jueves, 11 de diciembre de 2014

Embajada de Canadá en Venezuela anunció ganador y menciones especiales del Premio de DDHH

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El Mundo
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Foto: Twitter / @Centroparalapaz

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Cada 10 de diciembre se recuerda que muchas personas alrededor del mundo llevan a cabo un sinfín de iniciativas para promover y luchar por los Derechos Humanos. Muy a menudo nos parece que estas iniciativas no son suficientes. Titulares y realidades golpean -a diario- la cara de quienes aspiran vivir en un mundo donde esos derechos básicos e inalienables sean plenamente respetados. Sólo falta dar un vistazo rápido a todo lo que ocurre en el planeta.

Esa percepción no amilana la voluntad de quienes están detrás de esas múltiples iniciativas, cuyas voces, muchas veces silenciadas por el poder y los intereses, buscan vías para hacerse escuchar, con el costo que esto pueda implicar. Denuncian, acumulan pruebas, llevan meticulosamente estadísticas y presentan informes que muchas veces no llegan a ser titulares por ese mismo poder censor.

Desde hace cinco años, la Embajada de Canadá en Venezuela y el Centro para la Paz y los Derechos Humanos “Padre Luis María Olaso” de la Universidad Central de Venezuela, vienen observando de cerca la labor de organizaciones y personas que trabajan en la promoción y defensa de esos derechos básicos e inalienables.  Para ello crearon el Premio de DDHH, el cual va más allá de un reconocimiento a esa necesaria labor, pues representa una vía más para hacer llegar esas voces a un mayor número de personas.

Marino Alvarado, abogado, coordinador general de PROVEA y reconocido investigador de DDHH en Venezuela, fue escogido como el ganador del premio en su sexta edición. El anuncio fue realizado por el embajador designado de Canadá en el país suramericano, Ben Rowswell, en compañía de representantes del Centro para la Paz.

La labor de Alvarado se ha extendido por casi 20 años. Ha litigado en tribunales nacionales e internacionales y ha denunciado la situación que atraviesa su país.

El premio, que se será entregado en enero de 2015 en la residencia del embajador Rowswell en Caracas, también le permitirá al coordinador de PROVEA visitar Canadá, donde se prevé se reúna con autoridades, académicos y representantes de organizaciones que trabajan por su mismo fin.

En esta edición del Premio de DDHH, la embajada canadiense otorgó tres menciones especiales: a la periodista Tamoa Calzadilla, a la organización Foro Penal Venezolano y a Marco Ponce, coordinador del Observatorio Venezolano para la Conflictividad Social.

El embajador Rowswell se pronunció a través de Twitter sobre la entrega de los premios. El diplomático aseveró que la dependencia que representa entrega estos premios fuera de un contexto político.

“En la promoción de Derechos Humanos somos objetivos, consistentes y equilibrados, dijo Roswell a través de la red social, agregando que “promover los DDHH no representa ser pro a un gobierno, ni en contra tampoco. Consideramos los DDHH un tema distinto de la política”, reiteró.

“La crisis nos enseña”

Foto: David Maris

Foto: David Maris

NM conversó con Tamoa Calzadilla, reconocida con una mención especial en el Premio de DDHH. Esta periodista, especializada en la investigación, ha tenido un año de retos, cambios, momentos duros y satisfacciones.

Calzadilla, desde Caracas, asegura que de la crisis también se aprende. Resume lo ocurrido, en su vida y en su profesión, con la maravillosa Maestra vida, de Rubén Blades.

La comunicadora ya no está en el medio que le dio -en parte- la calle y la experiencia que la llevó a ser jefa de una unidad de investigación, pero sigue muy activa. Hoy es directora de investigación del portal runrun.es.  Observa, analiza y sigue denunciando lo que ocurre en su país, pero también lo que se dice -y se deja de decir- sobre Venezuela fuera de sus fronteras. Aprecia los pronunciamientos que se han venido dando desde varios puntos en el globo, entre ellos, Canadá, donde parlamentarios y voceros gubernamentales han expresado su preocupación por lo que allá ocurre. Los más recientes, uno pidiendo la liberación de Leopoldo López y Daniel Ceballos, dirigentes opositores que están presos; el otro, denunciando la no separación de poderes que se evidencia con el caso de María Corina Machado, también dirigente de la oposición venezolana.

