domingo, 15 de febrero de 2015

El caso Nisman en Argentina: ¿Una particular versión de “suicidio asistido”?

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Foto: Youtube / TN – Entrevista a Alberto Nisman

I.

La obscuridad que reina en Argentina en torno a la muerte del abogado Alberto Nisman, provoca escalofríos.

La tesis que se maneja hasta hoy es la del suicidio; sin embargo, antier, al tiempo que se imputaba a la presidenta Cristina Fernández, por otro lado se daba a conocer que hay “nuevas evidencias” que se están investigando. Esto podría cambiar el curso de los hechos.

Pero -como dice el escritor y periodista Uki Goñi, en un reciente artículo en el The New York Times– si se  pregunta a la gente en Buenos Aires es probable que estén en desacuerdo con respecto a si Nisman se quitó o no la vida; pero en lo que sí coincidirán es que Nisman fue “suicidado”.

Visto de otro ángulo, y no sin cierta ironía, nos preguntamos: ¿Acaso Argentina ha descubierto una particular manera de poner en práctica el “suicidio asistido”.

II.

Antes de continuar, abramos un paréntesis para referirnos a otros dos casos de celebres suicidas argentinos, los cuales hasta hoy rondan también en la oscuridad. Nos referimos a Carlos Duarte y Héctor Febres. ¿Suicidas, suicidados o suicidas asistidos?.

Juan Duarte Ibarguren fue el hermano mayor de uno de los personajes íconos de Argentina, Eva Perón. Durante el tiempo que Evita estuvo en el gobierno -y que en cierto modo ejerció la presidencia, detrás del presidente Juan Domingo Perón-, Juancito, como le llamaban cariñosamente a Juan Duarte, era un hombre poderoso como secretario privado del presidente.

Según dicen llevaba una vida sin freno, con lujos y derroches, de mujer en mujer, al punto que lo llamaban jocosamente jabón Lux: “Nueve de cada diez estrellas lo usan”.

Pero la vida de Juan Duarte cambió abruptamente (como cambio también para Argentina) el día que Evita, con apenas 33 años, murió. Tras su muerte, el presidente Juan Domingo Perón le retiró su apoyo y empezaron a aparecer los trapitos sucios. Se le atribuyó enriquecimiento ilícito, sobre todo, con dineros provenientes de fugitivos nazis que negociaron su entrada al país para refugiarse.

En este contexto de caída libre, el día 9 de abril de 1953 y nueve meses después de la muerte de su hermana, Juan Duarte fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza. A pesar de los aparentes hechos de un suicidio, los adversarios de Perón sospechan que fue él quien lo mandó asesinar.

El caso de Héctor Febres es aún más insólito. Este personaje, oficial de la prefectura Naval de Argentina, sanguinario torturador del régimen de Videla, con un vasto prontuario de crímenes contra la humanidad, había evadido la justicia, aprovechando sus abogados la ceguera de la Dama tapada.

Pero llegó el momento en que Febres se vio en prisión, en una celda en el Tigre, en el Gran Buenos Aires. Justamente el 14 de abril del 2007, día en que era esperado en un tribunal para declarar -a instancias de la jueza Sandra Arroyo Salgado- no llegó a su destino. Fue encontrado muerto en su celda, envenenado con cianuro. El reporte fue de suicidio, pero pocos creen esa versión. Febres era una verdadera bomba a explotar, ya que guardaba en su mente mucha información y sobre todo nombres claves, implicados en los innumerables crímenes cometidos durante el régimen militar.

III.

Ahora bien, y volviendo a los hechos actuales, ¿no les parece que la vida tiene sus ribetes raros?. La fiscal que llevaba el caso de Febres, la mencionada Sandra Arroyo Salgado, es nada menos que la exesposa del actual suicidado Alberto Nisman, con quien tuvo dos hijas.

Curioso también es el hecho que el juez Nisman decidió quitarse la vida precisamente el día que también debía comparecer en el Congreso, para hacer una acusación formal contra la presidenta argentina Cristina Fernández y el canciller Héctor Timerman. La causa era por conspiración con Irán, para encubrir a los autores  del atentado con coche bomba a la  Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido el 18 de julio de 1994 y que tuvo un saldo de 85 muertos y unos 300 heridos. Sobre este hecho están acusados el gobierno de Irán, como planificador, y miembros de Hezbolá como ejecutores materiales del mismo.

No sabremos nunca qué iba a decir exactamente el fiscal Nisman el día que murió; pero adelantó bastante de ello en una entrevista para el canal TN que reproducimos a continuación y que fue puesto en línea el 14 de enero del 2015.

Vemos en esa entrevista -valga la pena remarcar- a un Alberto Nisman vehemente y seguro de lo que iba hacer, que no sería precisamente la de esfumarse de este mundo pocos días después.

IV.

Los puntos de vista de Alberto Nisman sobre el supuesto encubrimiento del gobierno argentino a los autores del atentando al local de AMIA.