domingo, 14 de diciembre de 2014

La Argentina, cada vez más arrinconada por una minúscula clase dirigente

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Amado Boudou Argentina Hernán Haines

Foto: Captura de pantalla / YouTube

Habitualmente, esta época del año es momento de reencuentros, de brindis y de deseos de buenos augurios para el futuro.

En la Argentina, en cambio, el gobierno, conducido por Cristina Kirchner, continúa crispando y dividiendo a la sociedad. Según parece, más de 11 años no han sido suficientes.

Los temas son bien diferentes unos de otros. Desde no acompañar la caída del precio internacional del crudo hasta resguardar al vicepresidente, Amado Boudou, recientemente enviado a juicio oral por falsear documentación en la adquisición de un vehículo.

Por caso, mientras el petróleo WTI cerró a 57,81 dólares -su nivel más bajo desde 2009-, en la Argentina, el crudo Medanito (de la cuenca neuquina) cuesta 84 dólares, es decir, un 45 % más.

Como vicepresidente de la Nación, Boudou continúa presidiendo el Senado y no ha tenido la delicadeza de dar un paso al costado a pesar de los numerosos pedidos de la sociedad.

Pero esto no es lo más ni lo menos grave. La propia Cristina Kirchner está en el ojo de la Justicia, que investiga una de sus empresas.

Los legisladores oficialistas, en tanto, continúan aprobando leyes y códigos con el fin de preservarse más allá del 10 de diciembre de 2015, fecha en la que la mandataria argentina debe entregar el poder.

Por su parte, su ministro de Economía afirma a los cuatro vientos que esta nación sudamericana es la envidia del mundo entero, cuando la inflación, el desempleo y la pobreza, entre otros, ahogan a sus ciudadanos.

Por último, pero no menos importante, el diputado nacional Carlos Raimundi, hoy filokirchnerista -si bien ya pasó por media docena de partidos políticos y ocupó una banca en el Congreso cada vez saltó de espacio político-, presentó un pedido de juicio político contra Carlos Fayt, juez de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), una de las pocas figuras intachables que le queda a la Argentina.

Raimundi lo acusa de mal desempeño en sus funciones o inhabilidad psicofísica para ejercerlas. Ocurre también que a partir de enero de 2015 otro juez de la CSJ, Eugenio Zaffaroni, también filokirchnerista, abandonará su banca en el máximo tribunal. Una situación ideal para que el gobierno nombre dos magistrados y haga lo que le plazca con la Justicia.

La Argentina, cada vez más arrinconada por una minúscula clase dirigente.