Canadá ha vivido en carne propia la poca tolerancia que tienen los funcionarios venezolanos a la crítica y la escasa disposición a corregir; cada vez que hay pronunciamientos hay insultos y deseos de descalificar y enseguida buscan acallar la crítica con argumentos manidos de soberanía y respeto. Ojalá la ática política permita que exista cada vez más gente preocupada por lo que pasa aquí, que es muy grave por cierto”, indica Calzadilla.

“Cada vez que el representante de alguna nación o persona influyente usa sus espacios para hablar de los peligros de la democracia venezolana, violación de Derechos Humanos, injusticias, por aquí sentimos que no estamos tan solos en nuestra lucha”, agrega.

Maestra vida resume muy bien lo que vive Calzadilla, por aquello que te da y te quita, te quita y te da. “Este ha sido un año tan duro para Venezuela. Imagínate, si el ‘regalo de Reyes’ fue la dolorosa y trágica muerte de Mónica Spears y Thomas Berry; eso nos ‘rompió’ muy temprano. Parecía un quiebre, que pasaría algo, pero ya ves, aquí nos tienes viviendo la peor ola de inseguridad de la que tengamos memoria”, comenta.

En su relato de golpes y satisfacciones, que la hacen sentir “aplastada y crecida”, Calzadilla recuerda que con febrero “llegaron las protestas, las muertes, el asesinato de Bassil Da Costa, que logramos resolver en la Unidad de Investigación de la entonces Cadena Capriles, que me trajo y aún me trae tantas satisfacciones. Liderar ese grupo es de las mejores cosas que me han podido pasar en la vida”.

La censura llegó y Calzadilla optó por dejar ese mismo lugar desde donde, con ese grupo de periodistas, logró dar las pruebas del asesinato Bassil Da Costa en las protestas de febrero. “El día que decidí renunciar a mi sueldo de jefa de la Unidad de Investigación no hice cálculos económicos, pese a que tengo familia y dos niños. Y aunque tenía susto en el estómago me dejé llevar por lo que creía que era lo que tenía que hacer y eso ha sido una enseñanza para mí”.

Todo lo bueno me ha pasado después de ese paso”, asegura, haciendo referencia a la renuncia y al posterior apoyo recibido y a los reconocimientos que ha recibido a lo largo de este año: mención honorífica del premio Maria Moors Cabot de periodismo que otorga la Universidad de Columbia; premio Gabriel García Márquez de periodismo en la categoría Cobertura por el trabajo “Funcionarios policiales dispararon a los jóvenes el 12F” (el del asesinato de Bassil da Costa) que otorga la Fundación para Un Nuevo Periodismo Latinoamericano (FNPI); y el premio del  Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) Venezuela, por el mismo trabajo periodístico, a los que se suma la mención especial dada por la Embajada de Canadá.

“Todos los (reconocimientos) con los que un periodista pueda soñar; pero lo mejor fue conocer gente, viajar, poder hablar de lo que pasa en Venezuela en lugares que, de haberme quedado sentada en mi puesto y mi zona de confort, no hubiera podido”, expresa.

La crisis también ha enseñado a esta comunicadora a “ponerse en los zapatos del otro y respetar sus decisiones”, sobre todo en materia de dejar Venezuela o quedarse. Las posiciones y fuertes debates que se forman en torno al tema migratorio son para Calzadilla un método de protección, de supervivencia, que “en ocasiones lo hacen ser injusto o indolente con otros. “De eso también nos falta, pero ahí vamos.  . Hemos tenido 15 años de consignas polarizantes: “estás conmigo o contra mí…con Dios o con el diablo, eres de los que te vas o eres de los que te quedas…”.

Sobre su ciudad, Caracas, la capital venezolana, Tamoa Calzadilla asevera que “vive su peor momento”. “Hemos tenido una clase magistral de lo que no se hace. Sobre todo en el municipio donde vivo (Libertador). Si hacemos de eso un aprendizaje y sabemos reconstruir, pues ahí están Berlín y Medellín para decirnos que se puede hacer como el Ave Fénix”, reflexiona.

Este 2014 ha sido duro, lacerante, espléndido, de profundas alegrías, de solidaridades, tristezas colectivas, desesperanza en ocasiones… este año se resume en aquella canción de Blades, ‘Maestra vida, camará, te da y te quita, te quita y te da’”.

Twitter: @GAbAguzzi gaguzzi@noticiasmontreal.com