domingo, 15 de marzo de 2015

Canadá y diversidad cultural: 10 años de experiencia

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Diversidad cultural en Canadá

Foto: Pablo A- Ortiz / Grupo NM

Este 15 de marzo cumplimos 10 años de haber arribado a esta gran nación, Canadá, país como muy pocos, donde convive una diversidad cultural increíble. 

Muchos logramos convertimos en canadienses pero seguimos manteniendo nuestras raíces de origen latinoamericano, árabe, europeo, asiático, australiano, en fin, de cualquier parte del globo terráqueo. De cualquiera.

Resulta interesante ver que esa diversidad ocurre en cualquier ciudad, sin importar su tamaño. La diversidad es tan rica como compleja.

Por supuesto que lo diverso trae consigo diferencias que, en algunos momentos, llegan a generar situaciones incómodas, por calificarlas de alguna manera, sobre todo cuando se trata de convivir en sociedad con elementos de tipo religioso. 

En días recientes hemos visto la discusión que, incluso en el Parlamento federal, se ha presentado por el uso de la niqab al momento de realizar trámites oficiales con el gobierno. Discutir sobre este tema requeriría mucho más espacio y no es la intención de este artículo.

Por principio soy respetuoso de toda cultura o religión, pero igualmente creo que la libertad y tolerancia a éstas no pueden estar por encima de los principios de convivencia en cualquier sociedad, en este caso aquel según el cual deben respetarse los valores de igualdad de género por los cuales las mujeres en nuestro mundo occidental han luchado por décadas. 

Canadá nos ha acogido como hijos desde hace años y somos eso, diversidad, incluyendo a los nativos. Por ello en la discusión citada, antes de defender el derecho a ejercer nuestra libertad de culto, estoy claro en la responsabilidad que debemos tener para con los demás en el cumplimiento de las reglas que aceptamos cuando decidimos ser canadienses. 

Me viene a la mente la conferencia de hace unos 25 años con un joven sacerdote católico, hablando a estudiantes sobre el tema de la libertad religiosa, sobre el libre albedrío que Dios otorga. Les dijo: “Libertad sin responsabilidad no es libertad, pero responsabilidad sin libertad no es ejercer responsabilidad”.

Estos han sido 10 años de gran aprendizaje. De tolerancia y aceptación, de ejercer derechos y cumplir deberes. Logramos convertirnos en ciudadanos sin dejar de lado, de reconocer y recordar, de dónde venimos y por qué llegamos a Canadá. 

Una de esas lecciones es que, como nuevos canadienses, tenemos la libertad de ejercer nuestros derechos, sin embargo, no debemos olvidar la responsabilidad que ella nos otorga.

Twitter: @JosueIRamirez.