martes, 17 de febrero de 2015

Still Alice

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Portada Reflexiones en 35 mm
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Still Alice crítica reseña Alan Abuchaibe NM (2014) Dir. Richard Gletzer y Wash Westmoreland

Al hablar de Still Alice, filme nominado al Óscar 2105 en el rubro de mejor actriz por el magnífico trabajo de Julianne Moore, hay que hablar de varias cosas: el tema de la película, la mencionada nominación, la historia de sus directores y la historia del libro en el que está basada la cinta.

Still Alice narra la historia de Alice, una acomodada y exitosa doctora, profesora de la universidad de Harvard y reconocida autora  experta en lingüística, quien además es madre de tres hijos y esposa. La cinta sigue a Alice en la lucha interna y externa a la que se ve enfrentada luego de ser diagnosticada con una forma hereditaria de temprana enfermedad de Alzheimer a sus 50 años.

Lo primero que hay que decir sobre la cinta es que es una reflexión precisa y objetiva sobre una realidad que en las manos equivocadas puede resultar en un enfoque cursi o manipulador. Este es el mérito y el talón de Aquiles de este filme.

Hablar de tragedias personales en el cine puede resultar en películas azucaradas para pasar el trago amargo de estas realidades, especialmente cuando se trata de enfermedades, tema del que mucho de nosotros preferimos no hablar por el temor de que al invocarlas se hagan realidad. Para bien o para mal, estos padecimientos, y las personas que las sufren, están en todas partes y compartir estas historias en la gran pantalla valida a estos individuos y a las personas a su lado, los hace reales y les dan la voz que muchas veces necesitan. Al echar un vistazo a la lista de nominados a mejor actriz o actor en los Óscar de este año, llama la atención que Jualianne Moore no es la única actriz nominada por su trabajo representando a un individuo que sufre de alguna enfermedad. Todos los nominados este año en la categoría de mejor actor tienen papeles de personas sufriendo graves enfermedades físicas o psicológicas. Eddie Redmayne encarna al físico inglés Stephen Hawkings, quien sufre de esclerosis lateral amiotrófica; Benedict Cumberbatch tiene la responsabilidad de representar a Alan Turing, otro genio inglés del que se sospecha sufría del síndrome de Asperger, elemento que fue incluido en el filme; luego tenemos a Michael Keaton quien en Birdman encarna a la acabada estrella de cine Riggan, quien claramente sufre de ansiedad y depresión; mientras que Bradley Cooper, como el héroe de guerra Chris Kyle se ve enfrentado a lidiar con un severo caso de trastorno por estrés postraumático; finalmente tenemos a Steve Carrel quien en otro papel inspirado en una persona de la vida real tiene el rol del millonario John Du Pont, quien claramente sufre de trastornos sociópatas severos. En el caso de mejor actriz, Marion Cotillard y Reese Whiterspoon tienen papeles de mujeres recuperándose de extensas depresiones, mientras que Rosamund Pike como Amy Dunne, encarna a otro personaje sumido en una intensa sociopatía.

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En el caso específico de Still Alice, el filme se concentra no solo en los síntomas y el avance del Alzheimer, sino que también se enfoca en el entorno familiar, especialmente cuando los personajes descubren que al ser una enfermedad hereditaria, los hijos de Alice podrían enfrentar un diagnóstico similar al de su madre. Julianne Moore logra un equilibrio fantástico en su representación del personaje y la lucha en la que éste se ve envuelto. El personaje está escrito de manera que en lugar de aceptar la realidad con dignidad, lo hace con coraje y valentía, es más un reto que una tragedia. Durante el desarrollo de la historia el personaje lucha hasta el último momento por controlar lo que ocurre, y en conversaciones que Alice mantiene con su esposo John (Alec Baldwin) ambos de enorgullecen del carácter ambicioso y luchador que ha caracterizado a Alice durante toda su vida y con el que enfrenta la enfermedad de la que sufre. Todos los elementos en la vida de Alice se ven alterados, desde su desempeño como profesora hasta sus destrezas como cocinera, pero el personaje transforma esta realidad en un ejercicio de lucha y hasta se convierte en algún punto en una oradora sobre lo que significa vivir con la enfermedad. Alice desarrolla estrategias de memoria y ejercita constantemente su cuerpo y su cerebro, pero la tragedia está en que la enfermedad avanza de manera veloz y que Alice, debido a su profesión, sabe exactamente lo que está ocurriendo.  Pero, como mencionaba al comienzo de esta entrada, esta objetividad con la que es representado el personaje lo hace un poco frío, especialmente en lo que se refiere a su entorno familiar. Esta familia, que vive en un mundo de privilegios típico de la élite blanca norteamericana, está llena de personajes tan prácticos e inteligentes como la misma Alice, quienes tratan de mantener a toda costa sus vidas inalteradas a pesar de la tragedia por la que están pasando, si es que lo ven en absoluto como una tragedia y no más como una circunstancia. El esposo decide seguir su carrera lo que implica mudarse de ciudad y dejar a Alice atrás, mientras que los dos hijos mayores Anna (Kate Bosworth) y Tom (Hunter Parrish), se examinan para saber si llevan o no el gen que les transmitirá la enfermedad mientras siguen sus privilegiadas vidas como una abogada y un estudiante de medicina, respectivamente. El único signo de alguien con corazón en la historia es la hija menor, Lydia (Kristen Stewart), quién se ha revelado en contra de su familia y sus valores clase alta y está persiguiendo una carrera como actriz de teatro independiente en Los Ángeles. Lydia es constantemente juzgada por toda su familia por no seguir una carrera y un estilo de vida apropiado para alguien de su altura, este elemento puede generar cierta antipatía por Alice y sumar aún más desdén sobre el entorno familiar, y al mismo tiempo es el que genera un balance en una dinámica familiar tan estirada.

