martes, 17 de marzo de 2015

Cinderella

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Portada Reflexiones en 35 mm
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Cinderella-Critica

(2015) Dir. Kenneth Branagh.

En un refrescante esfuerzo de narrar una vez más la clásica historia de Cenicienta, Disney ha logrado algo que no se había hecho en mucho tiempo, rendir homenaje a un clásico sin tomar la arrogante actitud de cambiarlo o modernizarlo, sino más bien respetando la pureza de la historia.

Cinderella es solo parte de una avalancha de películas que Disney va a estrenar este año. Este derroche de producciones incluye, dos películas de Pixar (Inside Out, The Good Dinosaur), dos de  Marvel (Avengers Age of Ultron, Ant Man), la súper secreta Tomorrowland, la esperada nueva entrega de Star Wars,  y esta versión de Cenicienta. Este esfuerzo muy probablemente convertirá a Disney en el estudio con mayores ganancias en el 2015. Cabe preguntarse ¿en qué momento Disney se ha vuelto a convertir en el estudio más importante de películas familiares?

Parece mentira, pero después de ser el estudio más importante de películas familiares por casi 30 años, desde los sesenta hasta finales de los ochenta, Disney se encontró en los noventa y los dos mil produciendo películas dedicadas casi exclusivamente a niños pequeños, siendo algunos ejemplos The Santa Clause (1994) y sus secuelas, Inspector Gadget (1999) y los vehículos para Lindsay Lohan, The Parent Trap (1998) y Freaky Friday (2003), éstos dos últimos filmes remakes de clásicos de Disney; el primero, originalmente protagonizado por Hayley Mills, y el segundo por Jodie Foster.

De todas estas películas quizás la más exitosa al verlo en perspectiva es The Princess Diaries (2001) que lanzara la carrera de Anne Hathaway, pero que igual estaba diseñada para un público muy joven. También durante este período Disney empieza a experimentar con el concepto de llevar a la gran pantalla versiones de carne y hueso de sus clásicos animados, siendo el primer experimento 101 Dalmatians (1996), protagonizado por Glenn Close como la famosa villana Cruella de Vil. El filme resultó un éxito, pero Disney, en lugar de seguir la tendencia, prefirió realizar una secuela. Disney también echa mano en estos años a un ejercicio que le abriría finalmente las puertas de las nuevas tendencias universales a lo que películas familiares se refería. El filme que marcaría la diferencia fue Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl (2003), basado en una de las clásicas atracciones de los parques temáticos de Disney. Esta película es la primera en la que Disney logra un pedazo del recién nacido mercado denominado películas para jóvenes adultos, y así pasa de producir películas para niños a producir películas para adolescentes. Este fenómeno había comenzado en 2001 con las primeras entregas de las adaptaciones a la gran pantalla de dos series de libros de aventuras para adolescentes, The Lord of the Rings y Harry Potter. Ambas series atraerían al cine olas de jóvenes adultos y adultos que habían sido obviados por décadas en lo que a cine se refiere. Esos títulos junto a la serie de Piratas del Caribe, protagonizada por Johnny Depp, acapararían las pantallas, millones de dólares por los próximos 10 años y serían solo el primer paso de una tendencia que se mantiene hasta hoy en día.

Esta tendencia se ha convertido en un subgénero cuyo producto ha pasado en los últimos 20 años de estar enfocado en la magia a estar enfocado en el apocalipsis, con series más recientes como The Hunger Games y Divergent, pero antes de que esto pasara Hollywood intentó seguir la magia y la aventura hasta las últimas consecuencias. En el caso concreto de Disney, el estudio se aventuró a realizar una adaptación de la serie literaria de Las Crónicas de Narnia que no fue recibida muy bien por el público. Con más éxito fue recibida la serie de National Treasure protagonizada por Nicolas Cage, pero para fines de la primera década del Siglo XXI las ideas y los libros sobre magia estaban bastante agotados, mientras que el mercado de jóvenes adultos no hacía sino crecer.

La estrategia de los estudios fue recurrir a otro aspecto de la magia que reflejaba quizás aún más claramente lo que significa ser adolescente: los seres supernaturales. El resultado es una segunda ola de películas para jóvenes protagonizadas por vampiros y hombres lobo siendo la más emblemática Twilight (2008) y sus secuelas. Disney no hace ningún aporte a esta segunda ola de películas. Al parecer los vampiros no encajan muy bien en el mundo de Disney, pero mientras los vampiros chupaban los bolsillos de toda una generación otro fenómeno ocurría en Hollywood: alguien tuvo la genial idea de adaptar la clásica historia de La Caperucita Roja a esta tendencia visual y de contenido, incluyendo hombres lobo, el filme fue llamado Red Riding Hood (2011) y tuvo como protagonista a Amanda Seyfried. La película no fue necesariamente un súper éxito pero abrió la puerta a otra rama del subgénero de jóvenes adultos, las adaptaciones de cuentos de hadas, y en este campo si algún estudio tiene experiencia ese es Disney.

