viernes, 6 de febrero de 2015

La firma de un poder es un acto que no debe ser tomado a la ligera

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Firma documento Canada

Foto: Pablo A. Ortiz / Grupo NM

¿Cómo nos afectan los actos que cumplen nuestro representante en nuestro nombre? ¿Estamos siempre obligados por las obligaciones que el contrajo frente a terceros? ¿En qué caso podemos quedar liberados de dichas obligaciones? El otorgamiento de un poder es un acto que implica importantes consecuencias jurídicas para el Poderdante. Por ello, se impone la mayor prudencia en la elección de la persona del Mandatario, ya que su buen o mal obrar tendrá serias repercusiones sobre nuestra persona y nuestro patrimonio.

Recapitulando, en nuestras entregas anteriores definíamos al MANDATO, como el contrato por el cual una persona, llamada mandante, da a otra la facultad para representarlo en el cumplimiento de uno o más actos o negocios jurídicos, que la otra persona, llamada mandatario se obliga a ejercer en nombre del mandante.  Ese contrato, que puede ser escrito o verbal, implica un conjunto de instrucciones  acerca del acto o negocio que el mandatario llevará a cabo.

Como contrato que es, el Mandato genera obligaciones y derechos para las dos partes involucradas: Mandante y Mandatario. Veamos entonces algunas de los derechos y del Mandante:

Son obligaciones del mandante (poderdante):

  • El mandante debe cooperar con el mandatario de manera de ayudar al cumplimiento del mandato
  • Debe adelantar al mandatario las sumas que requiera para poder cumplir con el mandato y debe rembolsar los gastos en que el mandatario haya incurrido en cumplimiento del mandato
  • Debe descargar al mandatario de la responsabilidad personal por las obligaciones asumidas en cumplimiento del mandato, salvo cuando el mandatario haya excedido los límites de su mandato
  • Debe indemnizar al mandatario por los daños que haya sufrido en cumplimiento del mandato
  • Si se acordó una remuneración, debe pagarla aun cuando el negocio no haya sido exitoso, siempre que el mandatario no haya cometido ninguna falta. Cae aclarar que el mandato se presume gratuito a menos que se trate de un mandato dado a un profesional (contable, abogado, notario, etc.)

Importantes efectos se producen también con relación a los terceros que contraten con el Mandatario, quien a su vez actúa en nuestro nombre. Así, los actos que cumple el Mandatario en representación del Mandante serán reputados como hechos por el Mandante en persona y por ello, el Mandante habrá contraído personalmente las obligaciones que el mandatario contrajo en su nombre, siempre que el Mandatario haya actuado dentro de los límites de su mandato. En principio, si el Mandatario se excedió en dichos límites, el Mandante no será responsable de dichas obligaciones, salvo ratificación de su parte.

La presente columna es hecha a título general e informativo, sin otra pretensión que la de ilustrar al lector sobre los  aspectos notariales vinculados  al  diario vivir de una persona en la provincia de Quebec. Queda el lector invitado a buscar las respuestas concretas a sus necesidades notariales con el consejo de su profesional de confianza. 

Por cualquier duda pueden llamar al teléfono 514-513-9788, o escribir a rber@montreal-notaire.com o a través de la GuíaNM.