miércoles, 14 de enero de 2015

Ataque al semanario Charlie Hebdo: 15 claves para interpretar lo sucedido

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El arca de Enoïn Portada
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El miércoles 7 de enero de 2015 tres hombres armados de fusil Kalashnikov entraron a la sede  del semanario satírico francés Charlie Hebdo y masacraron a 12 personas, la mayoría de ellos periodistas y caricaturistas. La matanza diezmó, de un solo palo, al equipo creativo de la publicación. El incidente, que no tiene antecedentes en la historia reciente del periodismo occidental, fue perpetrado por un grupo de jihadistas franceses, dentro del que se destacaron los hermanos Said y Chérif Kouachi, de 32 y 34 años respectivamente, y otras tres personas más. Del grupo compuesto por cinco miembros uno fue detenido, otro emprendió la fuga y tres murieron en enfrentamiento con la policía francesa.

De lo reportado por la prensa internacional hasta el momento se puede colegir que la misma célula terrorista previó una serie de ataques simultáneos, en varios puntos de la región parisina, pues después que los hermanos Kouachi atacaron a Charlie Hebdo,  Amedy Coulibaly, un hombre con una trayectoria delincuencial en el mundo del hampa menor, bien documentada por las autoridades, entró a un supermercado judío, luego de matar a un policía, y mató cuatro personas más.

Lo sucedido en París deja sobre la mesa al menos 15 elementos que deben ser materia de un análisis más profundo, orientado a comprender el fenómeno terrorista de naturaleza religiosa y a prever soluciones. 

1-Los valores políticos del fanatismo religioso y el tipo de Estado que propone 

Actualmente los enemigos más activos contra los valores democráticos y la civilización moderna son grupos de fanáticos religiosos, de vocación autoritaria. Estos grupos están tratando de restaurar un modelo estatal teocrático, inscritos en un pasado bastante lejano. Sus valores políticos están emparentados con la tiranía, el despotismo y la negación de los derechos humanos. El tipo de Estado que propone es un Estado déspota y teocéntrico.

2-El fanatismo oscurantista ha tomado la plaza del autoritarismo contestatario 

El siglo XX fue un siglo marcado, como lo resalta Serge Berstein en su obra “La démocratie libérale” y Paul Johnson en su obra Los tiempos modernos: la historia del siglo XX, por una lucha ruda y sin tregua entre democracia e totalitarismo. La derrota del nazismo y el fracaso del comunismo marcaron, como lo destacan Franceis Fukuyama y Ana Henríquez, el triunfo de la democracia liberal. En el presente, la plaza que ocuparon las ideologías contestarias y reaccionarias durante el Siglo XX en la contestación de los valores inherentes a la democracia liberal ha sido ocupada por una ideología oscurantista, de cuño medieval, que busca restituir un Estado orientado por las ideas religiosas. Hoy, uno de los enemigos más activos de la libertad, como lo resalta Ghaleb Bencheik es el integrismo religioso.

3-Los adeptos de esta ideología en occidente 

Los individuos que se involucran en estas células terroristas en occidente son individuos jóvenes, afectados por una inserción social precaria o personas excluidas de la sociedad formal: desempleados crónicos, desertores escolares, criminales menores que no han encontrado su lugar en el crimen organizado puro y duro, hombres solteros que no han podido tener éxito en su vida amorosa, personas rechazadas por sus orígenes étnicos o sociales, etc. La falta de oportunidades o el rechazo social lleva a estos individuos a incubar en su corazón un deseo de venganza contra el orden establecido.

4-La guerra del futuro es la guerra del presente 

El ataque contra el Metro de Madrid en 2004, el ataque en Londres en 2005, el ataque contra la maratón de Boston en 2013, el ataque al parlamento, en Ottawa, en 2014 y el ataque del 7 de enero al semanario Charlie Hebdo, reproducen patrones parecidos. En los tres últimos hemos visto como pequeños grupos de individuos:lobos solitarios‘, pertenecientes a “la ‘generación 2.0″, como se les ha llamado en Estados Unidos [algunos de ellos] “convertidos al Islam, con un historial de arrestos por pequeños delitos y que actúa sin pertenecer a ninguna organización terrorista” local bien estructurada, cometen atentados terroristas de gran impacto mediático. 

