuesta, apenas con un sí o un no.

Sin duda, se perfila un desfase del comportamiento humano en el tiempo. ¿Mejor o peor? Júzguelo por usted mismo.

II.

Ahora bien. Creo que todo el mundo está agradecido del enorme beneficio que ha traído la telefonía celular. Para los que venimos del ayer, este invento es una suerte de fantasía hecha realidad. Cuando veíamos hablar por teléfono desde su carro, a Sean Connery, como 007, no nos imaginábamos que también podríamos experimentar esa maravillosa sensación pocos años después. Es de notar, sin embargo, que no hemos tenido el mal gusto de hablar por medio de uno de nuestros zapatos, como lo hacía el súper Agente 86.

Pero nadie se imagina que este pequeño aparatito podría costarnos la vida. En algunos países ello ocurre bajo el pretexto de robártelo, debido a su apreciado valor monetario. Sabemos que hay una industria paralela, que alimenta el mercado negro del celular.

Pero otra cosa es que la misma persona que opera su celular, sea la que provoque su propia muerte o que se accidente por ella misma. Hemos visto personas que se caen a los rieles de un tren, que se estrellan con un poste, que se caen en un hueco, o que se sumergen en una pileta. Y cada vez aumentan los casos, por la simple distracción al caminar absortos leyendo o texteando en su celular.

Pero lo más lamentable es la manera de matarse, o dañarse, estrellando su carro, porque no resistió al poderoso deseo de manejar y al mismo tiempo textear, o leer o tal vez sólo hablar por teléfono celular. Esta práctica es como pedir demasiado al cuerpo humano, por muy hábil que se sea para hacer varias cosas a la vez. No se avizora un cambio fisiológico, para desdoblar a alguien en dos cuerpos y dos mentes.

Pues bien, ante el creciente número de casos de este último tipo, el gobierno de Quebec en una plausible actitud, decidió intervenir para protegernos de nosotros mismos. Aumentará las sanciones, -incluidas rebajas de puntos de la licencia- para aquellos que utilicen el celular al volante.

Con esto se constata el raro caso en que dos vehículos aunque de naturaleza diferentes, no pueden andar juntos al mismo tiempo. Se vuelven altamente peligrosos. Estos son el vehículo de locomoción y el vehículo de comunicación.