martes, 21 de octubre de 2014

Mommy, del quebequense Xavier Dolan: una obra fundamental de cine contemporáneo

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Portada Reflexiones en 35 mm
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Mommy Xavier Dolan

Mommy

(2014) Dir. Xavier Dolan

Ver Mommy del director quebequense Xavier Dolan se podría comparar a ver a una casa en llamas. Es un evento tan peligroso como fascinante, es hipnotizante y al mismo tiempo explosivo e impredecible. Sabemos que va a terminar mal, pero no podemos dejar de ver el desarrollo de la tragedia.

Considerado el nuevo niño prodigio del cine mundial, Dolan, nacido en Montreal y con solo 25 años ha captado la atención de críticos y cineastas del mundo entero. Con cinco largometrajes en su haber, Dolan ha alcanzado a su corta edad lo que muchos directores no logran en toda su carrera, Mommy, su más reciente filme ganó este año el prestigioso premio del jurado en el Festival de Cannes, compartido nada más y nada menos que con la leyenda del cine, el octogenario Jean-Luc Godard, y es también la entrada oficial a los premios de la Academia por Canadá.

Como si no fuese suficiente, sus cuatro filmes previos han sido adorados por la crítica mundial. J’ai tué ma mère (2009), su primer largo, una tragicomedia sobre la relación explosiva de un adolescente secretamente homosexual y su madre, fue escogido para participar en Cannes ganando el premio Regards Jeunes; al año siguiente Dolan ganaría el mismo premio por su segundo filme Les amours imaginaires (2010), una comedia en la que dos adolescentes mejores amigos luchan por la atención del nuevo chico, con el detalle de que los dos amigos son una chica y un chico homosexual. Con Laurence Anyways (2012), Xavier cementaría su estatus de genio, este filme sobre la relación amorosa entre una mujer y un hombre que decide cambiar de sexo fue nuevamente favorito en Cannes donde gana la Queer Palm y le ofrece a una de las musa de Xavier, la actriz canadiense Suzzane Clément, el premio a mejor actriz en la sección Un Certain Regard. Seguiría Tom at the Farm (2013), una adaptación de la obra de teatro de Marcel Marc-Bouchard que versa sobre la visita de un joven a la familia de su fallecido amante para presenciar el entierro, pero la estadía se transforma en una pesadilla cuando Tom, un irreconocible Dolan, se ve envuelto en los juegos psicológicos del hermano sociópata y la madre distanciada de la realidad del que fuese su pareja, personajes magistralmente interpretados por Pierre-Yves Cardinal y Lise Roy, respectivamente.

Dolan ha hecho un nombre hablando sobre la sexualidad diversa desde diferentes puntos de vista, pero quizás el tema que ha representado su mayor interés como artista hasta el momento sea la relación entre madre e hijo, o más específicamente la relación entre madre, sin padre a la vista, e hijo, con un carácter particular, homosexual la mayoría de las veces. Muchos críticos han mencionado que este tema es de corte autobiográfico, si lo es o no, no viene a ser un punto tan interesante como el resultado que se ve en pantalla.

Decir que estos son los elementos de enfoque del director, actor y escritor es quedarse corto. Cada filme que Dolan ha elaborado está preñado de muchos otros temas, siendo algunos de ellos, política, pasión, amor, pérdida del amor, juicios erróneos de la sociedad, las dificultades de ser adolescente y pare usted de contar. Otro elemento que ha definido el trabajo de Xavier hasta el momento ha sido su estilo visual, definido muchas veces como un encuentro entre la Nouvelle Vague y Pedro Almodóvar. Como quiera que sea, los visuales de este director son definitivamente originales y únicos, generan una emoción perturbadora y al mismo tiempo hermosa.

Es interesante que al parecer el carácter del director en cuanto al desarrollo de sus piezas parece ser instintivo ya que muchas veces las películas o artistas a los que los críticos lo intentan comparar resultan ajenos a Dolan, quién ha confesado varias veces que no ha visto la mayoría de estos filmes, he allí de donde nace la etiqueta de genio. Su dirección actoral se ha convertido en otro elemento a destacar, cada pieza cuenta con un elenco pequeño pero capaz de generar las más intensas emociones. No es casualidad que muchos actores -y sobre todo actrices canadienses- consideren su experiencia con el director como intensa y satisfactoria, el resultado se puede ver en la pantalla. Dolan es sin duda un director de forma y de fondo.

