domingo, 22 de febrero de 2015

Premios Óscar 2015: Ochenta y siete años causando polémicas

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Portada Reflexiones en 35 mm
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Foto: Facebook / The Academy

Este año se celebran 87 años desde que por primera vez los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas se reunieran en el Hollywood Roosevelt Hotel, en Los Ángeles, en una noche de mayo de 1929, para entregar las primeras estatuillas en lo que se ha conocido desde entonces como los Premios de la Academia, o simplemente los Óscar.

Habría que preguntarse cómo una actividad en teoría tan superficial y particular de una industria y un país específico ha continuado con absoluto éxito mundial por 87 años. La popularidad de los Óscar (en el 2013 el nombre de los premios fue oficialmente cambiado de los Premios de la Academia a su designación popular), ha probado ser a prueba de tiempo. Los premios no solamente han sobrevivido los cambios sociales, tecnológicos y económicos del siglo XX y lo que va del siglo XXI, sino que también se han mantenido a pesar de increíbles cambios en la industria a la que representan. Desde la transición del cine mudo y la llegada del color, hasta la caída del sistema de los grandes estudios, pasando por la llegada de la televisión y el internet, los Óscar han volado sobre todo estos obstáculos y siguen siendo el show de televisión más visto y seguido en los Estados Unidos después del Super Bowl, y uno de los programas televisados por más países en el mundo. Quizás las Olimpiadas son el único otro evento que podría igualar a los Óscar, pero a diferencia de las Olimpíadas -que se celebran cada cinco años-, los Óscar se celebran anualmente. Como quiera que se vea es un fenómeno único en nuestra cultura popular.

A finales de los años veinte del siglo pasado, el cine, fenómeno que había comenzado veinte años antes como una novedad tecnológica de baja categoría usada para entretener a masas en ferias, había alcanzado el estatus de industria, produciendo inmensas cantidades de dinero y, quizás aún más importante, impactando la cultura popular de manera poco vista en la historia. Durante la segunda década del Siglo XX se establecieron varios elementos que definirían a la industria hasta nuestros días: los Estados Unidos se convierten en el primordial productor de cine del mundo, desplazando a Europa; nacen los grandes estudios, se establece a Los Ángeles como la base de la industria debido a su cálido clima durante todo el año y a la diversidad de locaciones que ofrece, y nace el concepto de la estrella de cine. Frente a este fenómeno se toma la iniciativa de crear una institución que sirviera para poner orden y mediar en temas específicos de la industria, especialmente en cuanto a las relaciones entre los empleados y sus patrones. Hasta ese momento no existían estándares en la industria y cada batalla era peleada una por una. A fines de los años veinte habían pocas cosas definidas oficialmente, siendo la más importante que existían cinco ramas en la industria: productores, actores, directores, escritores y técnicos, y al final todos ellos eran contratados por los estudios.

MGM-1940Fue precisamente la cabeza de un estudio el que tuvo la iniciativa de “civilizar” la industria. Alrededor de 1927, Louis B. Mayer, pionero del cine y fundador de la Metro-Goldwin-Mayer (MGM), empezó a organizar a líderes de las cinco ramas de la industria para lograr fundar una institución que regulase el cine. El resultado fue la fundación de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. La idea de unos premios vino poco después. Existen varias teorías de por qué los Óscar fueron creados. Unos dicen que la idea era dar categoría y exposición al cine y a sus estrellas, en otras palabras, fue una estrategia de promoción para el cine, mientras que otras teorías dicen que los premios fueron creados para satisfacer el ego de los miembros de la industria, que se premiaban entre sí. Cualquiera que haya sido la razón, la idea funcionó, tanto para darle exposición al cine, como para satisfacer los egos de sus miembros, y acá estamos hablando del tema, ochenta y siete años más tarde.

Este año el ojo crítico, que usualmente está evaluando las películas, está también puesto en la Academia, pero antes de entrar en detalles de lo que ha pasado este año me permito compartir algunos detalles sobre los Óscar para entender la magnitud y el alcance de los premios. El número de personas que ven los premios en vivo en la televisión en los Estados Unidos se estima en más de 40 millones. Los números a nivel mundial no son claros, pero se estima que pueden estar entre los 300 y 600 millones de personas. Cualquiera que fuese el caso son números nada despreciables. Los miembros de la Academia, quienes son los que votan por cuáles películas son nominadas y cuáles ganan, suman alrededor de más de 6 mil individuos de los que, según un estudio realizado y publicado por Los Angeles Times en el 2012, se estima que 94% son blancos y 77% son hombres, y tienen un promedio de edad de 66 años. Para ser miembro de la Academia hay que ser invitado por la organización. Una película ganadora puede sumar más de 12 millones de dólares en taquilla e inmediatamente se convierte en un clásico con el subtítulo “ganadora del Óscar como…”. El mismo principio aplica para los ganadores en las cuatro categorías que premian a actores.