Cinderella-resena-critica-2015Para el 2011 Disney ya había continuado la tendencia que comenzara con 101 Dalmatians de adaptar al mundo real sus películas animadas, pero en esta ocasión la idea era hacerlos más “cool” para ver si así atraía al tan deseado público juvenil. El primer ejercicio en este sentido fue un gran éxito en taquilla y se trata de la adaptación, o más bien secuela, de Alicia en el País de las Maravillas, Alice in Wonderland (2010). Dos años más tarde Universal y Roth Studios estrenan Snow White and the Huntsman, un filme que alinea todos los esfuerzos que se habían hecho hasta entonces para atraer al público juvenil en una combinación irresistible. Snow White es protagonizada por la reina de las películas de seres supernaturales, Kristen Stewart, quién se hiciera famosa como Bella Swan en la serie de Twilight y quién toma el rol principal de Blancanieves. Por su parte, Chris Hemworth, quien el año anterior se había convertido en Thor en otra de las líneas que se han ido desarrollando en el mundo de las películas para jóvenes -las series de superhéroes- es el cazador. Además, el filme está basado en un cuento de hadas pero es reinterpretado para hacerlo más agresivo y “cool”.

Disney había abierto las puertas para este ejercicio con Alice, pero no tuvo la visión de moverse con la velocidad suficiente. Mientras tanto, Disney concentra sus esfuerzos en desarrollar el recién adquirido Universo Marvel. Finalmente, luego de haber asegurado el reinado en el mundo de los jóvenes adultos con el éxito de las películas de superhéroes, el año pasado Disney decide darle otra oportunidad a sus adaptaciones a versiones reales de sus clásicos animados, logrando un gran éxito con Maleficent, una adaptación de The Sleeping Beauty pero vista desde los ojos de la villana hada, Maléfica, interpretada por Angelina Jolie. Hasta este momento Disney había hecho lo imposible para mostrar a sus heroínas como personajes agresivos y “cool”, la razón es que una de las características del subgénero de jóvenes adultos en su segunda y tercera ola es que son mayoritariamente mujeres jóvenes, fuertes y determinadas las que protagonizan estos filmes, así que resultó una sorpresa saber que Disney estaba adaptando Cenicienta a una versión de carne y hueso y que la historia y la protagonista no serían reinterpretadas como versiones modernas y poderosas de sus predecesoras. Otro aspecto propio de las películas de jóvenes adultos que Disney decide obviar con Cinderella es el excesivo uso de efectos especiales. El resultado es una refrescante pausa en la locura que ha derivado del deseo desesperado de Hollywood de atraer a masas de adolescentes al cine.

En cuanto a la historia, no hay mucho que les pueda contar que ya no sepan sobre Cenicienta, que como mencioné antes, mantiene su estructura original intacta, pero para disfrutar el filme a plenitud hay tres aspectos que hay que considerar. El primero es el director. Si estuvieron atentos a lo que ocurría a mediados de los noventa en Hollywood no pudieron escapar al amor desenfrenado con el que Hollywood recibió a Kenneth Branagh y a su entonces esposa, Emma Thompson, en el seno de su comunidad. Esta joven pareja inglesa de actores de teatro clásico tomó gratamente a Hollywood por sorpresa y en un período de seis años arrasaron con California. Entre 1993 y 1996 Thompson logró cinco nominaciones a los Óscar en filmes como Howards End (1992), The Remains of the Day (1993) y Sense and Sensibility (1994). Por éste último Thompson ganó una estatuilla como mejor guión adaptado y por Howards End otra como mejor actriz. Por su parte, Kenneth, entre 1990 y 1997, logró cuatro nominaciones a los Óscar por filmes como Henry V (1989) y Hamlet (1996), y por el corto llamado Swan Song (1992). Kenneth cautivó a Hollywood pero para fines de la década su divorcio de Thompson y su carácter desenfadado y un poco arrogante causaron que su estrella perdiera brillo y no se supo mucho más de él. Branagh regresa de una manera inesperada de la mano de Disney y Marvel para dirigir Thor. El director, famoso por sus esfuerzos detrás de las cámaras en clásicos de Shakespeare sorprendió a Hollywood con sus dotes como director de acción y lo puso de nuevo en el mapa hollywodense. Luego del éxito de Thor, Kenneth dirige a Chris Pine en Jack Ryan: Shadow Recruit (2014) y es llamado por Disney una vez más para dar un toque de su estilo clásico de los noventa a esta nueva versión de Cenicienta.

