viernes, 6 de febrero de 2015

Carlos Vecchio: Canadá debe convertirse en líder de la región en apoyar nuestra causa

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:
Carlos-Veccio-Montreal-Venezuela

Carlos Vecchio, coordinador político de Voluntad Popular. Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

“Quisiera no tener que mostrarles esto”, dijo Diana López en una sala de la Universidad McGill de Montreal, ante una audiencia conformada -en su mayoría- por estudiantes de la Facultad de Derecho, entre quienes se dejaban ver algunas gorras tricolor.  A continuación fueron apareciendo en las láminas de su presentación los rostros de Bassil Da Costa, de Génesis Carmona; se vio también la imagen de una funcionaria de la Guardia del Pueblo apuntando con un arma de fuego a Marvinia Jiménez. Se vieron videos de guardias y policías golpeando y brincando encima de jóvenes que protestaban. Se habló del caso de Marcelo Crovato, del de Rosmit Mantilla y de otros tantos que permanecen detenidos. Diana López habló del caso de su hermano, Leopoldo López.

Rostros de dolor y gestos de impresión fueron las reacciones de una audiencia que quizá no conoce mucho más allá de lo poco que publican los medios canadienses sobre lo que ocurre en Venezuela, pero que pudo tener el testimonio multiplicador de dos personas dedicadas actualmente a esa labor. Junto con Diana López, directora de Acción por la Libertad, estuvo Carlos Vecchio, coordinador político del partido Voluntad Popular, exilado luego de ser acusado de los mismos delitos de Leopoldo López, e Irwin Cotler diputado al Parlamento, exministro de Justicia de Canadá, quien fuera consejero en la causa de Nelson Mandela, entre otros casos recocidos.

Diana López, Acción por la Libertad. Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

Diana López, Acción por la Libertad. Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

Venezuela in Crisis: The Decline of Democracy and the Repression of Human Rights fue el título del foro, que estuvo concentrado principalmente en la crisis que vive el país petrolero en la era post-Chávez, con especial foco en las violaciones a Derechos Humanos en el marco de una brutal represión que aplicó el gobierno de Nicolás Maduro en respuesta a las protestas que se llevaron a cabo en el país a partir del 12 de febrero de 2014, que se extendieron por meses y que dejaron 43 personas fallecidas, más de 3.000 detenciones, en su mayoría estudiantes, con 2.000 enfrentando hoy procedimientos judiciales y denuncias de torturas por las que se han pronunciado organismos internacionales.

Carlos Vecchio fue el encargado de presentar la cronología de los sucesos, desde finales de 2013 hasta la situación actual de Venezuela, explicando el escenario de crisis que se avecinaba para el país y que en 2015 ha alcanzado un punto cumbre, con ciudadanos haciendo filas a diario con la esperanza de comprar alimentos y medicamentos y con el riesgo de ser detenidos si llegan a protestar en las mismas; con la carta blanca dada a los cuerpos de seguridad del Estado para utilizar armas mortales en los escenarios de manifestaciones, con una inflación de casi 100% en el rubro de alimentos y una inseguridad campante que mantiene a varias de las principales ciudades del país en el top 20 de las urbes más violentas del mundo, siendo Caracas, la capital, la segunda, con directivos de empresas detenidos y acusados por el gobierno de realizar una “guerra económica”.

NM conversó con Vecchio para conocer más sobre este rol que dice debió asumir luego de ser acusado de los mismos delitos por los que Leopoldo López se encuentra arrestado en una cárcel militar desde hace casi ya un año. Pasó 108 días en la clandestinidad para luego asumir ese rol que, según cuenta, fue el mismo López quien lo recomendó: en junio de 2014 salió de Venezuela para presentar el caso de su compañero de partido y de otros presos políticos del gobierno venezolano (así reconocido por el propio Nicolás Maduro al asomar la posibilidad de un intercambio con un líder independentista puertorriqueño) ante instancias internacionales.

