miércoles, 10 de diciembre de 2014

1,2 millones de personas son víctimas de la esclavitud moderna en Latinoamérica

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El Mundo
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Foto: The Global Slavery Index 2014

Gráfico: The Global Slavery Index 2014 (Para ver la imagen en grande haga clic sobre ella)

El informe revela que más de la mitad de las personas esclavizadas se encuentran en México, Haití y Brasil. Se estima que en Argentina hay 77.300 trabajadores esclavos y en México, 266.900.

El documento calcula que en Venezuela hay 60.900 esclavizados, lo que la coloca en la posición 18 de América Latina y 125 del mundo. El país, sin embargo, se encuentra entre los que menos esfuerzos hacen en la región para acabar con el problema.

La esclavitud moderna contribuye a la producción de, por lo menos, 122 bienes de 58 países en todo el mundo”, afirma la Fundación Walk Free en la introducción de su Índice Global de Esclavitud 2014. “Reconocer el problema y luchar contra él no es filantropía, es nuestra responsabilidad”, agrega.

Precisó que un 61% de las personas esclavizadas en el planeta se concentran en la India, China, Pakistán, Uzbekistán y Rusia, que son los países con más trabajadores en esa condición. 

Walk Free sostiene que la esclavitud moderna es “cuando una persona posee el control de otra de tal manera que la priva de su libertad individual con la intención de sacar un beneficio”.

Entre las prácticas que adoptó la esclavitud moderna y que persisten actualmente están la trata de personas, la explotación, la prostitución y esclavitud sexual, la utilización de niños para trabajos forzosos, el uso de esclavos en granjas o plantaciones para la producción agrícola, la servidumbre por deudas, el matrimonio obligado y la venta de esposas. Esta última es un negocio de gran magnitud en Rusia y Ucrania, donde algunas empresas ofrecen mujeres por catálogo.

Explotación en Quebec

Canadá es conocido en el mundo como el país de los inmigrantes y quienes dejan su tierra natal, tienen una historia común de esfuerzos, sacrificios y constancia en el camino para alcanzar sus metas.

En este contexto, sobran las denuncias de empleadores que se aprovechan de la necesidad de quienes acaban de llegar y necesitan un ingreso para honrar esas facturas que una vez comienzan a llegar, ya no paran o de aquellos capaces de hacer lo que sea con tal de conseguir el sueño de vivir en libertad.

Como Rebecca,  una joven que llegó a Quebec hace tres años. Por su seguridad no podemos identificarla con su verdadero nombre. Se trata de una historia de explotación en una ciudad del primer mundo.

Tenía poco dinero, pero millones de sueños por los que luchar, es así como esta joven comenzó su búsqueda de empleo “como no sabía hablar francés tenía que encontrar un trabajo físico y la única oportunidad que encontré fue en la cocina de un restaurante”. 

Para poder obtener el trabajo Rebeca debió aceptar las condiciones de su empleador: “me contrataron por un trabajo de 60 horas a la semana, pero solo me pagaban 40″.

Ella aceptó por una razón “lograr la residencia canadiense”. Para Rebeca es “el precio que debe pagar para hacer realidad sus sueños”. A pesar de lo que hoy le ha tocado vivir, asegura estar feliz en la Belle Province.

Esclavitud moderna 2014