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Mommy es un gran filme, uno de los mejores de este año. La cinta muestra la dinámica entre, nuevamente, una madre viuda y su hijo adolescente, quién al comienzo del filme está internado en un sanatorio debido a su comportamiento sociópata y extremamente agresivo. Tras un ataque en el que el hijo, Steve, interpretado de manera sumamente compleja y al mismo tiempo humana por Antoine-Olivier Pilon, quema severamente a otro de los reclusos. La institución decide devolverlo al cuidado de la madre, Diane, una mujer de carácter ordinario, rozando en el mal gusto, alcohólica, que viste como adolescente, interpretada de manera impecable por otra de las musas de Dolan, Anne Dorval. Para generar aún más tensión, al comienzo del filme, Dolan nos hace saber que las acciones que estamos por presenciar ocurren en un futuro cercano e hipotético en el que el gobierno canadiense ha aprobado una ley en la que los padres de hijos con problemas pueden ceder la custodia de éstos al Estado. De este modo durante todo el filme está presente la tensión de si Diane cederá o no a la tentación de entregar a su problemático hijo adolescente a las autoridades. Desde que ambos personajes se reencuentran la madre hace todo lo que puede, con lo poco que tiene, para darle estabilidad a su hijo, independientemente de que su propia vida es un desastre absoluto. La temática madre vs. hijo problemático tiene un giro en este filme cuando la vecina de los personajes principales, Kyla, interpretada por Suzanne Clement, una acomodada e impecable profesora con problemas del habla, se incorpora al cuidado de Steve, de este modo Dolan integra una segunda madre a la ya compleja dinámica.

Mommy Xavier Dolan

De acá en adelante las dos mujeres se concentran en calmar al chico quien, peleando constantemente con sus demonios, resulta un demonio él mismo. Sus ataques de agresividad, de los que en el transcurso del filme nos enteramos, son la consecuencia del trauma de la muerte del padre, son tan intensos que Diane recurre a encerrarse en el sótano, pero que la tímida Kyla enfrenta con una fuerza comparable a la del adolescente. Como en todo filme de Dolan, la temática principal da paso a muchos temas secundarios que en este caso van desde la relación entre inglés vs. francés en Canadá, hasta el tema de la pérdida de un hijo, esto sin hablar de toda la carga psicológica que cada personaje ofrece, lo que sería una delicia para cualquier terapeuta.

Pero como con Dolan las cosas no son tan “sencillas”, Mommy ofrece un aspecto único en el cine contemporáneo, su formato. No contento con una trama incendiaria y unas actuaciones sumamente complejas, el director también juega con nuestra visión y percepción, la mayoría de la película está filmada en 1:1, un formato que casi no se utiliza por ofrecer una visión muy distinta a la del ojo humano resultando en imágenes cuadradas. Al principio del filme el ojo percibe el extraño formato que deja oscuro la mayor parte de la pantalla de cine, pero al cabo rato, y en buena parte debido a la intensidad de la historia, la audiencia se olvida de este detalle, pero en un giro inesperado, en las pocas partes en las que el filme se permite algunas alegrías, la pantalla se expande a su formato habitual generando una sensación liberadora, pero que dura poco, porque como los momentos de felicidad en el filme son tan cortos que a los pocos segundos volvemos a la visión cuadrada y asfixiante del 1:1. Este efecto es particularmente impactante, y quizás sea el clímax emotivo del filme, cuando Steve rompe la cuarta pared y con sus propias manos expande la pantalla, un momento brillante.

El tiempo dirá si Dolan alcanzará las expectativas que en él se han depositado y si de verdad es el genio que todos esperan, pero no hay duda de que su filme Mommy es no solamente una de las mejores piezas producidas en este país, sino una obra fundamental de cine contemporáneo.

Twitter: @alanabumi