-Son ocho meses fuera de Venezuela en este nuevo rol que dice debió asumir. ¿Podría puntualizar los objetivos alcanzados y la respuesta de los organismos ante los que ha presentado sus denuncias?

-Hemos tenido pronunciamientos de las organizaciones de Derechos Humanos más importantes del mundo: Human Rights Watch y Amnistía Internacional. Hemos tenido las decisiones de la ONU, que es el organismo internacional más importante a nuestro modo de ver, que ha declarado que las detenciones de Leopoldo y de Daniel Ceballos han sido arbitrarias. Se ha emitido un reporte sobre los casos de torturas. La oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos ha emitido pronunciamientos en los que ha solicitado visitar Venezuela para constatar todas estas denuncias violaciones de Derechos Humanos, pero (la solicitud) ha sido negada por el gobierno. Esto para nosotros es un logro tremendo en cuanto a las organizaciones.

Hemos tenido logros también desde el punto de vista político. El Parlamento Europeo se pronunció sobre la situación venezolana, sobre el declive de la democracia en Venezuela, de las violaciones de los Derechos Humanos, pidiendo la liberación de Leopoldo. Hemos tenido el apoyo de la Internacional Socialista, con una resolución pidiendo la liberación de Leopoldo y llamando la atención sobre la violación de los Derechos Humanos. Pronunciamientos de gobiernos, incluyendo el canadiense, el norteamericano en la voz de Obama, de España, a través de Rajoy, de Colombia, del Club de Madrid, con una declaración conjunta de más de 100 expresidentes de todo el mundo, quienes respaldaron una petición para liberar a Leopoldo y se unieron a la declaración de la ONU.

A esto se le suman los medios que son muy influyentes. El New York Times, el Washington Post, en sus editoriales, comienzan a tener una visión totalmente distinta.

Yo no recuerdo precedente, en la lucha que hemos tenido en estos últimos 15 años, de tanto respaldo de la comunidad internacional.

-¿Cómo transformar estas iniciativas y pronunciamientos en acciones concretas? ¿Qué efecto tienen estos pronunciamientos para el que está detenido, para sus familiares?

-Los primeros que tenemos que hacer algo somos los venezolanos. Lo primero que tenemos que hacer es ver cómo nosotros logramos un cambio, lo antes posible, del gobierno que tenemos, dentro del marco de la Constitución. Ese es el gran reto que tenemos. Y, desde el punto de vista internacional, el mensaje es que, mientras nosotros involucremos a personas influyentes de esos países para que influyan en sus gobiernos, se dará una manera más efectiva para que nosotros podamos tener un resultado que, combinado con el movimiento nacional, se materialice.

Estos pronunciamientos, para el que está preso, para sus familiares, son una luz de esperanza, de decir ‘mi hijo va a salir y voy a tener justicia, esto que está pasando va a cambiar, la comunidad internacional está pendiente de nosotros’ y eso da ánimos de lucha.

Irwin Cotler Venezuela Carlos Vecchio Canadá Leopoldo López

Irwin Cotler, parlamentario canadiense (Partido Liberal) Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

-En Canadá la reunión es con varios representantes del Parlamento incluyendo a los miembros de la Comisión de Derechos Humanos. ¿Cuáles son las expectativas? (la entrevista fue realizada el miércoles en la noche. Este jueves se conoció que uno de los resultados de las reuniones en Ottawa es la próxima visita de Irwin Cotler a Venezuela)

-Hemos visto que los Parlamentos son claves para motorizar y comprometer a los gobiernos de determinados países. Canadá siempre ha sido un defensor de los Derechos Humanos. Lo que pasa en Venezuela pasa en nuestro continente y no podemos ignorarlo. El régimen que tenemos en Venezuela está tan descompuesto que ha permitido (el tráfico de) droga, la vinculación con países ligados al terrorismo. Esto en cierta forma tiene consecuencias en la sociedad canadiense. Hay que entender que si bien se trata principalmente de un problema de democracia y de Derechos Humanos, parte de algunos problemas que pueden tener aquí en Canadá obedecen también a ese tipo de regímenes como el de Venezuela. Deben convertirse en líderes en la región en apoyar esta causa para que se produzca una movilización internacional que tenga incidencia en Venezuela.