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Julianne Moore maneja cada sutileza del personaje con una maestría impresionante, no en vano no ha parado de ganar premios desde el año pasado y es la favorita para ganar el Óscar a mejor actriz este año. Al repasar la carrera de Moore, quién con ésta consigue su quinta nominación a los Óscar, resulta sorprendente que no haya ganado una estatuilla antes. Alguna vez leí que probablemente Moore nunca ganaría un Óscar porque su trabajo es tan completo y reconocido que todo el mundo asume que ya ha ganado antes, pero la realidad es que injustamente no ha ganado previamente. Quizás debió haber ganado por su papel de estrella porno en la épica película de Paul Thomas Anderson sobre la industria pornográfica de los años setenta, Boogie Nights (1997), o por su papel como la madre que se revela frente a las convenciones de la posguerra norteamericana en The Hours (2002); quizás debió haber sido nominada por impecables papeles secundarios como la atormentada joven esposa de un millonario que sufre de remordimientos por sus acciones en otra pieza de Anderson, Magnolia (1999), o por el papel de una explosiva joven esposa en una de las obras maestras de Robert Altman, Short Cuts (1993), o incluso por el rol de la mejor amiga del sufrido profesor homosexual en la impecable cinta del diseñador Tom Ford en A Single Man (2009), pero es imperdonable que no haya ganado por su papel de la perfecta ama de casa en los años cincuenta que descubre la homosexualidad de su marido y se enamora de un trabajador afroamericano en la cinta de Todd Haynes, Far from Heaven (2002). En comparación con Still Alice, cualquiera de estos roles está enmarcados en un filme superior, pero si ésta es la cinta que le va dar el Óscar a Moore, pues bienvenido sea, porque ya es hora de que esta actriz pase a la historia como ganadora de un premio de la Academia.

Otro aspecto interesante sobre Still Alice es que está basado en un libro cuya historia haría una buena película. Lisa Genova, autora del libro, llevaba una vida similar a la de Alice en la película, doctora graduada de biopsicología de una reconocida universidad norteamericana quien luego de llevar una súper exitosa carrera en el área de investigación y como profesora en Harvard especializada en neurociencia decide escribir una novela que publica de manera independiente con el título de Still Alice. La novela fue publicada en una página web bajo el concepto de impresión posventa, y al cabo de unos meses se corrió la voz de la calidad de la historia, y finalmente los críticos adoptaron el libro que a su vez fue adquirido por una conocida editorial convirtiéndose en un best seller que se mantuvo en la lista de los libros más vendidos del reconocido diario The New York Times por más de 40 semanas y que, luego de vender los derechos, ha sido adaptada al teatro y al cine. Si Julianne Moore gana el Óscar este año, la historia de Lisa Genova será la de éxito absoluto.

Interesante también es la historia de los directores de la cinta, Richard Glatzer y Wash Westmoreland. Este matrimonio ha trabajado de manera estable en Hollywood por la mayor parte de sus carreras profesionales mayormente en televisión, pero en 2001 deciden trabajar juntos como directores de cine y llevan a cabo su primer ejercicio como dúo detrás de las cámaras, con el drama ambientado en el mundo de la pornografía homosexual, The Fluffer. El filme resultó un éxito relativo llegando a participar en festivales como Berlín y Toronto. La pareja siguió produciendo filmes independientes que han generado respeto pero que no han sido necesariamente grandes éxitos de taquilla como Quinceañera (2006), Pedro (2008) y quizás la cinta que ha recibido la más fría recepción de todos sus trabajos, The Last Robin Hood (2013). Still Alice se convierte en su quinta colaboración y muchos la consideran de alguna manera un filme autobiográfico ya que Glatzer sufre de esclerosis lateral amiotrófica, sí, la misma enfermedad que afecta a Stephen Hawkins, pero al igual que Hawkins y que Alice en la historia, el director ha decidido continuar con su vida y carrera, y al parecer la apuesta ha pagado: quizás Still Alice se convierta en tan solo el primer filme nominado a un Óscar dirigido por Gletzer y su esposo Westmoreland.

Ya sea la historia de Lisa Genova, la historia de la pareja de directores, la historia de la carrera de Julianne Moore, o la historia que presenta el filme, Still Alice es una obra que está rodeada de un aura de trabajo duro y del principio de creer en uno mismo y luchar hasta el final, una serie de buenos ejemplos de lo significa vivir siempre escogiendo el seguir adelante.