domingo, 8 de febrero de 2015

Explora tu capacidad sinestésica

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Sinestesia ADN

Foto: YouTube – Ted-Ed

Un tema que despierta mi pasión por entender a los seres humanos, es estudiar cómo percibimos el entorno para crear nuestro propio mundo. Así tengamos un hermano gemelo, jamás percibiremos el cosmos de igual forma. Gracias a la percepción, cada individuo puede recibir la misma información y procesarla de diversas maneras, abriendo la puerta de la creatividad para poder innovar y evolucionar en cada aspecto de la vida.

La percepción es un sistema cognitivo profundo.  Entre sus diversos campos de investigación, tenemos la percepción a través de los cinco sentidos (visual, auditivo, olfativo, gustativo y táctil). A su vez, podemos hablar de la percepción espacial, térmica, del tiempo y la forma. Así como de la percepción sinestésica, que consiste en la capacidad que tienen algunas personas de fusionar varios tipos de sensaciones provenientes de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Por ejemplo: un sinestésico puede oír colores, sentir sabores cuando toca un objeto, o darle formas y colores a ese mismo objeto. Los sentidos se mezclan y se perciben sus combinaciones, transformando la percepción de la información que se transmite normalmente a través de cada sentido por separado.

Todos  somos sinestésicos en mayor o menor grado

La sinestesia se debe a una activación cruzada de las áreas adyacentes del cerebro que procesan diferentes tipos de informaciones sensoriales. Hasta hace poco, se creía que sólo algunas personas podían ser sinestésicas. Sin embargo, diversos estudios han revelado que todos nacemos sinestésicos.   

La psicóloga Daphne Maurer, de la Universidad McMaster en Ontario- Canadá junto a su marido el escritor Charles Mauren, fueron los pioneros en plantear esta teoría en su libro “El mundo del recién nacido”. Ellos explican que en los primeros meses de vida del bebé los sentidos se encuentran fusionados, pues aún no se desarrollan los sentidos por separados. Es por ello que los bebés tienden a tener experiencia ‘psicodélicas’ y responden a los estímulos de manera similar cuando se les canta una canción o ven una luz brillante. Ellos lo sienten todo, porque su cerebro está en desarrollo y éste, se tarda en realizar la poda de las conexiones sinápticas entre los 7 y 9 los años de edad, que es cuando los sentidos se empiezan a desarrollar por separado. En ciertas personas, la poda sináptica se da en menor grado, o no se da y los enlaces sensoriales quedan unidos, por lo que la persona será sinestésica de por vida.

Sin embargo, otros estudios dirigidos por Charles Spence, doctor en psicología experimental en la universidad de Oxford, han revelado que la sinestesia puede ser aprendida aunque genéticamente no se padezca. Y es que es lógico, si nacemos con esa capacidad nuestro cerebro puede reconocer y sentir sus fusiones.

Entrenamiento sinestésico: experimentando con nuevas sensaciones

La sinestesia forma parte de nuestra creatividad, nacemos con ella y sólo necesitamos viajar en el tiempo a través de los sentidos para poder “recordarla”. La idea es estimular los cincos sentidos generarando la experiencia de manera natural y no a través de drogas psicodélicas.

Presta atención a los estímulos de tus sueños. Cuando te despiertes escribe lo que soñaste, anota los símbolos y busca en un diccionario de sueños su interpretación. Trata de recordar los elementos, personajes y sensasiones. Por ejemplo: en el sueño abrazaste a una persona… ¿qué sentiste?, ¿a qué te olió?, ¿en qué colores la viste? y ¿cómo sonaba su voz?

Realiza meditaciones dinámicas. Escucha música de género clásico o de ambiente, con sonidos naturales, mantras, o cualquier tipo de música de relajación que te permita hacer un viaje a tu subconsciente. Para ello pinta mandalas, o créalos tu mismo. También puedes utilizar un calidoscopio mientras escuchas la música y haces ejercicios de respiración. Déjate llevar y al terminar anota los colores del sonido, la música de los colores o demás experiencias estimulantes que tu cerebro haya generado.

Crea texturas con sabores.  Es tan simple como volver a ser niños y jugar con la comida. Ejemplo: corta frutas y vegetales con las manos, toca, experimenta lo que sientes, mezclalos y pinta un cuadro en el plato con tu nueva paleta de colores. Luego cómetelo y dále significado al sabor de tus nuevas creaciones.  

Espejo de sensaciones. Uno de los tipos de sinestesia que podemos aprender a desarrollar es sentir el dolor o la alegría de las otras personas. Es ponerse en los zapatos del otro. Prueba viendo una película violenta y presta atención al dolor del personaje. ¿Te duele? Fíjate en cuál parte del cuerpo te duele. También puedes invertir el tipo de género. Ve una película romántica y sé consciente de las emociones que corren por tu cuerpo cuando los protagonistas se besan o hacen el amor.

Viaja con tu mente en cámara lenta. Los humanos  tendemos a vivir más en el pasado o en el futuro que en el momento presente, en vez de lamentarnos, vamos a aprovechar esos divagues nostálgicos de la mente para prestar atención a los sentidos y mezclar de forma consciente sus sensaciones. Por ejemplo, cuando hueles ese perfume que te hace viajar a un recuerdo específico, enfócate en el recuerdo de ese momento y  trata de indagar en su sensación, color, sabor y textura. Mézclalo todo y siéntelo por completo.

Todos estos ejercicios son útiles para realizar conexiones cerebrales que nos estimulen a innovar en los proyectos del presente. ¿Y ustedes cómo evocan la sinestesia en sus vidas?

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Referencias:

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