miércoles, 3 de diciembre de 2014

Se derrumba popularidad de Nicolás Maduro según último sondeo de Datanálisis

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El Mundo
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Foto: Presidencia de Venezuela

Foto: Presidencia de Venezuela

El mayor riesgo que atraviesa el presidente Nicolás Maduro no es un golpe de Estado, sino por el contrario, es electoral. Este es el análisis que hace Luis Vicente León, director de Datanálisis. La última encuesta de la firma refleja una abrupta caída en la popularidad del mandatario venezolano, en el momento en que el país pasa por la peor crisis económica de los últimos 16 años.

Un 37,9 % de los encuestados dijo que la gestión de Maduro fue “muy mala“, mientras que sólo 1,9 % la calificó de “muy buena”.

Maduro ganó las elecciones en abril 2013 con un 30%  de popularidad, una confianza heredada, para algunos impuesta, por Hugo Chávez. Lo que no pudo copiar el sindicalista de 55 años del fallecido expresidente, fue el carisma y la forma de generar esperanza en las clases más necesitadas de la sociedad venezolana. La aprobación a la gestión del jefe de Estado cayó 5,7 puntos porcentuales a un mínimo de un 24,5 % en el mes de noviembre de este año.

Por primera vez en 10 años, 85 % de los venezolanos opina que la situación del país está mal. Maduro gobierna sobre la cuerda floja desde inicio de su mandato, al ganar las elecciones con un estrecho margen de diferencia, al candidato de la oposición Henrique Capriles Radonski. Maduro intentó mejorar su imagen a finales del año 2013 controlando los precios de electrodomésticos y de productos importados, una medida que surtió efecto unos meses, pero que no perduró en el tiempo.

Algunos venezolanos que se autodenominan chavistas -quienes aseguran haber votado por Nicolás Maduro porque esa fue la última voluntad de Chávez- hoy dicen estar arrepentidos.    

Venezuela, país con las reservas de petróleo comprobadas más grandes del mundo, tiene hoy la inflación más alta de América Latina -y una de las más elevadas del globo-, y un alto índice de escasez que lleva a sus ciudadanos a hacer largas filas para comprar alimentos, situación que se agrava con la caída del precio internacional del petróleo, tomando en cuenta que 9 de cada 10 dólares del presupuesto de la nación provienen del hidrocarburo.  

El escenario para los oficialistas no es para nada alentador de cara a las próximas elecciones parlamentarias, donde los chavistas podrían perder un importante número de puestos en la Asamblea Nacional. Los opositores tendrán que unirse en una estrategia, que les permita conquistar a los electores que desaprueban la gestión actual, para poder capitalizar nuevas curules en el parlamento y comenzar a abonar el terreno hacia un posible referéndum revocatorio en 2016.