domingo, 19 de octubre de 2014

En África, Asia o América Latina, los ejemplos se repiten

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Zine El Abidine Ben Ali

Foto: Wikimedia / Erik Pitti (CC)

En enero de 2011, el presidente de Túnez y su familia huyeron con rumbo desconocido. Se llevaron lo que pudieron, aunque, según parece, no fue poco.

En contraposición con lo ocurrido en estos días en Hong Kong, por caso, las protestas que durante los meses previos se repitieron sin cesar en la pequeña nación del norte de África no fueron multitudinarias. Sin embargo, lograron su cometido.

Las sucesivas manifestaciones de unas 15 mil personas cada una terminaron con el liderazgo del exmandatario tunecino Zine El Abidine Ben Alí y éste tuvo que dejar el poder.

La mano dura del expresidente había concluido con él mismo. Eso sí, hubo que soportar más de dos décadas. El hartazgo de una nación entera condujo al odio rotundo hacia él, su mujer y las familias de ambos.

Los prófugos tomaron lo primero que encontraron y abandonaron el país. Luego, se supo que estaban en Arabia Saudita, en donde residen actualmente.

El 20 de junio de 2011, un tribunal tunecino condenó al matrimonio en rebeldía a 35 años de prisión por robo y posesión ilegal de dinero y joyas y, además, al pago de una multa de 45 millones de euros. Un año más tarde, un tribunal militar condenó a Ben Alí a 20 años de cárcel en rebeldía por incitar al desorden y por los cientos de muertos.

En tanto, los miembros de la familia de la esposa de Ben Alí, de apellido Trabelsi, despertaron un odio mayúsculo entre los tunecinos. No era para menos, se habían apropiado de las riquezas de la nación. Todo era de los Trabelsi. Desde los bancos hasta los supermercados y los hoteles de lujo. Además, poseían mansiones en todo el territorio del norte de África.

Tras la huída de la familia presidencial y de sus parientes, la gente se abalanzó sobre todos los bienes que encontraron y nada quedó en pie.

Ben Alí había llegado al poder con un golpe de Estado en 1987. Luego fue electo y reelecto presidente en sucesivos comicios en donde siempre obtuvo más del 99 % de los sufragios.

Sobre el expresidente y su mujer pesa una orden de detención internacional, pero, hasta el momento, Arabia Saudita se niega a repatriarlos.

Otra vez, la conducta del matrimonio tunecino me refrescó la de algunos líderes latinoamericanos.

Twitter: @HainesHernan