-¿Cómo Voluntad Popular está planteando el escenario ante las elecciones parlamentarias? El partido quiere primarias y otra parte de la oposición aboga por tanto consenso y tantas primarias como sean necesarias ¿Lograrán la unidad?

-Esta crisis es demasiado grande. Tenemos que seguir discutiendo la crisis que tenemos, cómo salir de ella, que el responsable es Maduro, que no sabe cómo solucionarla y que por lo tanto tenemos que darle una salida constitucional a esto. No podemos sacar esto del debate solamente por cargos electorales. Yo sí creo que hay que prepararnos para la Asamblea Nacional. Yo creo que hay que votar, creo que hay que salir masivamente a votar, porque es un camino de lucha más, pero no podemos dejar solo a este grupo de venezolanos que está viviendo una profunda crisis. Allí es donde nosotros hemos estado enfocados.

Sobre las parlamentarias…creo que todo a su momento. No hay que apresurarse. Los tiempos dan. Nosotros hemos dicho, desde siempre, que la mejor forma de tener una plataforma unitaria es escogiéndola con la participación de la gente, de abajo hacia arriba, a través de las primarias. Si hay algún sitio en el que todos los partidos están de acuerdo con la misma persona, listo, está bien, pero en aquellos donde hay competencia creo lo debemos ultimar más. Además, el partido oficial (PSUV) dijo que iba a hacer primarias. Nosotros hemos sido los pioneros haciendo primarias.

No tengo duda que sí vamos a llegar a un acuerdo unitario, como siempre lo hemos hecho. Hemos tenido discusiones públicas, nuestras diferencias, las decimos, las hablamos, las discutimos, pero al momento de tomar las decisiones hemos puesto a un lado esas diferencias y nos hemos enfocado en los puntos de encuentro.

-¿Y el árbitro?

-Hay un árbitro que no responde a la gente. Es un árbitro vendido. Eso nos esfuerza a hacer el triple de lo que hay que hacer para ganar una elección. Siento que ahora hay una sociedad más amplia que está descontenta con el gobierno. Lo primero que hay que tener para ganar una elección son muchos votos, luego defenderlos. Hemos visto un atropello por parte del gobierno, en cuanto a la campaña, el uso de recursos, el ventajismo…bueno tenemos que hacer el triple de esfuerzo, para enfrentar un proceso electoral que no representa una campaña electoral democrática sino más bien típica de regímenes que quieren mantenerse en el poder.

¿Hugo Chávez dejó un legado?

-Estamos viendo el legado que dejó y es un desastre. Yo creo que Chávez no vio los resultados del modelo que implementó y que con Maduro se han exacerbado. Hoy tenemos una Venezuela con la inflación más alta del mundo, una moneda que no vale nada, no producimos nada, todo lo que tenemos que importar y ahora no hay dólares para importar, somos más dependientes del petróleo, producimos menos petróleo a pesar de que tenemos las reservas más altas del mundo. Somos un desastre desde el punto de vista económico en el mundo, y en la región, ni hablar. La pobreza ha aumentado a pesar de que tuvimos los ingresos petroleros más grandes de nuestra historia.

Lamentablemente se repite la historia, mucho peor ahora: cada vez que baja el petróleo aparece la pobreza. No supimos ahorrar, no supimos invertir y otra vez los venezolanos estamos pagando las consecuencias.

Desde el punto de vista social, además del aumento de la pobreza, tenemos una sociedad mucho más violenta de lo que era antes: 25.000 homicidios nos hacen el segundo país más violento del mundo según la ONU. Estamos mal.

Y desde el punto de vista político, hoy no tenemos democracia en Venezuela. Hoy se violan los Derechos Humanos en Venezuela. Hoy no hay separación de poderes. Hoy no hay libertad de prensa.

Ese es el legado, dejó un legado muy negativo y no merecemos eso.

