miércoles, 11 de marzo de 2015

Primer ministro canadiense: “el niqab pertenece a una cultura que es antimujer”

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Stephen Harper Niqab uso Canadá

Foto: Captura de pantalla

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, recalcó este martes su aversión hacia los velos que cubren los rostros de las mujeres musulmanas, aseverando que estos son el producto de una cultura que es “antimujer”.

Harper escaló su retórica en contra del niqab en un escenario en el que el líder de los liberales -y principal contrincante para las futuras elecciones federales- Justin Trudeau lo acusó (y a su gabinete) de generar prejuicios en contra de los musulmanes.

Trudeau acusó al ministro de Inmigración, Chris Alexander, de haber dicho que el hijab (que sólo cubre la cabeza) es una perversión de los valores canadienses, mientras aseveró que el parlamentario por Nuevo Brunswick, John Williamson, se había referido a personas describiéndolas como “blanquitas” (whities) y “marrones” (brown people).

El primer ministro ignoró las acusaciones de Trudeau y reiteró su afirmación del mes pasado asegurando que es “ofensivo” que algunas mujeres tengan que tapar su rostro completo -excepto los ojos- con un niqab mientras son juramentados como ciudadanos canadienses.

Según Harper, Trudeau “parece no comprender por qué caso todos los canadienses se oponen al uso de velos que tapan los rostros en las ceremonias de juramentación de ciudadanía”.

Es muy fácil de comprender. Por qué los canadienses aprobarían una práctica que no es transparente y abierta y, francamente, pertenece a una cultura que es antimujer, contraria a nuestros propios valores”, agregó el primer ministro.

Para Trudeau la respuesta de Harper “muestra que los conservadores están reforzando la política del miedo”.

Charlie Angus, parlamentario por el NPD, aseveró que Harper está caracterizando “una religión completa” como “antimujer”.

“Si fuera una mujer musulmana canadiense, estaría muy preocupada por hacia dónde va el primer ministro con esta retórica”, dijo.

Trudeau ha venido insistiendo en que el gobierno de Stephen Harper está empleado la misma retórica que llevó a Canadá a implementar políticas vergonzosas en el pasado, como la de none is too many, aplicada a la inmigración de judíos en la década de los treinta y los cuarenta.

Para el líder liberal los canadienses son libres de pensar que el niqab es un “símbolo de opresión”, pero “usar el poder del Estado para hacer que las mujeres musulmanas renuncien a éste genera el mismo impulso represivo”.

“Es un chiste cruel decir que se están liberando a la gente de la opresión dictando leyes que dicen qué y qué no pueden vestir”, concluyó.