domingo, 1 de febrero de 2015

Canadá, hispanidad y redes sociales: ¿Encuentro o desencuentro?

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redes sociales seguir a las personas en Twitter

Foto: Flickr / StockMonkeys.com (CC)

Con el crecimiento de la Internet, las redes sociales han explotado de una manera impresionante. Todos lo sabemos y lo vivimos cotidianamente. Afortunadamente en Canadá tenemos fácil acceso a ellas. De acuerdo a internetsociety.org (2013), el 85,8% de los que vivimos en este país usamos Internet, es decir somos unos 30,15 millones de internautas.

Twitter, Facebook, LinkedIn, Pinterest y muchas otras son los nuevos espacios de encuentros, comunicación y expresión. Somos afortunados de poder expresar al mundo lo que pensamos y creemos, cuando y donde queramos. Hasta allí todo bien.

¿Qué pasa cuando estoy en desacuerdo? ¿Qué pasa cuando opino lo contrario? ¿Qué pasa cuando no me gusta lo que el otro dice o, simplemente, me molesta lo que otra persona publica?

La diferencia con otros tiempos no muy lejanos, el derecho a réplica que existía y se exigía. Era, por decirlo de una manera correcta, la forma de mediar cuando las opiniones eran encontradas. Eran “civilizadas”, entendiendo por lo anterior que había respeto y ponderación. Tan importante como la diferencia, la forma y el respeto por el otro.

Hoy con la inmediatez, es decir más allá de la rapidez, podemos opinar lo contrario sin necesidad de pasar por ningún control público, salvo que si lo haces en un Grupo o Página de Facebook, su administrador podría tomar medidas si la cosa se pasa de la raya.

Esta semana tuve la oportunidad de leer en Facebook una discusión entre miembros de un Grupo en Canadá que, en principio, abogan por la misma causa democrática y en defensa por el respeto a los derechos humanos en su país. Con esto quiero decir que, en principio, en ellos debería existir, al menos, tolerancia, respeto y un adecuado nivel para la discusión, para expresar sus diferencias.

Lo que leí decía todo lo contrario, en particular por uno de los miembros involucrados en la discusión, que inició su participación con su “derecho a réplica” o aclaratoria, lo cual no es malo si, insisto, mantenemos en este caso el nivel de discusión y argumentos cónsonos con lo que en este Grupo de Facebook se aboga, i.e. tolerancia, respeto, democracia, derechos humanos, libertad de expresión, derecho a la disidencia, entre otros. Somos humanos, somos seres perfectibles.

Antes de contar con Internet muchos aprendimos lo que significa la tolerancia y el respeto por el otro. ¿Soy ejemplo de ello? Hago un esfuerzo enorme honesto porque así sea, de lo contrario habré perdido mi juventud leyendo, discutiendo sobre ideología, filosofía, en vez de aprender a bailar salsa como muchos de mi generación y haberme evitado que mi anterior pareja me criticara por no saber.

Con la revolución y crecimiento de las redes sociales, de la aldea global McLuhan, se hace imperante el respeto y la consideración por el otro. Mantener en la acción, lo que predico. Eso no ha cambiado. Ayer se exigía así, hoy debería ser principio de acción.

La historia relatada del Grupo de Facebook se repite a diario en Canadá en diferentes grupos de hispanos, políticos o culturales, sociales o de entretenimiento, incluso en aquellos en los que, se supone, se han creado para integrar a los miembros de cualquiera de nuestras comunidades de inmigrantes. 

Volteemos a ver un poco la historia para aprender que el futuro que, a pesar de las diferencias, nos pertenece a todos. A los de hoy y los que habrán de venir. Aprovechemos para dejar en la historia que hoy construimos, una comunidad hispana en Canadá de Encuentros, que aboga por el respeto y la consideración del otro cuando existan diferencias y no de Desencuentros.