miércoles, 25 de febrero de 2015

Mujer canadiense de 23 años dejó el país para sumarse al Estado Islámico en Siria

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mujer canadiense reclutada por el Estado Islámico

Foto: Captura de pantalla / CBC

Una joven de 23 años de edad dejó su casa, en Canadá, para sumarse a las filas del Estado Islámico. Su familia asegura que “perderla” ha sido lo más fuerte que ha tenido que vivir y que hubiera deseado que el Servicio de Inteligencia Canadiense (CSIS, por sus siglas en inglés), hubiese hecho más por retenerla en el país.

La información fue publicada este miércoles por CBC. La identidad de la joven no ha sido revelada.

Según lo que se conoce hasta ahora la joven viajó a Siria el verano pasado, luego de radicalizarse. Es parte de ese grupo, – “pequeño pero considerable”– de canadienses que han dejado el país para sumarse a actividades de grupos terroristas en el extranjero.

La hermana de la joven aseveró que ésta estudió el Islam y el Corán en un curso en línea, dictado por una mujer radicada en Edmonton, Alberta.

El servicio de inteligencia canadiense no comentó sobre el caso de esta joven. Sin embargo, aseveró en un comunicado que “el terrorismo, incluyendo la radicalización de canadienses, sigue siendo la amenaza más prominente para los intereses del país y para nuestra seguridad nacional”.

Sus familiares insisten en que la joven fue reclutada a través del curso en línea y que la misma mujer le habría dicho cómo llegar hasta Raqqa, una ciudad controlada por el EI.

De acuerdo con el reporte de CBC, lograron confirmar la identidad de la mujer que dicta el curso a través de Internet, quien habría sido expulsada de una mezquita en Edmonton, luego de que intentara reclutar personas. Sin embargo, la mujer aún no ha sido acusada por su conexión en este caso.

La joven canadiense ha aseverado a sus familiares que no regresará y que Siria es el país donde morirá.

Algunas señales le fueron indicando a sus allegados que algo estaba cambiando en ella: se separó de su círculo familiar y de amigos, comenzó a usar un niqab y se limitó a estar en su cuarto, con su computadora. Además, dejó el college y se dedicó a estudiar, a tiempo completo, el Islam, a través del mencionado curso en línea.

Los familiares creen que la mujer de Edmonton pagó el boleto de avión para que la joven llegara a Siria.

Hasta ahora el medio de comunicación canadiense no ha podido comprobar por otra vía los detalles de la radicalización de esta joven, pero sí logró corroborar que fue a Edmonton, luego a Toronto. Voló a Barcelona y de allí a Turquía, donde cruzó la frontera hacia Siria.

Los cercanos a la joven aseveran que la inteligencia canadiense ha seguido los pasos de la mujer durante los últimos dos años y lamentan que no hubiesen hecho más para evitar que dejara Canadá.

A finales del mes pasado el gobierno conservador presentó un proyecto de ley que dará más poderes a los servicios de inteligencia para combatir el terrorismo. El proyecto es rechazado por la oposición oficial y por los otros partidos en el Parlamento, sin embargo, ya se encuentra en segunda discusión en la  Cámara de los Comunes.

Para los familiares de esta canadiense el gobierno está concentrado en rastrear a hombres yihadistas, sin pensar mucho en que mujeres también están siendo reclutadas.

Su hermana teme que la joven nunca regrese a su país por temor a enfrentar una condena en prisión. Su pasaporte, dijeron sus familiares, fue revocado.