domingo, 4 de enero de 2015

El desbloqueo a Cuba: una mirada del asunto de John F. Kennedy a Barack Obama

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El arca de Enoïn Portada
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Foto: Pete Souza – Casa Blanca

El 2014 será recordado en los anales como el año que le pone punto final al último párrafo del siglo XX en el campo de la historia geopolítica americana. Un incidente que nadie sospechaba sucedió en la última quincena del mes postrimero del calendario: la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. El hecho sucedió 25 años, un mes y ocho días después de la caída del muro de Berlín; aquella  marejada de euforia colectiva, que derrumbó en vivo y en directo –como si se tratara de la final de un mundial del futbol– el icono que simbolizó la metáfora de la Cortina de Hierro.

Bajo la montaña de escombros –imaginarios– que dejó su caída quedó sepultada una de las utopías más importantes de los tiempos modernos: el comunismo; un sistema económico y de gestión de la sociedad que se proyectó como alternativa al capitalismo y la democracia liberal. La caída del Muro puso punto final a toda una era en materia geopolítica: el mundo bipolar, que surgió al final de la segunda Guerra Mundial. En las llamas de esa conflagración desparecieron las últimas potencias coloniales europeas, que moldearon el mundo después de que Cristóbal Colón descubrió el archipiélago del Caribe.

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El nuevo orden mundial, que nació en la Conferencia de Yalta, dejó el manejo del poder militar en manos de dos superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética, que abanderaban dos ideas opuestas de modernidad. La intención del régimen soviético de expandir su modelo de sociedad lo más lejos que se pudiera hacía las riberas del Atlántico y la decisión de Washington y sus aliados europeos de impedírselo dio inicio a un periodo diplomático-militar que marcó la historia mundial durante el último tramo del siglo XX.

El nueve de noviembre de 1989, El muro de Berlín, que comenzó a levantarse la noche del 12 de agosto de 1961, se vino al suelo por causa de la confusión generada por una declaración de Günter Schabowski, un burócrata de la República Democrática Alemana, que no respondió adecuadamente la pregunta inesperada de un periodista perspicaz. La caída del Muro de Berlín precipitó la disolución de la Unión Soviética y su sistema de países satélites. La utopía comunista llegaba estruendosamente a su fin. En medio del ruido que produjo el suceso Francis Fukuyama anunció El fin de la historia y el advenimiento del último hombre.

De todos los países que habían adoptado el comunismo como modelo social, Cuba fue de los pocos que persistió en proseguir la aventura, aferrada al lema de “Socialismo o muerte, marxismo-leninismo o muerte”, coreado por su líder histórico en el Año Nuevo de 1989. La arrogancia de la dirigencia estadounidense, capitaneada sobre el tema Cuba por el ala más conservadora del Partido Republicano, y el temperamento retador del líder incontestable del régimen de la Habana fueron los factores que contribuyeron a la prolongación de la Guerra Fría bajo el sol del trópico americano durante 25 años más.

Para ayudar a la comprensión de los hechos, nos proponemos en una serie de reportajes históricos examinar el significado de la reanudación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos a partir de la mirada de lo que han dicho los medios sobre el tema; la revisión del rol que ha ocupado el Caribe en la historia geopolítica del mundo moderno; el papel de la Revolución Cubana y la Alianza para el Progreso en la configuración de la América Latina contemporánea; la ley Helms-Burtum y el salvavidas venezolano al proyecto revolucionario cubano; el auge de la izquierda democrática en América Latina; y finalmente el significado de la movida de Obama y la manera como ella puede  influir en la recomposición de la geopolítica continental.

Reapertura de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba: sobrevuelo al registro de los medios

El miércoles 17 de diciembre de 2014, pasado el mediodía, el presidente de los Estados unidos Barack Obama anunció en la Casa Blanca una decisión que cambiará la dinámica geopolítica del continente americano de Alaska a tierra del Fuego: la reanudación de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y Cuba. “El nuevo trato” adoptado por el gobierno de Washington frente al régimen cubano busca ponerle fin, según los propios términos utilizados por el presidente estadunidense, a una  “posición desactualizada”, a un “enfoque anticuado” en el manejo del tema cubano, pues 50 años de bloqueo “mostraron que el aislamiento no funcionó”.

