domingo, 8 de marzo de 2015

Monsieur Foglia se jubila

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Entre Fronteras Portada
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Pierre Foglia articulista de humor

Foto: Video telequebecTV

Me he enterado que Monsieur Pierre Foglia se jubila de su oficio de periodista, o mejor dicho de articulista, después de más de 30 años de trabajar en el periódico montrealés La Presse; y otros 10 años en distintos medios del interior de la provincia de Quebec.

La noticia la he leído en otros periódicos distintos a La Presse. Aquí lo he buscado -al menos hasta el momento de redactar esta nota- y no he encontrado ninguna referencia oficial u oficiosa del medio. Tal vez porque no se hacen a la idea de perder a una de sus más prestigiosas plumas.

Pero el mismo Foglia lo anunció el pasado 28 de febrero, en su último post. Dijo así: Je suis à la retraite…  voilà, c’est dit; añadiendo una dosis de su estilo, a veces áspero: ¡Basta, no me importunen! (Arrêtez de m’achaler avec ça).

Foglia se manifestó contrario hacer una nota de adiós. Dijo que éstas suelen ser ridículas; y, además, porque no es un adiós definitivo. Deducimos que de vez en cuando tendremos algunos escritos de su parte.

A este punto debo decir que Pierre Foglia no tiene idea quién soy. No me conoce. Tal vez ahora sí, si acaso alguien le lleve el chisme que un periodista latino -un tal Víctor Hugo para más señas- está hablando de su persona como si fuera su pana (su amigo).  Pero esto es lo que pasa con las figuras públicas; uno cree conocerlas, aunque ellas no tengan idea de nuestra existencia. Me sucedió hace poco, con otro personaje local, Marc Labrèche, el conocido comediante de la televisión quebequense. Coincidimos en el Montréal-Trudeau, vaciando nuestros enseres personales en la revisión para tomar un vuelo a Europa. Sólo que esta vez, Marc, pretendió conocerme primero, porque apenas lo miré me saludó con su amplia sonrisa, batiendo la cabeza hacia abajo; y mucho antes que yo codeara a mi esposa, diciéndole: ¡Mira…mira!, allí está Labrèche.

Llegué a los escritos de Foglia por instancia de mi gran amigo François, con quien con cierta frecuencia hacemos intercambio del francés al español y viceversa. Me lo recomendó, con mucha reserva, porque Monsieur Foglia no es precisamente un autor que se sugeriría a un estudiante de francés, que aún hoy, se “casse les dents” ante los retos de la lengua de Molière

Diremos también que Foglia bien podría estar en la lista de los puristas del francés, pero como un rebelde. Construye enrevesadas frases de su propio cuño; desliza algunos vocablos en lengua extranjera, como el pegajoso Anyway; o de repente surge con una frase o vocablo antiguo, que no por su desuso deja de existir, pero que puede engañar hasta los propios profes de la materia.

Los escritos de Foglia también podrían ser objeto de cierto desconcierto entre los ex de las usinas de las escuelas de francés, las que por las urgencias del caso, salen con un francés de sobrevivencia y evidentemente básico.

Pero con Foglia no solamente encontramos la oportunidad de aprender nuevas y complejas palabras, que nos obliga a consultar corrientemente Le Petit Robert, el verdadero, el grandote; también a comprender la magnificencia de la lengua francesa, más amigable de lo que nos parece. Sin embargo, no les garantizo que vayan a encontrar en él, lo que se dice del francés: que es el idioma del amor. Aunque, tal vez sí, pero con mucho déficit de romanticismos, más accidentado, más turbulento y apasionado, acaso como es el verdadero amor.

En mi experiencia, y pese a mis evidentes limitaciones de la lengua francesa, tengo con este autor una gran simpatía y adicción a su producción. Diría que es un gusto navegar en esas complejas aguas revueltas, que pueden parecer las crónicas de Foglia. Un estilo, como ya lo dijimos, artificioso para construir frases, que pueden resultar complejas; con gran desapego a las formalidades de la redacción periodística; irreverente y franco; y sobre todo construido con un delicado toque satírico. De hecho La Presse lo presenta como un escritor de “humor”.

Sobre el humor debemos recordar (Charlie Hebdo, por ejemplo) que en estos días, es un asunto muy serio.

Para finalizar, amigos inmigrantes como yo, aprendices del francés, si tienen ganas de “se casser la tête”, es decir romperse la cabeza, vayan donde el amigo Foglia y consulten sus numerosos artículos aquí. Y si quieren saber algo más del personaje recurran a Wikipedia aquí.