Como mencioné anteriormente, los Óscar han sobrevivido décadas de cambios, pero no siempre han salido ilesos al momento de enfrentar la realidad. Quizás sea porque pocos medios artísticos resultan en un retrato de la contemporaneidad tan reales e inmediatos como el cine, la razón por la que los medios y el público en general a veces se sienten traicionado al ver cuáles películas terminan siendo nominadas y ganadoras en los Óscar y cuáles han sido rechazadas. Este año es uno de esos años en los que en lugar de celebrar a la Academia por su sabia elección, el público y la prensa no han hecho sino reprochar los resultados, y esto debido, una vez más, a que la realidad del mundo no coincide con la realidad ofrecida por las películas nominadas este año. En un momento en el que los Estados Unidos atraviesa una crisis de identidad y un ola de neorracismo, este año la disputa se ha centrado en cómo la Academia obvió Selma, película que registra las acciones tomadas por Martin Luther King, Jr. y sus seguidores en el pueblo de Selma, Alabama, para procurar el derecho al voto de la población de color y las repercusiones sociales y legislativas que ocasionaron estas protestas en la década de los sesenta; y cómo la Academia dio espacio a American Sniper, película que narra la vida de un héroe de la Guerra de Iraq, y que ha sido acusada de glorificar la violencia blanca. Otro elemento que se suma a esta discusión ha sido quiénes son los directores de ambas películas. En el caso de Selma, la directora es Ava DuVernay, mujer estadounidense de descendencia afroamericana con un discurso político cargado que ha trabajado con pocos recursos para llevar esta historia a la pantalla, y luego tenemos a Clint Eastwood, leyenda del cine como actor y director y que en teoría representa a los miembros de la Academia, blanco, masculino y de edad madura. Después de haber visto ambos filmes es mi impresión que, en primer lugar, ninguna de las dos películas es excelente, Selma es un filme que transmite la pasión de las personas involucradas, pero que deja ver la falta de recursos económicos detrás del filme, mientras que American Sniper es rica a nivel de recursos pero torpe a nivel de producción, la dirección de fotografía es poco sofisticada y se nota un trabajo desinteresado departe del director. Un ejemplo es una escena crucial del filme que involucra un bebé recién nacido donde se ve claramente que el bebé es de mentira.

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Acusar a la Academia de racista y misógina resulta injusto. La Academia no es un ente único sino, como mencioné antes, tiene más de 6 mil miembros, son individuos, y por lo tanto no todos piensan igual. Desafortunadamente los resultados no van a satisfacer a todo el mundo y el hecho que una película sea importante no la hace la mejor película a los ojos de los miembros de la Academia. El conflicto llegó a su punto máximo cuando a principios de la semana pasada la presidenta de la Academia se pronunció al respecto apuntando los esfuerzos que la organización ha estado haciendo en los últimos años por hacer a la Academia más plural y recordando que Selma fue nominada a mejor película y, cabe destacar, que la presidenta de la Academia es obviamente mujer y de ascendencia afroamericana, no tan mal para una institución acusada de racista y misógina.

Mejores películas animadas 2015 Alan Abuchaibe Blogs NMA pesar de que el debate se ha centrado en Selma vs American Sniper, otras exclusiones de películas favoritas de la crítica y el público han causado malestar. Jennifer Aniston pudo haber logrado su primera nominación al Óscar como mejor actriz por su parte en el filme Cake, pero no entró en la categoría. También se esperaban nominaciones para la canadiense Mommy, que no pasó ni siquiera a ser preseleccionada en la categoría de mejor película extranjera. En la categoría de mejor película animada este año la competencia ha sido de las más rudas desde la creación de este premio en el 2001: 20 películas fueron inscritas y cinco fueron nominadas, pero The Lego Movie quedó por fuera, causando malestar en la industria y en el público en general debido a que la película ha sido súper popular, siendo el cuarto filme que más dinero recaudó en taquilla en el 2014. En este caso en particular cabe considerar la calidad de las películas que sí fueron nominadas y que la rama de la Academia que vota por las películas animadas está conformada por animadores que tienden a favorecer ejercicios más artísticos que The Lego Movie, como es el caso de las nominadas The Tale of Princess Kaguya, The Boxtrolls, Big Hero 6, How to Train your Dragon 2 y Song of the Sea.