Como era de esperarse, una noticia de semejante dimensión política desató el frenesí en las salas de redacción de los periódicos, las agencias de prensa, los noticieros de radio, las cadenas de televisión y las redes sociales, que desde entonces no han dejado de agitarse al vaivén del tema. Solamente el sobrevuelo de los titulares de los medios virtuales en los dos lados del Atlántico nos permite vislumbrar la talla y el peso de un evento histórico, que puede ser considerado como el último estertor de la Guerra Fría en el hemisferio occidental.

Apoyado en los titulares de los portales informativos y los primeros párrafos de los análisis de los especialistas, cualquier lector puede concluir que con el acuerdo entre la Habana y Washington se enterró, sin preámbulos ni protocolos, la estrategia geopolítica adoptada por Washington para defender su “patio trasero”, luego de la revolución Cubana.

En Francia Le Monde; uno de los diarios con mayor autoridad en temas políticos y diplomáticos en occidente, tituló: “Rapprochement diplomatique historique entre Cuba et les Etats-Unis”. En una nota, que desarrolla la noticia retomando varias porciones del discurso de Obama, este diario traza el panorama somero del contexto en que se produjo el hecho y destaca el rol del Papa Francisco. Como es habitual en ese periódico, la nota viene acompañada de una serie de enlaces, que a partir de un clic conducen a análisis especializados, que le permiten al lector comprender el fondo del asunto a partir de la visión de esa casa editorial.

En la misma dirección ahonda Salim Lamrani, quien en el portal operamundi titulaCuba: Obama a sans doute pris la décision la plus emblématique de sa présidence et a réparé une anomalie d’un autre temps”. Lamrani advierte que la decisión del presidente estadounidense de reiniciar relaciones diplomáticas con Cuba abre una nueva era en la política exterior de los Estados Unidos y considera que por esta vía se pone fin a una medida anacrónica, que había escapado a los cambios en la diplomacia mundial, que trajo consigo el fin de la Guerra fría.

En Londres la BBC tituló: “Obama hails ‘new chapter’ in US-Cuba ties”. En su reporte la cadena británica hace un balance sucinto de los costos económicos, que le representaba anualmente a cada país el embargo y nos recuerda, a través de una foto, el momento en el que un Barack Obama sonriente le extiende la mano, en el funeral de Mandela, a un circunspecto Raúl Castro, a quien el gesto inesperado saca (se ve en su actitud) de su zona de confort.

En The Guardian, Alan Yuhas también destaca la importancia histórica del suceso en un análisis titulado “Obama and Castro hail historic breakthrough for US-Cuba relations – as it happened”. El editorial de The Guardian resaltan la “creatividad diplomática de Estados Unidos” en el manejo del tema,  la cual atribuyen a la voluntad del gobierno Obama “de hacer uso de sus últimos dos años en la Oficina Oval para tratar de pulir su legado, especialmente en política exterior”.

Del lado occidental del Atlántico, en The Washington Post, Karen DeYoung  anota que el paso dado por Obama y Castro “begin dismantling the last pillar of the Cold War”. DeYoung subraya que dicha decisión va a tener un indiscutible impacto en muchos ámbitos de la política mundial, donde el enfrentamiento entre Washington y La Habana ha ocupado un lugar preponderante. Para DeYoung los primeros sacudones de la movida de Obama van a sentirse en  América Latina, “donde la política de Estados Unidos contra Cuba ha sido, durante mucho tiempo, una fuente de fricción”.

Por su lado el Daily News hizo del asunto un tema de turismo y tabaco, pues en su titular se advierte que: “U.S.-Cuba deal caps cigar imports at $100, bans resale; tourism still off-limits”. Según Meg Wagner  “si bien las nuevas políticas de EE UU hacia Cuba normaliza las tradicionalmente tensas relaciones, todavía hay límites estrictos sobre el tabaco y los viajes. Los visitantes podrán traer de vuelta 100 dólares en cigarros – entre uno y seis Cohibas – y no se les permitirá venderlos en Estados Unidos. En lo que toca al turismo éste todavía está prohibido, aunque viajar por razones educativas y familiares será más fácil”.

Finalmente el diario O Globo de Rio de Janeiro destaca en el encabezado de su nota que “EUA e Cuba vão retomar relações” y que la “reaproximação histórica acontece após 53 anos” de confrontación permanente. En todo caso el medio que mejor grafica el hecho es el cotidiano italiano Corriere Della Sera, que subraya que con la reanudación de las relaciones entre los dos países “cae el último muro de  la Guerra Fría”.