El segundo aspecto que llama la atención de este filme es que sus protagonistas provienen del fenómeno de la nueva edad de oro de la televisión. Cenicienta es representada por Lily James, quien se hizo una estrella en los Estados Unidos por su participación en la afamada serie inglesa Downton Abbey, mientras que Richard Madden viene de ser uno de los actores principales de la rompe récords serie de HBO, Games of Thrones. La decisión de recurrir a actores conocidos y que ya tienen cierto abolengo -pero que no han sido agotados en el mundo de Hollywood- parece una decisión inteligente, especialmente considerando el target juvenil al que buscan complacer estas películas. Ambos actores ya vienen con un club de fans, son reconocidos, pero solo lo suficiente, y de seguro cobran menos que Jennifer Lawrence o Channing Tatum. Es interesante que en esta versión de Cenicienta el mayor cambio con respecto a las versiones anteriores es que tanto la madrastra como el príncipe tienen dimensiones más profundas y se les da una historia y una causa que motiva sus decisiones. El príncipe está presionado en seguir el trabajo de su enfermo monarca padre y, a través de un matrimonio arreglado, espera poder llevar su pequeño reino a un papel más importante en el mundo donde otros reinos más grandes son líderes, es decir, está inmerso en una jugada política y diplomática. Este elemento entra en juego y aplica presión al príncipe cuando éste se enamora de Cenicienta. La madrastra tiene una historia en la que ella es viuda y que al perder a su primer esposo perdió al amor de su vida. Eso la hizo amarga y la ha convertido en una mujer sin escrúpulos, concentrada en darle lo mejor a sus malcriadas hijas, se deja incluso espacio para pensar que el odio que siente la madrasta hacia Cenicienta se debe a que ve en ella una versión joven e ilusa de ella misma, y por eso la detesta. Se agradecen estos nuevos elementos en la trama. En lo que se refiere al resto del elenco, nombres más conocidos participan en el filme. La mencionada madrastra de Cenicienta es representada por Cate Blanchett, el hada madrina por Helena Bonham Carter y los actores de carácter, Derek Jacobi, Stellan Skarsgard y Nonso Anozie son el rey, el Gran Duque y el Capitán, respectivamente.

Finalmente, el tercer aspecto a tomar en cuenta para apreciar Cinderella es el espectacular trabajo de diseño de producción y diseño de vestuario del filme. La película decide de manera sabia dejar a un lado el exceso de efectos especiales del que probablemente estamos ya cansados de ver y apreciar, y en su lugar da espacio a algo que se considera antiguo, construir un set de verdad. La decoración de los sets del filme es tan o más impactantes que si se hubiesen hecho en computadoras. La casa de Cenicienta es decorada con encanto en una combinación entre un estilo clásico, que pareciera salido de una novela de Charles Dickens, con toques exóticos como un salón chino, propio de la burguesía del Siglo XIX. Este trabajo estuvo en manos del italiano Dante Ferreti, quién ha ganado tres Óscar como director de arte por The Aviator (2004), Sweeney Todd: The Demond Barber of Fleet Street (2007) y por Hugo (2011).

Otra celebridad en el mundo de Hollywood que participa en Cinderella es Sandy Powell, la famosa directora de vestuario quien posee nada más y nada menos que 10 nominaciones a los Óscar. Su trabajo es deslumbrante, especialmente en lo que se refiere a definir a cada personaje. Cate Blanchett es un espectáculo en cada escena, debido principalmente al delicado, elegante, e impecable vestuario, lo que le da un aire digno y de derroche, su color es verde. Cenicienta solo tiene dos vestidos pero el vestido de la fiesta es el sueño de muchas niñas hecho realidad, su color es azul. Las hermanastras, interpretadas por otras dos chicas inglesas que también provienen de la TV, Sophie McShera como Drisella, famosa por Downton Abbey, y Holliday Grainger como Anastasia, conocida por The Borgias, tienen un vestuario de colores brillantes entre rosas, rojos y naranjas. El príncipe es por supuesto también azul y blanco, pero el diseño de vestuario es un show adonde quiera que se mire; los empleados del palacio visten uniformes mitad de un color y mitad del otro, mientras que las escenas en el baile del castillo están repletas de formas y brillos en los trajes de los invitados. Yo diría que Cinderella podría lograr una entrada en los Óscar en estos aspectos estéticos, el año que viene.

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Como dije al comienzo, Cinderella se beneficia del respeto a su historia original, mejorando algunos aspectos como las historias de algunos de los personajes y teniendo su fuerte en unos protagonistas encantadores como la historia misma. Al ver esta película estamos presenciando también un espectáculo visual que se agradece enormemente en un mundo donde la oferta de las películas dedicadas a jóvenes adultos nos han desligado de lo que significa la magia en el mundo, elemento que no se debe perder en ninguna etapa de nuestras vidas. ¡Ah! Y no lleguen tarde al cine porque Cinderella es precedida por un corto de Disney llamado Frozen Fever en el que vemos qué ha pasado con el elenco de Frozen desde que los dejamos en el largometraje del 2013.

Twitter: @alanabumi