La serie de atentados acaecidos en los países occidentales luego del 11 de septiembre de 2001 comienzan a confirmar la teoría de Albín y Heidi Toffler sobre la guerra en el Siglo XXI, la cual es retomada desde otra perspectiva por el historiador Elie Barnavi en su libro Dix thèses sur la guerre. Según estos analistas, los enemigos de las naciones con Estados consolidados, particularmente las grandes potencias económicas y militares, en el Siglo XXI no serán naciones dirigidas por Estados consolidados, sino grupos de individuos marginales, que no se sienten representados por ningún Estado. Estos individuos, que muchas veces no llegarán a establecer un contacto físico entre sí, buscarán atemorizar a la población utilizando el terror y los medios de información.

5-Una lucha entre civilización y barbarie, entre tradición y modernidad 

Atentado Charlie Hebdo

Foto: France 24

La lucha de los fanáticos religiosos musulmanes no es una lucha contra los Estados Unidos, Francia, Canadá o el mundo occidental. Es una lucha contra los valores laicos y modernos, que han permitido la consolidación de una serie de libertades que ellos no toleran, como la libertad de expresión, que desacraliza -como en el caso de Charlie Hebdo, a través de la sátira,– los íconos y valores sobre los que se edificó la sociedad teocéntrica, que pretende restaurar el terrorismo califal y djihadista; y el progreso de la igualdad de géneros, que ha puesto fin a la posición dominante que tenía el hombre en las sociedades patriarcales. Disipada la lucha ideológica que oponía al comunismo contra el capitalismo y la democracia contra el totalitarismo, la disputa no resuelta entre tradición y modernidad en algunas sociedades, vuelve a retomar fuerza.

Una pléyade amplia de analistas nos muestran que el caso más sensible es el de las sociedades musulmanas. En esos países la colonización occidental retardó y distorsionó el sentido de esta lucha, convirtiendo a las naciones occidentales en el enemigo. Los desmanes cometidos por los países occidentales en territorio musulmán, como lo dijo una socióloga paquistaní -cuyo nombre no recuerdo, en un programa de Radio Canada-, le ha dado a esa lucha un caris de guerra entre civilizaciones, que ha permitido esconder el verdadero meollo de la confrontación: la lucha entre los valores de la tiranía y los valores de la democracia, entre derechos ciudadanos y privilegios de castas dominantes, entre libertad y opresión, entre derechos humanos y despotismo. En síntesis, la lucha entre modernidad y tradición, que explica por qué los musulmanes, como lo advierte Rémi Brague, enfrentan hoy serias dificultades para conducir la evolución de su religión. Esos elementos son también resaltados por Asma Lamrabet, que busca establecer puntos de convergencia entre los valores occidentales y los valores islámicos.

Sobre el particular, como lo advierte Guy Millière, y lo resaltaron también los participantes en un debate en Radio-Canada el 27 septiembre de 2001, dirigido por Pierre Maisonneuve, “el islam radical está en guerra contra las sociedades abiertas”. Sobre el particular vale retomar las palabras del premio Nobel, Mario Vargas Llosa, quien ha dicho sobre esa lucha: “el asesinato de casi toda la redacción de Charlie Hebdo significa todavía algo más grave: querer que la cultura occidental, cuna de la libertad, de la democracia, de los derechos humanos, renuncie a ejercitar esos valores […] que son el fundamento de la civilización.”

6-Los musulmanes: principales víctimas del radicalismo musulmán 

En la lucha que adelantan los radicales musulmanes contra las sociedades democráticas y modernas, así como contra la progresión de la modernidad en el mundo musulmán, los principales perdedores son los musulmanes. En general es en los países musulmanes donde cae la mayoría de las víctimas de estos fanáticos. El mayor número de atentados y los desmanes cotidianos de estos grupos, como lo dijo un imán de París, un clérigo musulmán de Montreal y el analista Jean-François Kahn en Radio-Canada, se producen en países musulmanes. Sobre el particular, Ghaleb Bencheik sostiene que son los musulmanes moderados los que pagan la factura, que deja sobre la mesa cada atentado terrorista que cometen los grupos de fanáticos, que se reivindican como defensores de una fe religiosa, a la que están desacreditando con sus acciones.

7-La unidad de las élites nacionales frente a los ataques terroristas 

Cuando la estabilidad de las naciones está en peligro y la sociedad es sacudida por fuetazos como el del miércoles 7 de enero contra la redacción del semanario Charlie Hebdo, la unidad de su clase dirigente, como lo demostró el respaldo de Nicolás Sarkozy al presidente François Hollande, es fundamental para mantener la cohesión de la sociedad. En esos momentos las diferencias ideológicas sobre los asuntos nacionales de la vida cotidiana deben ser depuestas para rodear al jefe del Estado. Eso es lo que ha sucedido en Francia esta semana.

Continúa este jueves 15 de enero.