Si bien Mommy quedó por fuera, este año Canadá está representada en los Óscar en otras categorías, y todas son casualmente en el área de animación. La directora Torill Kove logra su tercera nominación en la categoría de mejor corto animado por su trabajo en el corto Me and My Moulton. Kove ya ganó un Óscar en esta categoría en 2007 con el filme The Danish Poet. El trabajo de Kove ha sido financiado por el National Film Board of Canada, institución que con esta nominación acumula 73 nominaciones a los Óscar desde su fundación en 1939, solo 10 años después de la fundación de la Academia. El quebequense Dean DeBloise está nominado por la dirección de How to Train your Dragon 2, mientras que Graham Annable, nativo Sault Ste. Marie, recibe el mismo honor por su trabajo como codirector de la encantadora película animada en stop-motion The Boxtrolls.

Nadie habla de los méritos de los miembros de la Academia al reconocer este año el trabajo de varios artistas que por primera vez reciben merecida atención, por ejemplo, el director norteamericano Wes Anderson, cuyo trabajo como director ha creado un lenguaje visual único e historias hermosas desde mediados de los noventa. Obtuvo su primera nominación a mejor director por su trabajo en la excéntrica, inteligente y visualmente impactante The Grand Budapest Hotel, cinta que en total lidera las nominaciones a los Óscar con nueve en total. La carrera por mejor actor es una de las que hay que seguir de cerca, el ultra popular actor inglés Benedict Cumberbatch compite con el ídolo de los noventa Michael Keaton, el primero por representar al genio Alan Turing en la ocho veces nominada The Imitation Game, y Keaton por su trabajo como el acabado actor Riggan en la también nueve veces nominada Birdman. El director de este último filme representa en grande a Latinoamérica, Alejandro González Iñárritu, pues tiene tres nominaciones, como productor, director y escritor de Birdman. Iñárritu ya fue nominado por su trabajo como director y productor en 2007 por el filme Babel. Si Cumberbatch gana se convertiría en el segundo actor que gana representando a un hombre homosexual de la vida real, siendo el primero Sean Penn por su trabajo como Harvey Milk en el film Milk (2008). Si Iñárritu llegase a ganar se convertiría en el segundo mexicano en ganar mejor director de manera consecutiva después del triunfo de Alfonso Cuarón el año pasado con Gravity.

Birdman

Julianne Moore logra su quinta nominación a un Óscar por su trabajo como una mujer de mediana edad que debe enfrentar el hecho de sufrir de Alzheimer en la cinta Still Alice. Moore es la favorita en la categoría de mejor actriz y muchos piensan que luego de no haber ganado nunca, es hora de reconocer de una vez por todas con una estatuilla el trabajo de esta actriz. En la categoría de actriz de reparto la favorita es sin duda otra veterana de Hollywood, Patricia Arquette, quién ofrece uno de los papeles más complejos y humanos que hemos visto este año como la madre en el filme épico sobre la evolución de una familia clase media de los Estados Unidos en un período de 12 años, Boyhood. Este último filme es el favorito este año para ganar mejor película, pero más allá de las predicciones, el reconocimiento a esta cinta es también un homenaje a uno de los grandes directores contemporáneos de Hollywood, Richard Linklater, uno de los grandes entendidos de las relaciones humanas, quién desde mediados de los noventa ha entregado clásicos de la talla de su trilogía Before (Before Sunrise en 2005, Before Sunset en 2004 y Before Midnight en 2013), comedias como Dazed and Confused (1993) y School of Rock (2003), mientras que ha explorado la animación y la filosofía en cintas como Waking Life (2001) y A Scanner Darkly (2006). Si llegase a ganar como mejor director, sería sin duda un Óscar bien merecido.

The Grand Budapest HotelEn cuanto a mis nominaciones favoritas no puedo dejar de mencionar un excelente grupo de nominados para mejor partitura, el maravilloso Alexander Desplat tiene dos nominaciones por su trabajo en los filmes The Imitation Game y The Grand Budapest Hotel; el reverenciado Hans Zimmer está nominado por su trabajo en la decepcionante Interstellar; mientras que los otros dos lugares los toman Gary Yherson por la música en la impecable Mr. Turnner y Jóhann Jóhannsson por su deliciosa composición para The Theory of Everything. Finalmente, me encantaría ver a la colaboradora de Stanley Kubrick, Milena Canonero, a la musa de Tim Burton y Rob Marshall, Colleen Atwood, al colaborador de P.T. Anderson, Mark Bridges, o a la reina de la recreación de la historia de la moda inglesa, Jacqueline Durran, ganar óscares por sus trabajos en diseño de vestuario en, respectivamente, The Grand Budapest Hotel, Into the Woods, Inherent Vice y Mr. Turner.

Lleno de polémica y de buenas noticias, este año es imperdible sintonizar los Óscar el 22 de febrero. Tengamos en cuenta que mientras el cine siga imitando y fascinando al mundo, las estatuillas doradas seguirán dando de qué hablar.

Twitter: @alanabumi