-Viendo en retrospectiva ¿A su juicio cuáles fueron los logros de la “Salida” y qué se hizo mal o faltó por hacer?

-Nuestra propuesta consistía en, primero, decirle a los venezolanos que hay una crisis, que el responsable es Maduro y que no sabe cómo solucionarla. Como último eslabón: vamos a darle una salida en el marco de la Constitución. Siento que los eventos del 12 de febrero, luego de que el Gobierno asesinara a tres personas, provocaron los eventos subsiguientes y eso desató una dinámica que quizá no fue prevista por nosotros. Quizás nos faltó ver eso, que el Gobierno no tenía escrúpulos, de llegar a matar gente para que se generara esto y luego llevar a cabo la represión tan brutal, la más dura de nuestra historia.

“La Salida” buscó levantar la voz de los venezolanos y logró desnudar un gobierno que es capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder. Desde entonces hasta hoy la popularidad de Maduro ha caído y hoy tiene 25 puntos…

Creo que faltó más unificación de todas las fuerzas opositoras y plantarse y decir ‘aquí hay un gobierno que no respeta los Derechos Humanos, que atropella, que nos ha metido en esta grave crisis económica y que por lo tanto nosotros buscamos una salida en el marco de la Constitución, que hubiese sido la convocatoria a una Asamblea Constituyente, el recorte del período constitucional o la renuncia misma del Presidente’.

-¿Cómo es la vida en el exilio?

-Ha sido una de las decisiones más difíciles de mi vida. No me imaginé que tenía que dejar mi país por la manera como pienso políticamente en pleno Siglo XXI. Me tocó muy duro al salir. Traté de justificarlo entendiendo el rol que tengo que jugar. No sumábamos Leopoldo y yo presos. Para mí, después de la cárcel, esto es lo peor. Sé que otras personas viven situaciones más difíciles porque están presas, han sido torturadas, otras han perdido sus familiares, pero estar aquí es muy duro.

Mucha gente puede decir ‘pero ese está afuera, está chévere’. No, no es así. Uno quiere estar allá. Su lucha es allá, pero entiende uno el rol. Lo soporto diciéndome ‘yo quiero irme mañana’, entonces sé que tengo que cumplir todavía un rol. Me paro todos los días diciéndome ‘¿cómo puedo colaborar al cambio político allá?’.

Me tocó una situación particular. A veces la gente se olvida que el político es también un ser humano. Mientras estuve escondido 108 días, mi esposa estaba embarazada. Nos tocó el exilio y ella tenía ocho meses de embarazo. Llegamos sin médico, no teníamos dónde vivir. Tenía que resolver. Me costó tratar de arreglar todo para seguir la lucha porque sentía el peso moral con mi país, con mi partido, con Leopoldo, con sus hijos. Ese drama personal lo viví con mi hijo, mi primer hijo, con amenazas todo el tiempo. Pero cuando nació se convirtió en una fuerza, que me inspira a seguir luchando.

-¿Qué mensaje le da a la diáspora venezolana?

-No se sientan mal, primero. Lo que sí les pido es lo siguiente: que recuerden que todo lo que son, una pequeñita parte por lo menos se lo deben a Venezuela. No olviden a su país. Desde aquí pueden hacer mucho. A los que están en Canadá les pido que logren movilizar a la sociedad canadiense para que incida en su gobierno y así se convierta en un aliado nuestro en la lucha que estamos dando en Venezuela.

Estamos obligados como venezolanos a tener una Venezuela que merezcamos. Si en algún momento quieren regresar permanentemente o de vacaciones, lo puedan hacer y sentirse orgulloso de lo que somos. Desde aquí pueden sumar.

-¿Y a presos políticos y sus familiares?

­-En honor a ellos tenemos que seguir luchando hasta que estén libres. Que su lucha no haya sido en vano, sino que más bien sirva cada día de estímulo para que logremos el objetivo de tener una mejor Venezuela.

Twitter: @GAbAguzzi gaguzzi@noticiasmontreal.com

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM