lunes, 15 de diciembre de 2014

Cuida tu cuerpo, sana tus emociones y mejora tu vida

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Corriendo en iniverno Salud Maira Prado

Foto: Flickr / nidazuu.com (CC)

El espíritu emprendedor de los latinos es conocido, habla de sacar lo bueno de una situación, levantar la cabeza y seguir adelante, en palabras técnicas esto se llama resiliencia, definido según el Instituto Español de Resiliencia como la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal.

Desde la neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos. No es en  vano que, según la Cámara de Comercio Latinoamericana de Quebecen la provincia de Quebec existen entre 1.300 y 1.400 empresarios latinoamericanos.

El detalle es que ante las demandas del cambio y la búsqueda de bienestar personal y familiar, el descuido de la salud va en paralelo con el deterioro del manejo de las emociones. El estrés se manifiesta en nuestro equilibrio corporal.

Emociones mal manejadas  se convierten en esa gota que abona tensiones, problemas de sueño, alteraciones de los hábitos alimentarios, dolores musculares y alteraciones de la relación con tu familia que un día estallan y se transforman en enfermedad: diabetes tipo 2, obesidad y enfermedades del corazón son solo una breve muestra.

¿Entonces nos metemos en una burbuja y no ha pasado nada? Definitivamente no. Puedes estar tan integrado con la situación de tu entorno como CONTIGO MISMO. ¿Cómo? Cuidando tu cuerpo y tus emociones.

Te traemos 5 consejos para lograrlo:

  1. Reconoce y acepta tus emociones: la salud mental empieza por identificar y aceptar lo que sentimos sin juzgarnos, siendo cariñosos con nosotros mismos y recordando que todas emociones son sanas porque tienen un propósito adaptativo.
  2. Desarrolla rutinas de autocuidado que involucren momentos de esparcimiento, de conexión afectiva y de actividad física como herramientas preventivas del estrés. Media hora de actividad física de intensidad moderada (que te ponga a hablar entrecortado) la mayor parte de los días de la semana y si es al aire libre, ¡mejor! Es una gran herramienta para cuidar tu cuerpo. Ahora, agrégale calidad de tiempo con tus seres queridos.
  3. Aumenta tus esfuerzos de cuidarte en momentos de mucha tensión o exigencia, que es cuando solemos postergar nuestras propias necesidades. ¿Quién no cae en la tentación de dejar de comer, o no dormir lo suficiente por trabajar largas horas? ¿Quién no ha caído en conductas autodestructivas como comer compulsivamente ante una situación de desempleo? En estos momentos es que necesitas cuidar más de ti mismo para tener una mente más clara, preservar tu salud y tomar las mejores decisiones.
  4. Haz una lista de tus recursos, empezando por las características de tu personalidad que te hacen resiliente, pasando por las personas con las que cuentas y terminando con todo lo que ya haces para cuidarte. Te sorprenderás con la extensión de tu lista, así como con el descubrimiento de tus habilidades.
  5. No te aísles: en momentos de tensión es fundamental que busquemos apoyo en otro. El abrazo y el vínculo afectivo reconfortan y nos permite sostener nuestros esfuerzos. También, si sientes que la situación te desborda, puedes solicitar el apoyo de un psicólogo: su acompañamiento y el trabajo terapéutico que harán juntos será de gran ayuda.

El cambio es acción. Si no tienes salud, ¿cómo piensas moverte?

¿Qué estrategias utilizas para cuidarte ahora que migraste de tu país? Compártela con nosotros por Twitter, @MairaPradoL.