domingo, 4 de enero de 2015

365 oportunidades para crear el destino que deseamos manifestar

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Metas Año Nuevo

En la cultura occidental somos muchos los que celebramos la víspera del Año Nuevo la noche del 31 de diciembre con ritos, buenos deseos y promesas, que se intensifican con el calor de los abrazos, la champaña, las uvas y el destellar de los fuegos artificiales en el cielo. Otras culturas, celebran la víspera de un nuevo comienzo con otro tipo de ceremonias y en diferentes fechas del año. Sin importar el país de procedencia, el tipo de calendario o de religión,  todo aquel  que celebra el comienzo de un nuevo año, pide para sí mismo y para sus seres queridos: felicidad, salud, dinero y amor.

Y con todos los deseos renace la necesidad de materializar nuevos sueños, para ello, se realizan promesas con el corazón y con la mente; se piensan y se dicen frases como “Este año: bajo de peso, cambio de trabajo, consigo al hombre o la mujer de mi vida, estudio una carrera, idioma o maestría, me compro el auto, me mudo de casa, pido la visa, viajo a Europa, etc”. En la felicidad del momento la posibilidad de imaginar es infinita, todo parece posible, pero se acaban las fiestas y para muchas personas, esas promesas se guardan como imágenes borrosas en algún lugar de la memoria. Lo primero que quiero recomendar para que esto no suceda es que escriban con un bolígrafo sus metas en papel; preferiblemente en un cuaderno que les resulte atractivo y que tenga muchas hojas para explayarse; los objetivos del año varían con el paso de los meses, porque se cumplen o simplemente se transforman.

Elige un lugar especial donde te sientas cómodo para escribir, puede ser tu escritorio personal, la mesa del  comedor, tu cama, o en cualquier otro rincón de la casa; también te puedes ir a un parque o a un café. Cada persona es creativa y debe tener su espacio de preferencia para dejar fluir sus pensamientos. Ya seleccionado el lugar, con la libreta de notas y el bolígrafo en mano, comienza a darle rienda suelta a tus ideas. Primero, escribe todo lo que quieres en una sola lista para luego dividirla en partes y así poderle dar forma y estructura a lo largo del año.

Deseos y Objetivos

Las metas, resoluciones u objetivos, son ideas realistas que sabes que eres capaz de trabajar para lograrlas. Frases como: “Este año, quiero viajar en una nave espacial” si no eres millonario, ni trabajas para la NASA, no lo podrás cumplir. En cambio, si dices: “Este año voy a bajar de peso” para ello “me inscribo en un gimnasio, cambio mi dieta y voy mínimo tres veces por semana” seguro verás los resultados en tu cuerpo. Los deseos son todos aquellos anhelos que de alguna forma se pueden trabajar con intención pero que a su vez se escapan de nuestras manos. Ejemplo: “Deseo paz para mi país y el resto del mundo” se puede trabajar dando el ejemplo con acciones que reflejan nuestra conciencia social, es decir; si alguien me grita en la calle yo le hablo con buen tono, le pido respeto y no le grito de vuelta. Ahora bien, se escapa de mis manos si el presidente de un país decide que quiere ir a guerra con otro país. Tú votas en contra de esta decisión, pero igual el hecho sucede. Los deseos, dependen de uno y del trabajo que hagamos en conjunto como familia o sociedad para hacerlos realidad. La idea es comenzar a trabajar por el deseo individual para crear esa conciencia colectiva y lograr que algún día haya paz. Escribe dos listas, una de objetivos y otra de deseos para que puedas concebir mejor cada acción.

Visualización creativa

Muchas veces trabajamos por lo que queremos lograr y aun así no vemos los resultados que queremos. Nuestras promesas necesitan penetrar nuestro inconsciente para poder generar la visión de los deseos del alma. Acompaña cada lista con imágenes, dibujos, frases de inspiración personal y  palabras claves que incluyan sentimientos. Ejemplo: Cambiar de trabajo significa sentirme libre. Crea carteleras visuales. Lo puedes hacer recortando y pegando imágenes y frases de revistas en una cartulina; o bien, en tu computadora con Photoshop o tu programa de diseño de preferencia.

Si lo haces digital, imprímelo o colócalo como fondo de pantalla en tu computadora y dispositivos móviles. Cada noche antes de dormir, observa y medita sobre tu cartelera. *Los pensamientos y las imágenes que están presentes en la mente durante los últimos cuarenta y cinco minutos antes de irse a dormir, son los que se repiten en el subconsciente durante la noche. De esta manera, enseñamos a la mente a concientizar todos esos deseos para trabajar en lo que queremos manifestar.

Lapso de tiempo

Un año nos ofrece 365 días para poder trabajar en lo que queremos, el problema es que queremos que todo suceda en un mes o en un día, sin respetar los períodos del año y los procesos naturales. Un bebé se tarda nueve meses en nacer y lo mismo sucede con los objetivos, hay que trabajarlos de acuerdo a su tiempo de gestación. Piensa cuánto tiempo le tienes que dedicar a cada resolución para poderla realizar. Algunas metas las lograrás hacer en un mes, pero otras, se pueden llevar hasta cinco meses. Sólo tú serás capaz de establecer el ritmo para cumplirlas y una vez realizadas crear nuevos objetivos. Lo que deseas a principio de año, podría cambiar de acuerdo a tus prioridades. Si no creas un lapso de tiempo todo puede quedar para última hora, haciéndote sentir estresado y frustrado. Para que eso no suceda, establece el período de tiempo que piensas que necesitas para cada acción. Puedes guiarte por las estaciones del año, los ciclos lunares, el ciclo de tu cumpleaños, por meses, trimestres o semestres.

Por último, recuerda ser realista, persistente y flexible contigo mismo para poder lograr lo que deseas. ¡Éxito en cada uno de tus días!

Para más inspiración creativa, te invito a participar en mi proyecto Explorando Ideas

*Canfield, J. “How to Create an Empowering Vision Board”. Internet, Recuperado 17 de Noviembre de 2014.