miércoles, 7 de enero de 2015

Charlie Hebdo: el semanario satírico francés que terroristas se empeñaron en silenciar

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El Mundo Portada
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Charlie Hebdo es un semanario satírico de Francia. Ha publicado grandes reportajes y se ha interesado en temas como el catolicismo, el islamismo, el judaísmo, la política, la cultura, con una tendencia evidentemente de izquierda.

Una “izquierda pluralista”, decía el director de la publicación, Stéphane Charbonnier, Charb, quien hoy fue asesinado,  junto a 11 personas más, a manos de terroristas que se empeñaron en silenciar con armas largas, lo que mentes y manos venían realizando, en un claro ataque contra la libertad de expresión. 

Ciertamente la publicación era conocida por generar controversia a través de sus historias, sus caricaturas y su forma satírica de realizar críticas a diferentes temas. En Charlie Hebdo se observa la denuncia a través del humor. Las reacciones -de ira-, no sólo entre musulmanes, sino entre políticos, celebridades y otras figuras religiosas, han sido parte de su historia. Hasta el Papa Benedicto XVI fue varias veces protagonista de las controversiales imágenes del semanario, cuyos caricaturistas, Cabu, Wolinski, Tignous y Charles, fueron asesinados en el atentado de este 7 de enero, así como el economista Bernard Maris, accionista de la publicación.

Pero sin duda las tensiones por las que el semanario ha logrado titulares en todo el mundo están vinculadas más bien a su relación con los musulmanes, por las representaciones de Mahoma que se han hecho en la publicación, aunque los editores siempre trataron de cruzar una línea entre los radicales extremistas y el resto de los practicantes del Islam.  Pero la religión, como se sabe, prohíbe representar al profeta.

En 2006, Charlie Hebdo publicó 12 caricaturas que estuvieron originalmente en el diario danés Jyllands-Posten, en las que se representaron a Mahoma.  Las imágenes fueron también publicadas por varios periódicos europeos, generando disturbios en países donde los musulmanes son mayoría. La acción tuvo efectos hasta en Canadá, donde el Western Standard se hizo eco de las caricaturas, generando una denuncia en contra de Ezra Levant, encargado del medio. La denuncia fue descartada dos años más tarde.

Más recientemente, en 2011, el semanario fue objetivo de una bomba incendiaria, luego de que los editores “anunciaran” que Mahoma había sido “invitado” como editor especial para la próxima edición. La mencionada publicación mostró en su portada una representación de Mahoma que decía “100 latigazos si no se están muriendo de la risa”.

Un año más tarde, publicó una serie de caricaturas de Mahoma. En algunas de ellas el profeta aparecía desnudo. A esto se le sumó el lanzamiento de la película estadounidense The Innocence of Muslims. Una nueva ola de disturbios se generó en los países de población musulmana. El gobierno francés había pedido que el semanario reconsiderara la publicación de las caricaturas, antes de su impresión, pero los editores se negaron. Fue entonces cuando las autoridades galas decidieron incrementar la seguridad en algunas de sus embajadas y consulados, al tiempo que emitió una alerta a los ciudadanos franceses que viajaran a países musulmanes.

Charb defendió la publicación de las caricaturas, aseverando que “no culpaba a los musulmanes por no reírse” de las caricaturas de Charlie Hebdo. “Vivo bajo las leyes de Francia. No vivo bajo el Corán”.

“Tenemos derecho a usar nuestra libertad”, recalcó en una entrevista dada a Al Jazeera en 2012.

Paz a las almas de las 12 víctimas. Que la libertad de expresión prevalezca.